miércoles, 15 de julio de 2009

Telescopios para todos!!!



A fines de enero de este año fui a Buenos Aires a entrevistar a Leonardo Moledo, escritor y periodista científico argentino, director del suplemento Futuro del diario Página 12.
A Leonardo tuve el gusto de conocerlo en el ya lejano diciembre de 2001 cuando vino a dar un curso de Periodismo científico, al que asistí, organizado por la Universidad de la República. Después lo volví a ver en la Facultad de Ciencias en un evento sobre difusión de la ciencia. En esas dos oportunidades Leonardo se había mostrado tal como es: un tipo sincero y metedor que cree en lo que hace.






Publicado en el País Cultural
el 26 de junio de 2009


Con el periodista Leonardo Moledo


La música de la ciencia



Daniel Veloso

(Desde Buenos Aires)


LA CIUDAD parece flotar en el aire caliente de sus calles y avenidas. El sol cae a pleno sobre los transeúntes que no tienen más remedio que avanzar por las veredas sin sombra. Porque en Almagro realmente falta arbolado, aunque tiene algo de Montevideo. La calle Acuña de Figueroa se interna en el barrio flanqueada por comercios, talleres y casas de los años treinta, recicladas. Por fin, después de muchas cuadras, corta la calle Corrientes, sin luces de revista porteña pero con un intenso tránsito de automóviles.
En un edificio de apartamentos, en la esquina, vive Leonardo Moledo, el hombre que le da voz a los sabios de antes y a los actuales. Enfrente está el café donde es asiduo parroquiano. Allí, aplastados por el calor del verano, es donde nos citó para hablar sobre su pasión por la ciencia.
Moledo nació en 1947 en Buenos Aires, está casado y tiene dos hijos. Es matemático, docente universitario, escritor y periodista científico, destacándose por su estilo desenfadado y coloquial. Escribió libros de difusión científica para niños y jóvenes, tres novelas, dos obras teatrales y varios cuentos de ciencia ficción que aparecieron en las revistas Minotauro y El Péndulo. Trabajó en el diario Clarín en los suplementos de cultura y de ciencia. Fue director del planetario Galileo Galilei de 2001 a 2007, donde desarrolló una innovadora e intensa actividad, como llevar telescopios a los barrios de la ciudad y crear los cafés científicos, gracias a los cuales el público podía relacionarse de forma más directa con los investigadores.
Desde 1997 es el director del suplemento Futuro del diario Página 12.





EL PLANETARIO. Moledo elige una mesa junto a una ventana, se pone los lentes y deja sobre la mesa una caja de cigarrillos y un libro sobre el viaje de Charles Darwin a la Patagonia en 1832.
"A mí las cosas me han pasado un poco sorpresivamente", cuenta. El trabajo en el planetario le fue ofrecido por teléfono por un jerarca de la ciudad que lo conocía por sus artículos. Al principio fue "una época muy revolucionaria y hasta con un poquito de vanguardismo", aplicado sobre todo en las estrategias para acercarse al público. Su trabajo fue divertido mientras duró el entusiasmo, pero luego tuvo que esforzarse por sostener los cambios. "Hay que asentar las revoluciones y esa parte es muy aburrida". Mira por la ventana y agrega: "igual, en el planetario logré varias cosas". Por un lado, mantuvo en funcionamiento el aparato, el planetario propiamente dicho, que no es tan viejo como el de Montevideo que es de 1955, "pero el día que se rompa algo, chau". Un planetario nuevo cuesta alrededor de tres millones de euros.
Mientras el viejo artefacto cumplía su función su atención se centraba en crear guiones atractivos para el público y "en el espectáculo que el planetario iba a mostrar". Una de las principales ideas de Moledo es que hay que hacer sentir la ciencia como si fuera música. Entusiasta de la música clásica, dice: "cuando escuchás este tipo de música no lo hacés para aprender. La música tiene una estructura profunda muy compleja y muy parecida tanto a las matemáticas como a la astronomía".



