viernes, 12 de diciembre de 2008

Artículo sobre la Agresión



Esta nota salió publicada en 2004 en el Cultural. Trata sobre la agresión y las causas biológicas y sociales que la desencadenan. No hay una sola causa que origine un acto agresivo, sino que son varias.
El trabajo es el resultado de las entrevistas que tuve con el científico estadounidense John W. Renfrew en 2003 y 2004. Como John viene todos los años a Uruguay hemos charlado del tema muchas veces. Con un poco de suerte y más bien mucho laburo, para el 2009 habrá un nuevo artículo sobre la agresión, pero enfocado en el rol que se le atribuye a la televisión como incentivadora de la violencia. Desde ya hay que decir que no hay consenso entre los investigadores sobre este tema.



País Cultural
Viernes 07.05.2004 Montevideo, Uruguay

Las investigaciones de John Renfrew



Agresión por muchas causas





Daniel Veloso


DOS AUTOMOVILISTAS distraídos evitan chocar en un cruce. Uno de ellos asoma la cabeza por la ventanilla e insulta al otro conductor. Dos niños, de los que ofrecen estampitas en los ómnibus, juegan al fútbol en la parada con una botella de plástico. El más chico hace un gol y el otro enojado lo toma del cuello y le pega en la nariz. Son simples ejemplos de la vida en una ciudad como Montevideo, donde los hechos agresivos son muy comunes.

El científico y profesor estadounidense John W. Renfrew ha investigado por años la agresión y las causas bioquímicas y sociales que hacen que las personas se agredan. En su libro La agresión y sus causas muestra las ventajas de utilizar técnicas científicas para explicar el fenómeno.



Primer libro de Renfrew escrito en español y publicado por la editorial Trillas de México en 2001. Es una obra más académica y extensa que su nuevo libro, "Agresión, naturaleza y control".



DE LA SOCIEDAD AL PLOMO. El profesor Renfrew nació en 1940 en New York. Ha sido distinguido con varios premios, y es Doctor en psicología fisiológica y profesor en la Universidad de Michigan del Norte. En el Uruguay trabajó en el Instituto Clemente Estable y para el Instituto Interamericano del Niño. Su aproximación al tema atiende múltiples aspectos y factores. "La agresión es una variable dependiente, causada por cualquier cantidad de variables independientes e innumerables. Si se tiene el caso de una persona que es agresiva y se sabe que tiene una disfunción en cierta parte del cerebro, puede ser que ese factor sea el responsable. Pero pueden ser otros factores como el genético, las reacciones de otras personas, o su entorno", explica.

"Un niño que nació en el barrio Borro, por ejemplo, creció en una situación muy conflictiva; aprendió a ser peleador. Pero tampoco se puede negar la contribución de una mala nutrición, que produzca un efecto sobre el funcionamiento de su cerebro o sobre la formación de neurotransmisores. Tampoco se puede afirmar que la contaminación de plomo no juegue su papel. Y no es que el plomo aumente la agresividad, pero sí produce problemas neurológicos y estos están asociados con problemas de agresión", afirma Renfrew.


LA BIOLOGIA INFLUYE. De los factores biológicos que pueden influir en un comportamiento agresivo, se encuentran los genéticos, los sexuales y los hormonales. Unos ayudan a preparar a los individuos para la expresión de comportamientos agresivos y otros inciden más directamente en el momento de producirse la agresión. Los factores genéticos tienen una función preparatoria, ya que contribuyen en el desarrollo de las capacidades sensoriales y en el tamaño del cuerpo del individuo, predisponiéndolo a una agresión efectiva. Se ha observado que los hombres son más agresivos que las mujeres, aunque como reconoce Renfrew, "la agresión femenina ha sido inadecuada e inapropiadamente estudiada, ya que muchas diferencias tal vez sean causadas por factores culturales".

En cuanto a las hormonas, la testosterona, hormona masculina, ha sido asociada con el incremento de la agresión, así como los niveles bajos se asocian a su disminución. Por su parte, la hormona femenina progesterona se asocia con la reducción de la agresión, mientras que otras hormonas podrían estimularla, como las que intervienen en la menstruación —aunque este "síndrome premenstrual" ha sido el foco de una gran controversia—.



VIAJE AL CENTRO DEL CEREBRO. Una de las preguntas que se han hecho los investigadores sobre la agresión, es si existen centros de agresión en el cerebro humano —y si es así, cómo la controlan—. En realidad hay que imaginar áreas del cerebro que trabajan en conjunto con otras áreas cerebrales, formando un sistema que gobierna el comportamiento agresivo. Varias de las estructuras cerebrales que intervienen en la agresión se encuentran debajo de la corteza cerebral, formando parte de lo que se conoce como sistema límbico, donde nacen las diferentes emociones. En la evolución de las especies animales, el sistema límbico se encuentra a partir de mamíferos inferiores, como los roedores.


