viernes, 12 de diciembre de 2008

Artículo sobre la Agresión



Esta nota salió publicada en 2004 en el Cultural. Trata sobre la agresión y las causas biológicas y sociales que la desencadenan. No hay una sola causa que origine un acto agresivo, sino que son varias.
El trabajo es el resultado de las entrevistas que tuve con el científico estadounidense John W. Renfrew en 2003 y 2004. Como John viene todos los años a Uruguay hemos charlado del tema muchas veces. Con un poco de suerte y más bien mucho laburo, para el 2009 habrá un nuevo artículo sobre la agresión, pero enfocado en el rol que se le atribuye a la televisión como incentivadora de la violencia. Desde ya hay que decir que no hay consenso entre los investigadores sobre este tema.



País Cultural
Viernes 07.05.2004 Montevideo, Uruguay

Las investigaciones de John Renfrew



Agresión por muchas causas





Daniel Veloso


DOS AUTOMOVILISTAS distraídos evitan chocar en un cruce. Uno de ellos asoma la cabeza por la ventanilla e insulta al otro conductor. Dos niños, de los que ofrecen estampitas en los ómnibus, juegan al fútbol en la parada con una botella de plástico. El más chico hace un gol y el otro enojado lo toma del cuello y le pega en la nariz. Son simples ejemplos de la vida en una ciudad como Montevideo, donde los hechos agresivos son muy comunes.

El científico y profesor estadounidense John W. Renfrew ha investigado por años la agresión y las causas bioquímicas y sociales que hacen que las personas se agredan. En su libro La agresión y sus causas muestra las ventajas de utilizar técnicas científicas para explicar el fenómeno.



Primer libro de Renfrew escrito en español y publicado por la editorial Trillas de México en 2001. Es una obra más académica y extensa que su nuevo libro, "Agresión, naturaleza y control".



DE LA SOCIEDAD AL PLOMO. El profesor Renfrew nació en 1940 en New York. Ha sido distinguido con varios premios, y es Doctor en psicología fisiológica y profesor en la Universidad de Michigan del Norte. En el Uruguay trabajó en el Instituto Clemente Estable y para el Instituto Interamericano del Niño. Su aproximación al tema atiende múltiples aspectos y factores. "La agresión es una variable dependiente, causada por cualquier cantidad de variables independientes e innumerables. Si se tiene el caso de una persona que es agresiva y se sabe que tiene una disfunción en cierta parte del cerebro, puede ser que ese factor sea el responsable. Pero pueden ser otros factores como el genético, las reacciones de otras personas, o su entorno", explica.

"Un niño que nació en el barrio Borro, por ejemplo, creció en una situación muy conflictiva; aprendió a ser peleador. Pero tampoco se puede negar la contribución de una mala nutrición, que produzca un efecto sobre el funcionamiento de su cerebro o sobre la formación de neurotransmisores. Tampoco se puede afirmar que la contaminación de plomo no juegue su papel. Y no es que el plomo aumente la agresividad, pero sí produce problemas neurológicos y estos están asociados con problemas de agresión", afirma Renfrew.


LA BIOLOGIA INFLUYE. De los factores biológicos que pueden influir en un comportamiento agresivo, se encuentran los genéticos, los sexuales y los hormonales. Unos ayudan a preparar a los individuos para la expresión de comportamientos agresivos y otros inciden más directamente en el momento de producirse la agresión. Los factores genéticos tienen una función preparatoria, ya que contribuyen en el desarrollo de las capacidades sensoriales y en el tamaño del cuerpo del individuo, predisponiéndolo a una agresión efectiva. Se ha observado que los hombres son más agresivos que las mujeres, aunque como reconoce Renfrew, "la agresión femenina ha sido inadecuada e inapropiadamente estudiada, ya que muchas diferencias tal vez sean causadas por factores culturales".

En cuanto a las hormonas, la testosterona, hormona masculina, ha sido asociada con el incremento de la agresión, así como los niveles bajos se asocian a su disminución. Por su parte, la hormona femenina progesterona se asocia con la reducción de la agresión, mientras que otras hormonas podrían estimularla, como las que intervienen en la menstruación —aunque este "síndrome premenstrual" ha sido el foco de una gran controversia—.



VIAJE AL CENTRO DEL CEREBRO. Una de las preguntas que se han hecho los investigadores sobre la agresión, es si existen centros de agresión en el cerebro humano —y si es así, cómo la controlan—. En realidad hay que imaginar áreas del cerebro que trabajan en conjunto con otras áreas cerebrales, formando un sistema que gobierna el comportamiento agresivo. Varias de las estructuras cerebrales que intervienen en la agresión se encuentran debajo de la corteza cerebral, formando parte de lo que se conoce como sistema límbico, donde nacen las diferentes emociones. En la evolución de las especies animales, el sistema límbico se encuentra a partir de mamíferos inferiores, como los roedores.


En Los dragones del Edén Carl Sagan expuso la teoría de que nuestro cerebro se compone de tres sistemas diferentes, correspondientes a distintas etapas evolutivas, con las consecuencias imaginables para la inhibición o la liberación de los comportamientos agresivos. Otro aspecto de la investigación de cómo las estructuras cerebrales controlan la agresión es estudiar los neurotransmisores. Estas sustancias químicas son las responsables de transmitir información de una neurona a otra. Al estudiar los neurotransmisores los investigadores intentan averiguar qué papel juegan y si están relacionados con algún tipo de agresión en particular. Por otra parte, una dieta poco nutritiva puede dejar al sistema nervioso sin la materia prima para elaborar precursores y enzimas sin los cuales la sinapsis no será normal. También el stress y toxinas ambientales pueden afectar el funcionamiento de estos sistemas.