Opina que lo que el oyente busca en la música "es una cierta comprensión, no convertirse en músico". Entonces, algo similar debe ofrecer la ciencia: "la sensación de comprender, la sensación de que es algo muy grande, que tiene una estructura profunda". Moledo afirma que la persona no necesita conocerla, sino que debe percibirla, "casi te diría, con la intuición".
La tarea de la educación, dice, "no es explicar las coordenadas de un planeta, porque esas cosas son técnicas, pero sí enseñar el funcionamiento del sistema solar". Pone como ejemplo un eclipse solar, cuando la Luna oculta el disco solar al tiempo que la sombra de la misma se proyecta en la Tierra. "Ése es un espectáculo natural tan maravilloso como una sinfonía o como un bosque". La metáfora del bosque lo atrae. Argumenta que cuando un observador está frente a un bosque no necesita saber botánica para disfrutarlo. Pero ayuda saber los nombres de los árboles y las historias que encierran los bosques. "Si conocés todo eso disfrutás del bosque de otra manera y así tiene un significado distinto para vos".





LA BELLEZA DEL MUNDO. El mundo natural está ahí para estudiarlo, para comprenderlo. Un método es el académico, por ejemplo estudiando una carrera. Pero no todas las personas pueden o escogen ese camino. Para Moledo "esas personas tienen que captar al mundo de forma directa y eso es lo que tiene que hacer la divulgación científica". Explica que no tiene que primar una posición pedagógica o didáctica "porque eso es como hacer el papel de la escuela y un planetario no lo es". Según él, en los libros de educación secundaria está todo lo que necesita saber una persona informada del siglo XXI. "Lo demás es actualización y es participar en la belleza del mundo". Esto se logra cuando se comprende que el universo está regido por leyes naturales.
A su vez opina que la ciencia ofrece al ciudadano una lógica y una forma de pensar que lo tiene al tanto sobre cuestiones de debate público, como por ejemplo el empleo de las células madre. "¿Eso está bien o está mal?, ¿es ético? Por eso es bueno tener una opinión y para tenerla uno debe tener una idea sobre esos temas, para que no lo engrupan", sonríe. Agrega que ello es clave para una sociedad democrática en la que sus miembros puedan decidir.





CAFÉ MOLECULAR. Otra idea interesante de Leonardo Moledo es que la divulgación es literatura y que la ciencia se hace en los cafés. "La ciencia se hace con el intercambio de ideas. Si no hay comunicación no hay ciencia, hay una fantasía propia que no tiene ningún sentido mientras no salga al exterior". La ciencia no se hace en el laboratorio, sino en el pensamiento, en la conversación entre pares. "En la conversación se hace literatura, igual que en un cuento o en una novela. Un relato es algo que le contás a alguien y la ciencia es algo que le contás a alguien. Es un relato que el Hombre hace sobre el mundo".
Alcanzar el mayor número de personas con estos relatos es tarea de la divulgación científica, que Moledo define como la continuación de la ciencia por otros medios. Esa es su máxima. "El que está haciendo divulgación científica está haciendo ciencia. Es un científico", afirma.
La ciencia entonces tiene que ser comunicada a los ciudadanos. Por eso a partir de 2001 Moledo, como director del planetario, comenzó a llevar telescopios y microscopios a todos los barrios de Buenos Aires. "Partíamos de la base de que la ciencia es para todos, que es un derecho y cuando decimos todos, es todos en serio". El objetivo era acercar el planetario a las personas que no podían llegar hasta él. Con este objetivo organizó jornadas de observación en barrios pobres o alejados, en hospitales de niños y en cárceles. También se brindaron sesiones en el planetario a personas ciegas, sordas e hipoacústicas.





Su trabajo cobró especial sentido cuando estalló la crisis institucional en Argentina, a fines de 2001. Según relata, en los años que siguieron a la crisis la ciudad vivió una intensa actividad cultural que sirvió de refugio a miles de personas acosadas por la incertidumbre y la exclusión social. En una entrevista de esa época Moledo invitó a las personas a "resistir a la crisis pensando" y obtuvo la respuesta esperada.
Los Cafés Científicos que se hacían en la cafetería del planetario tuvieron un gran éxito de público. Invitaba a investigadores de muchas ramas de la ciencia, haciendo hincapié en que los científicos jóvenes le "perdieran el miedo" a hablar con la gente. Moledo los recuerda como "un lugar en el que ninguna pregunta era impertinente y el contacto cara a cara con el científico de turno se estrechaba, entablando un diálogo ameno y cordial como uno puede tener con el vecino o con el compañero de trabajo".
Caía la tarde y fuera del café, el mundo seguía su curso. El ajetreo en la calle aumentaba con el fin de la jornada laboral y sobre la ciudad, bien alto, las nubes se iban tiñendo de naranja, como siguiendo las notas de una partitura invisible.

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martes, 7 de julio de 2009

Conversando con Luce Fabbri


El anarquismo fundamentalmente es una afirmación de la libertad.