En Los dragones del Edén Carl Sagan expuso la teoría de que nuestro cerebro se compone de tres sistemas diferentes, correspondientes a distintas etapas evolutivas, con las consecuencias imaginables para la inhibición o la liberación de los comportamientos agresivos. Otro aspecto de la investigación de cómo las estructuras cerebrales controlan la agresión es estudiar los neurotransmisores. Estas sustancias químicas son las responsables de transmitir información de una neurona a otra. Al estudiar los neurotransmisores los investigadores intentan averiguar qué papel juegan y si están relacionados con algún tipo de agresión en particular. Por otra parte, una dieta poco nutritiva puede dejar al sistema nervioso sin la materia prima para elaborar precursores y enzimas sin los cuales la sinapsis no será normal. También el stress y toxinas ambientales pueden afectar el funcionamiento de estos sistemas.



FUMADORES PACÍFICOS. Las drogas legales e ilegales han sido objeto de estudio por parte de los investigadores de la agresión. Se tiende a asociar las drogas con actos de violencia y con la criminalidad, pero, como objeta Renfrew, "como no existe un control sobre el consumo de drogas, sin saber el tipo o la cantidad que se consume, es difícil valorar sus efectos".


Segundo libro en español de John W. Renfrew, publicado en España por Editorial Síntesis en 2007.


El alcohol, por ejemplo, es citado como elevador de la agresión, pero otras investigaciones no le asignan un papel exclusivo. Si bien el alcohol reduce las inhibiciones, ciertos informes explican que el alcohol puede originar un aumento o una disminución en muchos procesos de neurotransmisión, produciendo tanto efectos inhibitorios como excitatorios. Otros informes muestran que cerca de las dos terceras partes del número de los homicidios en Estados Unidos se relacionan con la ingestión de bebidas alcohólicas. Pero como bien recuerda Renfrew, la causalidad no se demuestra por correlación. Un ejemplo es la cantidad de accidentes de tránsito, y su relación con el consumo de alcohol. Es cierto que éste deteriora la funciones sensoriales, pero no es la única causa de los accidentes. En síntesis, el alcohol puede fomentar la agresión pero sólo cuando se combina con factores fisiológicos y psicológicos.

En cuanto a la nicotina que contiene el tabaco, puede tener un efecto inhibitorio de la agresión. Experimentos en ratas, en los que se les inyectaba nicotina, dieron como resultado menor cantidad de ataques entre los animales. Con los humanos los resultados son similares. La tensión, medida cuando los sujetos tensaban los músculos de la quijada, era menor en aquellos que habían recibido nicotina. La suspensión de la nicotina en un individuo adicto puede provocar irritabilidad, que de todos modos es más fácil de afrontar que los demás perjucios que ocasiona el tabaco a la salud.

La marihuana, o su componente, el delta 9 tetrahidrocanabinol (THC), se ha asociado popularmente tanto con el aumento como con la disminución de la agresión, aunque los datos más confiables indican que reduce la agresión. Se han realizado varios experimentos con roedores, en los que se encontró que si se les administraba la droga en situaciones de tensión, o de falta de sueño, se obtenía agresión. En 1972, los investigadores Carder y Olson, fueron los primeros en encontrar que la marihuana exacerbó las peleas incitadas por descargas eléctricas en las ratas. Sin embargo, observaron después que en dosis altas la agresión disminuía.


MEJOR GOZAR SIN PARAR. Varios estímulos ambientales pueden producir o facilitar la agresión. Por ejemplo los estímulos desagradables, como el ruido, el calor, el cansancio o el dolor. También el aislamiento y la privación sensorial son otras condiciones que pueden producir un aumento de la irritabilidad y la hipersensibilidad a nuevos estímulos. "El otro gran suceso ambiental que produce agresión es la suspensión del estímulo placentero" —explica Renfrew—. "En el laboratorio, estimulando ciertas áreas del cerebro de las ratas, se consigue interrumpir el placer, es decir, primero se estimula y después se suspende. Ahí obtenemos la agresión". Cuando un estímulo se repite constantemente se produce un reforzamiento de la respuesta. Por ejemplo, un animal recibe una pequeña descarga eléctrica y muerde una goma. Llegará un momento en que el animal morderá sin recibir descarga alguna. "Es como si una persona que llega del trabajo recibe las quejas de su esposa y los reclamos de los niños. Con el tiempo, el hombre al llegar a su casa explotará sin estímulo". Al conocer esto es posible trabajar para impedir que la agresión se produzca, tal cual intentan hacerlo algunos terapeutas aplicando distintas técnicas de aprendizaje y condicionamiento. Algunos métodos consisten en sustituir un comportamiento agresivo por otro inofensivo, reforzando comportamientos distintos del agresivo —desde tamborilear los dedos hasta conductas más complejas—. John Renfrew opina que es posible que las personas logren dominar sus impulsos agresivos. "Hay que hacer algo para ayudar a la gente, y hay muchos que no saben lo que están haciendo, ministros y jueces. Hay mucha desinformación. Si la gente piensa que la televisión hace violentos a los niños, hay que investigar si esto es verdad. Hay gente que dice, que si se elimina la TV la gente será menos violenta y ponen todo su esfuerzo en ello y descuidan otros aspectos". Y concluye: "hay que estudiar".