FUMADORES PACÍFICOS. Las drogas legales e ilegales han sido objeto de estudio por parte de los investigadores de la agresión. Se tiende a asociar las drogas con actos de violencia y con la criminalidad, pero, como objeta Renfrew, "como no existe un control sobre el consumo de drogas, sin saber el tipo o la cantidad que se consume, es difícil valorar sus efectos".


Segundo libro en español de John W. Renfrew, publicado en España por Editorial Síntesis en 2007.


El alcohol, por ejemplo, es citado como elevador de la agresión, pero otras investigaciones no le asignan un papel exclusivo. Si bien el alcohol reduce las inhibiciones, ciertos informes explican que el alcohol puede originar un aumento o una disminución en muchos procesos de neurotransmisión, produciendo tanto efectos inhibitorios como excitatorios. Otros informes muestran que cerca de las dos terceras partes del número de los homicidios en Estados Unidos se relacionan con la ingestión de bebidas alcohólicas. Pero como bien recuerda Renfrew, la causalidad no se demuestra por correlación. Un ejemplo es la cantidad de accidentes de tránsito, y su relación con el consumo de alcohol. Es cierto que éste deteriora la funciones sensoriales, pero no es la única causa de los accidentes. En síntesis, el alcohol puede fomentar la agresión pero sólo cuando se combina con factores fisiológicos y psicológicos.

En cuanto a la nicotina que contiene el tabaco, puede tener un efecto inhibitorio de la agresión. Experimentos en ratas, en los que se les inyectaba nicotina, dieron como resultado menor cantidad de ataques entre los animales. Con los humanos los resultados son similares. La tensión, medida cuando los sujetos tensaban los músculos de la quijada, era menor en aquellos que habían recibido nicotina. La suspensión de la nicotina en un individuo adicto puede provocar irritabilidad, que de todos modos es más fácil de afrontar que los demás perjucios que ocasiona el tabaco a la salud.

La marihuana, o su componente, el delta 9 tetrahidrocanabinol (THC), se ha asociado popularmente tanto con el aumento como con la disminución de la agresión, aunque los datos más confiables indican que reduce la agresión. Se han realizado varios experimentos con roedores, en los que se encontró que si se les administraba la droga en situaciones de tensión, o de falta de sueño, se obtenía agresión. En 1972, los investigadores Carder y Olson, fueron los primeros en encontrar que la marihuana exacerbó las peleas incitadas por descargas eléctricas en las ratas. Sin embargo, observaron después que en dosis altas la agresión disminuía.


MEJOR GOZAR SIN PARAR. Varios estímulos ambientales pueden producir o facilitar la agresión. Por ejemplo los estímulos desagradables, como el ruido, el calor, el cansancio o el dolor. También el aislamiento y la privación sensorial son otras condiciones que pueden producir un aumento de la irritabilidad y la hipersensibilidad a nuevos estímulos. "El otro gran suceso ambiental que produce agresión es la suspensión del estímulo placentero" —explica Renfrew—. "En el laboratorio, estimulando ciertas áreas del cerebro de las ratas, se consigue interrumpir el placer, es decir, primero se estimula y después se suspende. Ahí obtenemos la agresión". Cuando un estímulo se repite constantemente se produce un reforzamiento de la respuesta. Por ejemplo, un animal recibe una pequeña descarga eléctrica y muerde una goma. Llegará un momento en que el animal morderá sin recibir descarga alguna. "Es como si una persona que llega del trabajo recibe las quejas de su esposa y los reclamos de los niños. Con el tiempo, el hombre al llegar a su casa explotará sin estímulo". Al conocer esto es posible trabajar para impedir que la agresión se produzca, tal cual intentan hacerlo algunos terapeutas aplicando distintas técnicas de aprendizaje y condicionamiento. Algunos métodos consisten en sustituir un comportamiento agresivo por otro inofensivo, reforzando comportamientos distintos del agresivo —desde tamborilear los dedos hasta conductas más complejas—. John Renfrew opina que es posible que las personas logren dominar sus impulsos agresivos. "Hay que hacer algo para ayudar a la gente, y hay muchos que no saben lo que están haciendo, ministros y jueces. Hay mucha desinformación. Si la gente piensa que la televisión hace violentos a los niños, hay que investigar si esto es verdad. Hay gente que dice, que si se elimina la TV la gente será menos violenta y ponen todo su esfuerzo en ello y descuidan otros aspectos". Y concluye: "hay que estudiar".



jueves, 27 de noviembre de 2008

La aventura del correo aéreo

Hace 80 años, pilotos franceses y uruguayos arriesgaban sus vidas llevando la correspondencia entre Sudamérica y Europa intententando reducir el tiempo de entrega de los barcos que en esa época era de veinte días.