Al final de este viaje...






Conversando con Luce Fabbri.


Tatiana Veljacic
Daniel Veloso


Luce se fue. Habían pasado tan sólo dos meses de aquel día en que la visitamos. Se fue en medio de nuestra sorpresa. Aquella tarde hablamos con Luce como si tuviéramos todo el tiempo por delante. Pensábamos incluso volver otra vez, a continuar con la charla. Pero no fue así. Lo que nos dejó fue un mensaje de optimismo, de la necesidad de conseguir nuevas estrategias de supervivencia de aquellos ideales de libertad, de dignidad de la persona, que abrazó en su juventud, y mantuvo durante toda su vida. Luce Fabbri fue una mujer excepcional. Creadora, libre, enormemente lúcida, y al mismo tiempo humilde.
A casi nueve años de su fallecimiento, acaecido el 19 de agosto de 2000, la recordamos como una mujer luchadora y libertaria.


La última entrevista

Día de paro general. Caminamos hasta la casa de Luce, en la calle Rousseau, en la Unión. Golpeamos la puerta y tras unos instantes apareció una señora. Nos invitó a pasar diciéndonos que la esperáramos en el estudio. Ese era su lugar de trabajo, con todos sus libros de literatura italiana, de Dante, de Leopardi. Tras unos minutos de espera, escuchamos unos pasos lentos que se acercaban por el pasillo, demorando nuestra ansiedad por verla. Hasta que apareció en el umbral, y pensamos qué despiadado es el tiempo con nosotros. La saludamos como si fuera una abuela, y ayudamos a que se sentara. Sobre su cabeza, en un retrato, Malatesta, ese italiano soñador, parecía protegerla y comenzaba a contarnos, con aires de familia, el largo viaje que Luce, había iniciado tantos años atrás.





¿Cómo se vinculó con el Anarquismo?


La vinculación viene de mis raíces, mi padre Luigi Fabbri, es un anarquista conocido en Italia, por lo tanto yo nací, no anarquista, pero casi.
Aquel era un mundo distinto. Pero mi vida también fue completamente distinta a la de los demás niños de la época, porque empezaron por no ponerme faja.
Los niños quedaban vendados como momias, (se ríe) creo que empezó ahí; yo lo considero un privilegio.

El ascenso del fascismo, en los años veinte, provocó la separación de la familia y el exilio.
Huimos cruzando las fronteras hacia Francia, con una diferencia de un año entre cada uno de nosotros. Mis padres se vinieron antes y yo me quede unos años sola en Italia para terminar los estudios. Mi padre pasó la frontera, de forma clandestina en 1926, mi madre en el 27, entonces yo en Bolonia me quedé sola. Viví en Italia hasta recibirme, a los veinte años (1929).
Mi hermano quedó en Roma, desplegando una actividad opositora. Finalmente me reencontré con él después de la guerra, cuando vino a Uruguay.
Estuvimos separados todo ese tiempo. Separados por la distancia, pero no por el espíritu. Nos escribíamos. A veces, cuando se quería decir algo que no queríamos que fuera leído, se tenía que recurrir a amigos o conocidos, encontrar otros caminos.


¿Se sintió discriminada, durante esos años en la Universidad, lejos de su familia?



En la facultad había un régimen del terror, había retratos de Mussolini por todas partes.
Todos los años me gané la beca, dado que allá la universidad no era gratuita.
Y esto pudo seguir, pero al precio del silencio.
En clase conocía a una o dos personas antifascistas y solo nos cambiábamos miradas. Hacíamos lo que podíamos, en terreno menor, estudiar autores que hablaran de libertad y tratar de ponerlos en relieve, los profesores también lo hacían.
A veces nos encontrábamos con la imagen de Mussolini destripada, es decir que en alguna hora, alguien había estado solo allí y se había divertido con eso.
Y yo me encontré cuando me recibí, con muchos más compañeros antifascistas de los que creía. Muchos se enteraron el día en que di mi tesis. Al entrar a la sala dónde tenía que hacer la defensa de la tesis, estaba todo el cuerpo docente (eran once en total), y el decano en el medio. Entonces, este me dirigió el saludo fascista y yo no lo hice, sólo incliné la cabeza. El decano volvió a hacerme el saludo y yo volví a inclinar la cabeza. Quedó muy disgustado.