A mediados de los años veinte del siglo pasado una empresa de correo aérea francesa, la Aeropostale, decidió concretar el ambicioso plan de trasladar por vía aérea, correspondencia entre Sudamérica y Europa. La aviación apenas había cumplido veinte años desde que los hermanos Wright alzaran vuelo con su frágil aeroplano. Después de la Primera Guerra Mundial, un industrial francés, Pierre-Georges Latécoére había creado una línea de correo aéreo desde Toulouse, Francia, hasta Dakar en la costa occidental africana. El viaje era peligroso, en parte por los motores primitivos de los aviones, en parte porque sobrevolaban el desierto del Sahara. Uno de aquellos pilotos pioneros fue el escritor Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito.Luego de llegar a Dakar, en Senegal, la correspondencia se trasladaba a barcos que cruzaban el Océano Atlántico hasta Natal en Brasil. El plan consistía en que una posta de aviones correo llevaran las cartas hasta Montevideo, Buenos Aires y de ahí a Santiago de Chile.En 1925 se hicieron los primeros vuelos de reconocimiento, partiendo de Río de Janeiro, repostando en el campo que luego sería la base Boiso Lanza, sobre la calle Mendoza, para seguir hasta Argentina.Un tiempo después, la Aeropostal envió un emisario para que llegara a un acuerdo con el Correo de Uruguay. El 22 de marzo de 1927, se firmó un contrato con el Sr. César Miranda, Presidente del Consejo Administrativo de Correos y Telégrafos. Dio la casualidad que Miranda fuera un entusiasta de la aeronáutica además de ser directivo del Centro Nacional de Aviación.Pronto las cartas escritas por los uruguayos serían transportadas por avión. El 22 de noviembre de 1927 un avión cargado con correspondencia salió de Buenos Aires y descendió en el campo de aterrizaje de Melilla. Lo esperaba personal del Correo y de la Aduana. Se descargó una saca y se entregaron once. El avión siguió su viaje rumbo a Brasil hasta llegar a Natal y de allí un barco cruzaría el océano hasta África. Luego la posta aérea llevaría las sacas hasta Europa.Esto fue un gran avance para las comunicaciones de la región con el Mundo. Por barco una carta podía demorar de 15 a 21 días. En contraste, la Aeropostal prometía llevarla en tan sólo 8 días. Si se eliminaba el traslado en barco entre los dos continentes el tiempo se reduciría mucho más. Pero para ello había que fabricar aviones con motores más confiables para intentar cruzar el Atlántico.




"Albatros" 1928





"Pegaso" 1929






"Ravioles" 1924





Volar de noche

Reducir el tiempo de entrega era vital para el correo aéreo. La ventaja que se ganaba por el día a barcos y trenes, se perdía por la noche. Era necesario seguir volando tras la caída del Sol. Pero años antes de la invención del radar, volar a oscuras, sin más referencias que alguna luz perdida en la oscuridad del campo, era casi suicida. Sin embargo estos pilotos lo hicieron. El piloto Jean Mermoz, amigo de Exupéry, fue el que tomo el reto. El 16 de abril de 1928, a bordo de un Laté 26 partió de Río de Janeiro rumbo a Buenos Aires. Llegó a Uruguay en plena noche. Como el campo de Melilla no tenía balizamiento, el pionero de la aviación uruguaya, Ángel S. Adami, prendió tres fuegos para que Mermoz pudiera aterrizar. Tres tanques llenos de trapos con combustible encendido formando un triángulo, le indicaron al piloto el ingreso a la pista y la dirección de la misma. Así comenzó el correo aéreo nocturno.






Antoine de Saint-Exupéry (con chaqueta de cuero y gafas de aviador), era recibido como un héroe cada vez que llegaba por primera vez a una localidad, en sus vuelos de exploración de las nuevas rutas aéreas. Aquí se lo ve en Santa Cruz, en la Patagonia Argentina, a fines de los años veinte.



Al mismo tiempo, Saint Exupéry volaba al sur de Argentina hasta la Patagonia, extendiendo las líneas de correo aéreo. Henri Guillaumet, uno de sus amigos, cruzaba la cordillera de los Andes todos los días, arriesgando su vida para llevar el correo de Mendoza, Argentina a Santiago de Chile. En uno de estos cruces se estrelló en un lago entre las montañas. Después de soportar temperaturas bajo cero durante tres días y de estar al borde de la muerte, Guillaumet consiguió salir a la precordillera chilena donde fue rescatado.En su libro “Vuelo Nocturno”, Antoine de Saint Exupéry narra los riesgos que tomaban estos pilotos al volar de noche en sus pequeños aviones, guiándose sólo por las luces de los pueblos y estando a merced de las tormentas.Exúpery estuvo varias veces en Uruguay, aterrizando por ejemplo en Pando. También viajó a Paysandú, donde revisó un campo escogido por Adami, para convertirlo en pista auxiliar de la línea que iba a Paraguay. Hoy este campo es la base Tydeo Larre borges, nombre de otro pionero de la aviación uruguaya.Pero faltaba unir por aire Sud América con África. El 12 de mayo de 1930, a bordo de un hidroavión y cargando 125 kg de sacas con correspondencia, Jean Mermoz salió de San Luis en Senegal rumbo a América. Tardó 19 horas de peligroso vuelo, sorteando tormentas y trombas marinas para llegar a Natal. Otro avión retomó la posta llevando las cartas a Buenos Aires sólo cuatro días desde su salida de Francia. Semanas más tarde Mermoz intentó el viaje de vuelta pero su avión se averió, tuvo que amerizar y a duras penas fue rescatado por un barco de la Aeropostale.Pero esta increíble red de correo aéreo tenía los días contados. La crisis económica mundial de los años treinta y los grandes gastos para mantener en vuelo a los aviones llevaron a la empresa a la quiebra. En 1931 la Compagnie Générale Aéropostale fue traspasada al Estado Francés, con la que ser creó Air France. Sin embargo el esfuerzo valió la pena ya que Uruguay conservó la infraestructura aérea y lo más importante, la experiencia de los pilotos y mecánicos uruguayos que continuaron la tarea de ahí en más, de mantener abierto el canal aero-postal con el mundo.



Publicado en el nº 22 de la revista La Posta, del Correo Uruguayo. Octubre 2008.

Hablemos de Fútbol - UZ 11 Campeón




Se que esto no es un Facebook pero dejenme que les cuente que el sábado pasado salí campeón con mis compañeros de la Unidad Zonal 11 del Correo Uruguayo. Los campeonatos internos del Correo se hacen desde el 2005, año en que salimos campeones también. En los cuatro campeonatos realizados el 11 estuvo en el podio.
Este año el campeonato no fue por series si no que fue todos contra todos y en la última fecha ganamos el partido ante Distribución. Fue un partido emocionante. Los compañeros de Distribución no se jugaban nada, sin embargo hicieron un partidazo y estuvieron varias veces a punto de arruinarnos la fiesta.
Pero al final se festejó. Varios compañeros vinieron a ver el último partido y a celebrar con nosotros y hasta nos hicieron el cartel que se ve en la foto.
Salute Campeón!!!

sábado, 8 de noviembre de 2008

Poemas

Hola gente. Estuve revolviendo en el viejo Cráneo y encontré unos poemas del 98 o por ahí. Son los Poemas de La Pedrera, cuando todavía esta no era tan high, y unos poemas tipo ultraistas, Estereo Moztardovich (Ivanovich Army IV) que presenté en el concurso de la IMM pero ni bola me dieron. Parece que no les gustó porque en ningún lado nombro la palabra "rosa" y quizá tampoco "corazón".
Están guardados en una sección que se llama "Agarrá lo libro" (gurí que no muerden), que estaba pensada como un lugar donde la gente que escribiera fuera colgando sus papeles, aunque no duró mucho.

También lean si quieren, los poemas de mi amiga Ana Aristimuño, que al revés de Rafael Alberti, el poeta gaditano, empezó siendo poeta y ahora es pintora.
Los poemas acá publicados forman parte de un libro que ganó el premio Casa de las Américas de Cuba, en 1990.

En los poemas de la Pedrera hay uno medio raro que se llama "Space Opera", que mi amigo "John Bonachon" Vayra va a ilustrar para su prestigiosa revista Vagón, que saldrá a fin de año.

Ah, me olvidaba; están firmados como Daniel na cova dos Leoes, (Daniel en la cueva de los leones, un pasaje biblíco), que es una canción del grupo brasileño Legiao Urbana.

Abrazo pa tuitos.


Estos son los links:

Poemas de La Pedrera

http://elcraneo.8m.com/pedrera.htm

Estereo Moztardovich

http://elcraneo.8m.com/moztardovich.htm


Desde el balcón veo...

Poemas de Ana Aristimuño

http://elcraneo.8m.com/poemas-Ani.htm

viernes, 31 de octubre de 2008

Miedo a la Tevé

Diez años ya pasaron de aquel texto que escribí (El miedo a la TV), para una materia de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la UDELAR. Lo escribí con mucha bronca. Estaba enojado con la censura que nos hacía una señal de cable, ya extinta, al programa Beavis and Butthead, de MTV.
Hace poco un amigo (el Pi), descubrió que unos estudiantes de Ecuador habían citado este humilde texto en su propia monografía sobre la televisión. Aparece en la web este trabajo.

No subo "El Miedo a la TV" en este blog, pero pongo el link donde está ubicado, en El Cráneo, nuestro webzine, congelado en el tiempo, que aún sigue en órbita como si fuera el fantasma de la vieja MIR.
Pero a pesar de que hace años que con el PI, al Cráneo no lo tocamos, bastante de su material sigue siendo de utilidad.

Aquí va la dirección:
http://elcraneo.8m.com/el_miedo_a_la_t.htm

viernes, 24 de octubre de 2008

Con los pies en la Tierra

Publicado el viernes 17.10.2008, en el Suplemento Cultural
del Diario El País de Montevideo, Uruguay.


Conferencias de Carl Sagan (1934-1996)



Con los pies en la Tierra


Daniel Veloso

EN 1985 CARL SAGAN recibió la invitación de la Universidad de Glasgow para dictar charlas dentro del marco de las Conferencias Gifford. Fue una magnífica oportunidad para explicar sus puntos de vista sobre el desarrollo de la ciencia y la visión del Hombre respecto al cosmos y el lugar que en él ocupa. El hecho de que lo convocaran en el centenario de las Conferencias indicaba el prestigio que ya había alcanzado. Más de 400 millones de personas en todo el mundo habían visto Cosmos, su serie de televisión de 13 capítulos sobre la historia de la astronomía y la aventura de explorar el universo.




Carl Sagan y Ann Druyan, dando una charla en la Feria Internacional del Libro de Miami en 1992.