Eliseo Reclus


Además mi tesis era sobre Eliseo Reclus, ya que era un anarquista, y yo tenía mucha información inédita. El tema había traído a muchos estudiantes que sabían que el autor era anarquista.
Esta tesis era sobre Geografía Humana, una materia a la que no me iba a dedicar pero uno podía elegir entre varias materias y opté por ella. Tuve que contar la vida de Reclus, que formó parte de la Comuna de París, y el decano creyó que como había luchado en la Comuna era comunista, entonces me di cuenta que este era muy sabio en su materia, que era la arqueología, pero que de historia contemporánea no sabía mucho. Entonces yo me calmé, cuando sentí tanta violencia en un terreno que no era el teórico de la tesis, me calmé, y todo me fue bien. Y a los veinte días crucé la frontera para Suiza, para luego encontrarme con mis padres en París.


¿Cuándo comenzó a escribir?



Fue en 1924, yo tenía 16 años. Fue un artículo para una revista que hacía Malatesta y mi padre en Roma, porque, aunque nosotros estabamos en Bolonia, mi papá mandaba mucho material. La revista siguió saliendo bajo la dictadura de Mussolini hasta 1926. Cuando se puede decir que empezó el totalitarismo, porque el fascismo fue gradual, aunque a nosotros no nos impresionó como gradual, porque la violencia no fue gradual, y el sadismo tampoco fue gradual.






¿Cómo vivió los años de la Guerra Civil española?


De muy intensa borrachera revolucionaria.
En España a habido una revolución profunda y que no ha fracasado, fue aplastada por la violencia, por la violencia de Franco y de atrás, porque las Brigadas Internacionales arrasaron las comunidades de Aragón. Estas Brigadas estaban orientadas por los comunistas, en contra de Franco, pero a su vez, no podían tolerar que tuviera éxito una revolución socialista que no estuviera a las órdenes de Stalin. Preferían la derrota. Esa fue la causa principal de la derrota de la revolución española.

¿En esa comunidad de Aragón se llevó a la práctica las ideas del movimiento anarquista?
Sí y duraron más o menos tres años, los tres años de la guerra. Pero pudieron desplegarse antes del año del Golpe de Estado que dieron los comunistas en el mes de mayo del 37`. Porque en España no había casi comunistas, el movimiento obrero era en su mayor parte socialdemócrata y anarquista. En Cataluña había una mayoría anarquista, es por eso que Franco intentó capturar Cataluña el primer día. Bajaron los camiones y las tropas a la calle, entonces los sindicatos con las armas que tenían, o con las que pudieron capturar, junto con un restito de guardia civil que quedó fiel al gobierno republicano, derrotaron al ejército de Franco. Lo curioso es que la guerra civil ocasionó muchos muertos, pero la revolución no. Porque los propietarios de las fábricas, cuando vieron que la tropa de Franco perdía, se escaparon y los obreros quedaron con las fábricas en la mano sin tener que disparar un tiro. Algún patrón se quedó, pero para colaborar con los obreros. En estas comunidades se socializó la economía. A los días se reanudaron los servicios públicos, comenzó el reparto de leche, el transporte urbano. El secreto estuvo mucho ahí, en que no se interrumpiera la vida diaria. El entusiasmo para luchar venía de las realizaciones, y del apoyo popular. Los sindicatos, a su vez, habían hecho un trabajo de estudio de todos los resortes, por lo tanto estaban capacitados. Los sindicatos eran verdaderas bibliotecas, en los que se daban cursos, se hablaba de lo que había que hacer. Se notaba que había una sed de cultura. En esas trincheras se leía. El escritor George Orwell estuvo en el frente y luego escribió su "Homenaje a Cataluña" (1938).



George Orwell


De aquí, de Uruguay, partieron algunos anarquistas, como el médico Botero, Gomensoro, Rufinelli y Pedro Cufró. Este último no regresó, lo mataron los comunistas. Son los que recuerdo, no creo que hayan ido otros anarquistas.
Yo personalmente no fui porque no estaba bien de salud.


¿Qué figuras del movimiento Anarquista recuerda?

Errico Malatesta, que ha sido conocido internacionalmente, era verdaderamente un abuelo para mi hermano y para mí. Él había venido en 1889 a Montevideo, y tenía recuerdos hermosos de la ciudad.
Había ido varias veces a Buenos Aires también. Sus viajes a Latinoamérica eran viajes de propaganda. Estuvo vinculado con el origen del sindicalismo argentino
La persona de Malatesta influía con la claridad con que hablaba, hablaba al alcance del todo el que quería. Era una personalidad notable. Trabajaba en el terreno teórico y práctico.