Sagan viajó a Escocia junto a Ann Druyan, su nueva esposa, con la que había trabajado en la producción de Cosmos y en el libro del mismo título.
Las conferencias Gifford versan sobre Teología Natural, una corriente filosófica que intenta explicar la existencia de Dios a través de la razón y no a través de textos religiosos. "Tal como yo lo entiendo," dijo Sagan refiriéndose a esta corriente, "engloba todo lo que existe que no nos ha sido transmitido mediante revelación". El astrónomo insistió en la necesidad del pensamiento escéptico en las investigaciones teológicas: la duda ante las afirmaciones que conforman todo canon religioso.
Ya en la segunda conferencia, los organizadores comprobaron la popularidad del científico al ver
desbordada la sala de público. Sagan maravilló a su audiencia, atrapándola con un discurso ágil en el que trató temas como la búsqueda de inteligencia extraterrestre y con divertidos relatos de cuando entrevistó a testigos de los casos más llamativos del fenómeno OVNI. Las transcripciones de las conferencias permanecieron guardadas "en uno de los mil cajones de su inmenso archivo", escribió su viuda Ann Druyan, hasta que, cumplidos diez años de la muerte del astrónomo, ésta decidió publicarlas.
Druyan invitó al astrónomo Steven Soter, antiguo colaborador de la pareja y también asesor científico de Cosmos para que eligiera las nuevas fotografías que ilustran el libro, y que sustituyen las que proyectó Sagan durante las charlas. Soter redactó la puesta al día de la información, como el descenso de la nave Huygens a la luna de Saturno, Titán, en 2005.
Los motivos de que la voz de Sagan reaparezca con fuerza en esta época se debe según Druyan a la "violencia fundamentalista extrema" desencadenada en el planeta. Pero más directamente, para interponer un texto como este al movimiento creacionista que bajo el nuevo disfraz del Diseño Inteligente ha lanzado en Estados Unidos una campaña mediática para intentar que se sustituya en las escuelas públicas la enseñanza de la Teoría de la Evolución por la del Génesis bíblico.
Druyan señala que en Estados Unidos la separación entre Iglesia y Estado está peligrosamente debilitada, por lo que ha optado por "dar a luz la opinión de Carl sobre estas cuestiones".


Darwin y el reloj. Copérnico, en el siglo XV, comenzó el derrumbe de la creencia en unos cielos eternos y perfectos que tenían como centro a la Tierra, y al hombre como fin último de la creación divina. "Si Copérnico tenía razón", dijo a su público Sagan, "entonces la Tierra quedaba relegada, dejaba de ser `la` Tierra y `el` Mundo para ser `un` mundo y `una` Tierra, una entre muchas".
Más adelante la humanidad incluso sería desplazada del centro de la Vía Láctea como se comprobó en los años 20. "Así pues, los que querían un propósito cósmico central para nosotros, o al menos para nuestro mundo, o al menos para nuestro sistema solar, o al menos para nuestra galaxia, se han visto decepcionados. El universo no responde a nuestras ambiciosas expectativas", dijo Sagan con ironía.
Otro asalto a la "vanagloria humana" fue el descubrimiento de la gran antigüedad de la Tierra. Pruebas geológicas y paleontológicas adjudican al planeta 4.500 millones de años contra los 6.000 años que calculó el arzobispo James Ussher en 1650, al sumar las fechas propuestas por la Biblia. La humanidad, con dos millones de años de existencia, apenas ha "estado aquí sólo un instante de tiempo geológico", afirmó el astrónomo, señalando que por ello "hemos sido degradados de una posición central a una meramente incidental".



A esto se sumó el descubrimiento de la evolución, que demostraba la relación "en un sentido evolutivo con todos los demás animales y vegetales del planeta". Esto hace que "todavía mucha gente se sienta profundamente ofendida", añadió.
La Teoría de la Evolución ha sido la más combatida. En Estados Unidos, en 1925, un profesor fue llevado a juicio por enseñar la evolución en clase. Fue multado y la concepción bíblica de la Creación se pudo enseñar en las escuelas hasta 1987, cuando la Suprema Corte de Justicia de ese país falló a favor de la separación entre la Iglesia y el Estado. En 2005 el movimiento creacionista reapareció bajo el argumento de que era posible probar científicamente la existencia de un diseñador sobrenatural de todas las cosas.
En 1985 Sagan ya advertía este contragolpe de los creacionistas que utilizaban la idea del diseño, a favor de la existencia de Dios. En su argumentación, pone de ejemplo un reloj, cuya existencia implica la del relojero. Seguidamente hace la misma reflexión con una bacteria, con un "mecanismo mucho más complejo", lo que llevaría a la pregunta de si "¿no es más probable que este `reloj` implique también un relojero?". Sin embargo, explica, Darwin demostró que sin la intervención de un relojero "podría surgir un orden enorme a partir de un mundo natural más desordenado. Esta manera sería la selección natural".
También este debate fue resuelto por la Justicia estadounidense en 2005, con un fallo que determinó como "inconstitucional la enseñanza del Diseño Inteligente por ser un argumento religioso" y no "una teoría científica".


Supervivencia. Sagan pretendía mantener dos carreras a la vez. Al mismo tiempo que desarrollaba un programa de TV, no quería perder de vista su trabajo académico. Los tres años que le llevó grabar Cosmos lo habían extenuado. Tuvo que soportar tremendas presiones, a lo que se sumó que su padre enfermara de cáncer de pulmón durante el rodaje. En 1982 nació Alexandra, su cuarto hijo de su relación con Ann Druyan. Y en 1983 casi muere debido a las complicaciones en una operación de apéndice. Desde su habitación del hospital vio como el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, anunciaba el plan de Defensa Estratégica conocido como "Guerra de las Galaxias".
El astrónomo entonces tomó una decisión de hacia dónde dirigir sus fuerzas. La situación de tensión que se estaba creando entre las dos superpotencias atómicas y la crisis ambiental y humanitaria en el planeta lo llevó a cambiar de prioridades. Sagan decidió utilizar su enorme prestigio y su poder de convocatoria de los medios de comunicación para alertar al público sobre los peligros a que está expuesta la Humanidad.
Basándose en sus trabajos sobre las tormentas de polvo de Marte, Sagan publicó en 1985 un texto en el que advertía al público sobre cómo una guerra atómica, además de la muerte inmediata de millones de personas, crearía un invierno nuclear con consecuencias nefastas para la agricultura, llevando al colapso la civilización. En esa década, el arsenal nuclear mundial era de 55.000 armas nucleares. A raíz de un tratado firmado en 1993 entre Rusia y Estados Unidos, ese número ha descendido a 20.000, situación que no genera demasiado alivio.
Sagan calificó de "insensatez" disponer de tal arsenal, que de ser usado no puede excluir "la extinción de la especie", explicó a su público. Por ello exhortó a la religión en general, "a desempeñar un papel beneficioso en la prevención de la guerra nuclear". En su discurso instó a las religiones a tener "valentía moral", a la hora de "poner freno a sus propias ideologías sectarias, especialmente cuando van contra la supervivencia humana", refiriéndose a la "visión fundamentalista cristiana" de su país sobre el Apocalipsis. Sagan afirmó "que los detalles del libro del Apocalipsis son tan similares a los de una guerra nuclear que un cristiano tiene la obligación de no impedirla". El astrónomo pidió a los propios cristianos que intentaran "tranquilizar" a quienes "tienen estas ideologías, porque son muy peligrosos".


LA DIVERSIDAD DE LA CIENCIA. Una visión personal de la búsqueda de Dios, de Carl Sagan. Ed. Planeta. Bogotá, 2007. Distribuye Planeta. 286 págs.

Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008




Una piedra del cielo



Publicado el viernes 19.09.2008, en el Suplemento Cultural
del Diario El País de Montevideo, Uruguay.



A un siglo de la catástrofe de Tunguska



Una piedra del cielo



Daniel Veloso



HACE CIEN AÑOS un cuerpo menor del sistema solar, probablemente un asteroide de sólo treinta metros de diámetro, entró en colisión con la Tierra, explotando en la atmósfera y generando una onda de choque que arrasó un bosque en Siberia Central. El impacto se produjo sobre una zona no habitada pero si hubiera ocurrido unas horas más tarde, la rotación de la Tierra habría expuesto a ciudades de Europa como Londres.





Pintura de Don Davis en la que representa el impacto de un asteroide hace 65 millones de años contra la Tierra, evento que quizá trajo la extinción a los dinosaurios.


Para la historia geológica del planeta, el llamado "Evento de Tunguska", fue un pequeño incidente de una interminable serie de impactos catastróficos que influyeron directamente en el curso de la evolución de la vida. Por ejemplo el choque con un asteroide ocurrido hace 65 millones de años resultó una de las causas, tal vez la principal, de la extinción de los dinosaurios. Estos cuerpos menores, asteroides y cometas, son los remanentes de la formación del sistema solar. La mayoría del gas y el polvo que constituía la nebulosa proto-solar, se condensó hace 4.500 millones de años en el Sol. El resto se fue aglomerando en cuerpos sólidos, llamados planetesimales. Durante un largo período los objetos más grandes fueron absorbiendo a los pequeños a través de innumerables colisiones. De los cien protoplanetas que se calcula que tuvo el sistema solar primitivo quedaron los ocho planetas actuales y millones de asteroides y cometas. Tuvo que pasar más tiempo para que los planetas sobrevivientes limpiaran de escombros sus vecindades, chocando con estos o expulsándolos del sistema solar. Cicatrices de esa época convulsionada marcan las superficies de la Luna, Mercurio, Marte y de varias lunas del sistema solar exterior. Fue necesario que este período de impactos cesara para que pudiera desarrollarse la vida en la Tierra. Aún terminado el gran bombardeo sobre los planetas, ello no implicó que cada cierto tiempo, estos mundos continuaran sufriendo colisiones.


Sin rastros. Una mañana de verano, el 30 de junio de 1908, los pobladores de la taiga siberiana comenzaban con sus trabajos domésticos, limpiando las pieles de la caza del día anterior o preparándose para arar sus campos, cuando una luz en el cielo los deslumbró. El objeto incandescente surcaba el cielo desde el sur-este dejando atrás una larga nube de humo hasta que súbitamente explotó. Ráfagas de aire caliente arrojaron al suelo a los hombres dejando a muchos inconscientes, al tiempo que sus viviendas fueron destruidas por la fuerza del viento. Una nube similar a un hongo atómico fue vista a cientos de kilómetros de distancia y el estruendo, como un enorme trueno, se escuchó aún más lejos. La onda de choque derribó un área de 2.150 kilómetros cuadrados de bosque. Los científicos calculan que la energía liberada por la explosión fue equivalente a 185 bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima. Sismógrafos en Alemania, a 10 mil km. de Siberia, registraron el impacto contra la corteza terrestre. Al mismo tiempo, una onda de presión producida en la atmósfera dio dos vueltas a la Tierra siendo registrada por estaciones meteorológicas del hemisferio Norte.


En el momento del impacto, en Uruguay eran las nueve y cuarto de la noche del 29 de junio y al otro día, el 30 de junio, el mal tiempo impidió que los barómetros del antiguo Instituto Nacional para la Predicción del Tiempo, ubicados en el Prado, pudieran captar alguna anomalía en la atmósfera.


Mientras, al otro lado del mundo, la explosión sorprendía a animales y a hombres. Los relatos recopilados por los investigadores cuentan de toda una manada de renos muerta por las llamas, de un maquinista del transiberiano que tuvo que detener el tren para no descarrilar por el temblor de tierra, y de un río que se desbordó hundiendo a varios botes. Como el impacto fue en una zona tan remota, las noticias de lo sucedido demoraron semanas en llegar hasta las grandes ciudades de Occidente. Sin embargo los habitantes del norte de Europa se vieron "sorprendidos" esa misma noche del 30 de junio por "el brillo insólito de los cielos", como relatara un testigo en una carta publicada dos días después en el Times de Londres. Según la carta, a la medianoche, desde Brancaster, al este de Inglaterra, "el cielo presentaba el aspecto de un crepúsculo", que duró hasta la madrugada. "La luz en aquella hora era tan intensa que podía leer un libro en mi habitación", relató el observador.



Foto sacada en plena madrugada del 30 de junio de 1908 en Inglaterra.

El fenómeno se explica por la luz del Sol reflejada en el polvo que eyectó la explosión. El evento cósmico había sucedido en un momento muy convulsionado de la historia de Rusia, que se encontraba ante las puertas de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución Rusa. Recién en 1921 la Academia de Ciencias de la Unión Soviética envió una expedición al mando del minerólogo Leonid Kulik. La impenetrable taiga le impidió llegar a su objetivo, pero en un segundo intento en 1927, llegó al epicentro de la explosión. Diecinueve años después el bosque había cubierto sus heridas aunque aún quedaban zonas en que los árboles aparecían derribados como fósforos. Kulik creía que un asteroide ferroso había golpeado la Tierra, pero para su sorpresa no encontró ningún cráter. Excavó en el suelo congelado y no halló rastros del meteorito. Los troncos derribados señalaban en sentido contrario, hacia el norte, el centro de la explosión, en el que curiosamente los árboles habían quedado en pie. Esto probaba que el objeto no había llegado al suelo, sino que explotó a varios kilómetros de altura, en la atmósfera. Años más tarde se podría comparar la destrucción natural de Tunguska con una ocasionada por el hombre: en la arrasada ciudad de Nagasaki, en 1945, los postes telefónicos que estaban en el epicentro de la explosión de la bomba atómica también quedaron en pie. En 1938 Kulik tomó fotos aéreas de la zona y descubrió un patrón en la caída de los árboles que recordaba las alas de una mariposa. Con estos datos y los relatos de los testigos, los científicos rusos elaboraron la teoría de que un fragmento de cometa de menos de 50 metros de diámetro, proveniente del sur-este entró en la atmósfera con un ángulo de 30 grados, explotando a 6 u 8 kilómetros de altura. La explosión generó una bola de fuego de 100 mil grados que no llegó al suelo. Pero la onda de choque sí lo hizo, arrasando el bosque. Si un objeto tan pequeño creó tal devastación, era imperioso conocer cómo ocurrió y de qué parte del sistema solar provino.




Imagen del lago Cheko al que se le ha quitado el agua para poder ver el supuesto cráter.



Hielo y roca. En 1999, una expedición geológica italiana estudió el Lago Cheko, ubicado a 8 kilómetros al norte del epicentro. Los resultados, publicados en 2007, indican que el lago es un cráter formado por un fragmento del objeto de unos 10 metros de diámetro. Utilizando un sonar, la expedición obtuvo lecturas del fondo del lago que señalaban la presencia de sedimentos compactados, lo que los hizo pensar que puede tratarse de un fragmento del objeto. Esta hipótesis aún debe ser confirmada con un estudio más exhaustivo. Sin embargo otros científicos han hecho objeciones, como ser que en las orillas del lago hay árboles con más de 100 años que, de haber caído el meteorito justo en ese punto, no hubieran sobrevivido. El astrónomo Tabaré Gallardo, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República de Uruguay, especialista en asteroides, piensa que es posible que un fragmento consiguiera llegar al suelo. Explica que en un principio los investigadores calculaban que el cuerpo de Tunguska tendría unos 100 metros pero que luego de que se corrieran varios modelos matemáticos en supercomputadoras se descubrió que un objeto de 30 metros era suficiente para generar todo el daño ocurrido. Fue en los años sesenta que las expediciones rusas descubrieron en el suelo del bosque unas esferas de vidrio microscópicas llamadas tectitas, producto de la explosión. "Ahí se empezó a especular con que en vez de un asteroide que uno pensaría como una cosa sólida, rígida, que podría llegar al suelo, tal vez lo que impactó en Tunguska fue un cometa", explica Gallardo. La estructura más frágil de un cometa compuesto de hielo, polvo y materia orgánica, hace que no pueda sobrevivir al choque con una atmósfera densa y que explote. "Pero también hoy en día se piensa que un asteroide perfectamente puede explotar en la atmósfera", aclara el astrónomo. Los asteroides explotan por el calor de la fricción con el aire. "La roca rápidamente siente que la están sometiendo a temperaturas desacostumbradas, además del choque contra la atmósfera, haciendo que no resista y se destruya". Pero si el objeto fuera muy rígido "debería sobrevivir al pasaje por la atmósfera y llegar al suelo", aclara. Sin embargo, en 2005 la sonda espacial japonesa Hayabusa fotografió el asteroide Itokawa, y reveló que un asteroide también puede ser frágil. Itokawa se asemeja a un montón de escombros unidos sólo por la gravedad. Un objeto como éste se desarmaría al ingresar a la atmósfera. "Durante mucho tiempo se debatió si el evento fue producto de un cometa o un asteroide, pero ya no existe una división entre éstos en cuanto a la estructura física de los cuerpos", dice Gallardo. Esto se debe a que un cometa, al evaporarse su hielo superficial por sus repetidos pasajes cerca del Sol, deja de proyectar una cola y se convierte en un "asteroide disfrazado".


Aparece un fragmento. Durante décadas los científicos trataron de encontrar fragmentos del objeto. Recientemente, al conmemorarse un siglo de Tunguska, se hizo público que en julio de 1988, durante una expedición, el científico ruso Andrei E. Zlobin del Instituto Central de Motores de Aviación de Moscú, encontró un fragmento en la zona de la catástrofe. La pieza -de 10 centímetros de largo, color marrón y forma aerodinámica- recuerda a una "corona dental". De todas maneras se debe aguardar una confirmación de la academia rusa. En 2007 Zlobin entregó un informe en la Conferencia Planetaria de Defensa celebrada en Washington, Estados Unidos. Presentó un modelo tridimensional del impacto cometario en Tunguska.


Diagrama de Zlobin en que se aprecia la trayectoria de los cuatro fragmentos y las cuatro explosiones. También se ven las tres quemaduras en forma de herradura que incendiaron el bosque y a la derecha, la gran extensión en forma de herradura de árboles derribados.

Durante décadas los científicos rusos habían medido el ángulo de caída de miles de árboles derribados en el lugar. Con estos datos Zlobin pudo calcular que el cometa se dividió en cuatro fragmentos ocasionando cuatro explosiones. El escenario de destrucción que arrojó su estudio es impactante. Confirmó que el núcleo de un cometa puede penetrar más profundamente en la atmósfera de lo que se creía. También las quemaduras en herradura y la gran dispersión alcanzada por los fragmentos demuestran el inmenso daño que hubiera podido ocasionar de caer en una zona densamente poblada.

Asteroides. La historia de Tunguska no es ajena a la de la Guerra Fría. Durante décadas los científicos soviéticos exploraron el terreno y trabajaron sobre el evento, mientras que a sus colegas extranjeros no se les permitió el ingreso al área del impacto hasta 1989. Desde 1961 los rusos seguían la hipótesis de que un cometa impactó contra la atmósfera terrestre, mientras que muchos científicos occidentales prefirieron la explicación del asteroide. La escasez de bibliografía rusa traducida al inglés fomentó que las dos escuelas se ignoraran entre sí hasta que se reunieron en la Conferencia de Bolonia, Italia, en 1996. A pesar de este acercamiento ambos bandos continúan bastante nítidos. En 2001, por ejemplo, un equipo europeo liderado por P. Farinella publicó una investigación en la que reconstruían en base a estimaciones de la velocidad y trayectoria de ingreso a la atmósfera del objeto de Tunguska, las posibles órbitas que conducirían a dilucidar su origen asteroidal o cometario. Se encontró que la probabilidad de que el objeto haya seguido una órbita asteroidal es superior a si hubiera seguido una órbita de un cometa: 83% al 17%, respectivamente. Tabaré Gallardo señala que este estudio, al estar basado en parte en los relatos de los testigos oculares no puede ser concluyente. Pese a la superioridad probabilística a favor de los asteroides, otros astrónomos apuntan hacia el cometa Encke, de período corto, que completa su órbita en tres años. Estos investigadores afirman que fue un fragmento desprendido de este cometa lo que chocó con la Tierra hace un siglo. Aunque se ha comprobado que los cometas después de pasar unos cientos de veces cerca del Sol pueden llegar a destruirse, Tabaré Gallardo piensa que éste no es el caso. "El cometa en sus pasajes cerca del Sol va perdiendo material y va dejando en su órbita un montón de pequeñas partículas que, cuando la Tierra cruza ese enjambre, generan las estrellas fugaces. Algunos de esos fragmentos son bastante grandes como para causar el efecto de un bólido, donde pueden producirse explosiones y hasta algún fragmento menor puede llegar al suelo". Además, enfatiza, "el Encke está sano".



Recuadro:


Uruguay en el camino


EL VIERNES 13 de abril de 2029 el asteroide Apophis (o Apofis) -de 320 metros de diámetro- pasará a unos 29.470 kilómetros de la Tierra, a sólo 5,6 radios terrestres. Una distancia muy pequeña si se toma en cuenta que de la Tierra a la Luna hay 60 radios terrestres. Cruzará sobre el medio del Atlántico y hasta se verá en el cielo como un pequeño y brillante punto de luz moviéndose con rapidez. El campo gravitatorio de la Tierra modificará la órbita del asteroide que lleva el nombre griego del dios egipcio Apep, "el destructor".


Este leve cambio podría ocasionar una colisión en sus próximos acercamientos de 2036, 2037, 2044 y 2046. Se mantiene hoy una pequeña incertidumbre sobre cuál será la distancia a la que pasará el asteroide en 2029. "Esto hace que no se sepa si va a haber un impacto en el siguiente pasaje", explica Gallardo. Como las lluvias de estrellas que suceden todos los años en la misma fecha, las aproximaciones con Apophis serán un 13 de abril. "Es la fecha en que la Tierra cruza la órbita del asteroide", dice. La probabilidad de una colisión va a cambiar después de ese pasaje: "según por dónde pase, la trayectoria final va a ser distinta". Gracias a los modelos matemáticos se sabe sobre qué latitud del planeta va a ser aproximadamente la colisión. El 13 de abril de 2036, un Domingo de Pascua, el impacto podría ocurrir sobre el hemisferio norte. En cambio para 2046 los modelos señalan que el impacto ocurriría sobre la latitud en que está ubicado Uruguay. Si no se intenta desviarlo, a la larga terminará chocando con el planeta. "Como la Tierra no puede eyectarlo del sistema solar, porque no tiene masa suficiente, no es capaz de cambiarle radicalmente la órbita y el destino final es un impacto con la Tierra. No hay escapatoria, tarde o temprano tiene que pasar", afirma Gallardo.


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Bienvenidos

Salute! Difícil empezar un discurso improvisado.
En verdad este blog va cumplir una función tipo exhibidor de los artículos que he ido sacando en la prensa.
Un poco pa la familia, para que vean como escribe el nene, y otro poco para los amigos.
Eso y no mucho más.
Abrazos.
Gracias por leer.