Malatesta


Cuando vino acá no se hacía distinción entre socialistas y anarquistas, porque el socialismo aquí nació anarquista, nació y siguió por mucho tiempo fiel a su origen, hasta la época de Batlle.
El partido socialista se fundó un tanto después. Pero la separación entre socialismo y anarquismo es una separación que no impide un vínculo en lo que se piensa en terreno económico, por ejemplo, cuando se era tan abierto como lo fue el socialista Emilio Frugoni.


SU LLEGADA AL URUGUAY


Luego de una corta estancia en París, decidimos venir a Uruguay. No teníamos documentos; sólo aquellos certificados que otorgaba el gobierno francés: "Dice llamarse...", documento que solo lo aceptaba el Uruguay Batllista. Por eso no fuimos a Argentina, porque en un principio nosotros íbamos a la Argentina, dónde estaba la fuente de trabajo de mi padre, el diario La Protesta. Pero no podíamos desembarcar en la Argentina. Por fin encontramos una pequeña línea en Bélgica que aceptaba ese pasaporte y nos vinimos a Uruguay, un país del que no sabíamos prácticamente nada.
Este desconocimiento, luego lo sentí como una falla en el pensamiento socialista y anarquista. El no haberse dado cuenta, o se dieron cuenta muy tarde, de que había un problema colonial. La idea de que "hay salvajes y deben civilizarse, que la conquista es una cosa mala, pero como compensación los civilizan" se aceptaba, era suficiente, tapaba algo.
Creo que eso se subsanó, pero demasiado tarde.






¿Qué se encontró en Uruguay a nivel político? ¿Había un movimiento anarquista?

Había un anarquismo, algo relacionado con el europeo. Su ámbito eran los sindicatos. Cuando llegamos aquí la mayor parte de los anarquistas eran anarco-sindicalistas, es decir que pensaban que la solución a los problemas sociales estaba en los sindicatos, que los sindicatos iban a constituir los nervios de una sociedad libre.
En ese entonces los sindicatos eran muy populares, cuando el proletariado era la mayoría de la población y tenía importancia como factor social y económico. Entonces se decía que con la huelga general se solucionarían las cosas, ya que se paraba todo.


La Universidad Popular, "una de las realizaciones que nunca se citan".


Por el año 1935 surgió la idea de fundar una institución que sustituyera a la Universidad, para los que tenían solo primaria hecha, y para los que no tenían estudios regulares, y se fundó la Universidad Popular, que, a mi modo de ver hizo una gran labor.
Profesores universitarios se acercaron voluntariamente, dando cursos de idioma español, francés, y también de otras especializaciones como, por ejemplo, historia de la Revolución Francesa.
Esta Universidad duró dos o tres años, porque no se pudo seguir pagando el alquiler.
Esta es una de las realizaciones que nunca se citan en la historia del Uruguay.






Cuando se habla de anarquismo se recuerda sólo el asalto al Cambio Mesina.
La película Acratas trata sobre un episodio de la Historia del Uruguay, que yo quisiera borrar, pero que parece ser el único que interesa a los historiadores cuando hablan de los anarquistas: el asalto al cambio Mesina en 1928.
Cuando vinimos de Europa nos encontramos que aquí estaba el problema de los anarquistas expropiadores. Pero eran pocos. Tenían una tendencia individualista, no creían en la organización, y al final no creían en la sociedad.
Esto es una cosa absurda, porque el hombre es un ser social, el hombre no existiría como tal si no existiera una sociedad de intercambio.
Entre ellos había algunos que querían hacer la revolución individualmente, es decir que pensaban que si había una revolución había que expropiar, sobre todo a las grandes empresas, pero en general a la propiedad privada. Algunos querían empezar enseguida, individualmente. Para mí esto es una especie de cáncer del anarquismo.
Sin embargo aquí, en el Uruguay, prácticamente no había este tipo de anarquista. Pero sí hubo un hecho de expropiación realizado por anarquistas catalanes y argentinos, no eran uruguayos. Los llamaron "La Banda de Rosiña".
Rosiña era un anarquista, vivía de su trabajo, y todo lo que incautaba lo entregaba para la publicación de un libro, para la prensa, o acciones así.

Ahora, por esos tres o cuatro, todos los historiadores cuando hacen la historia del anarquismo en el Uruguay hablan de eso, como si no existiera otra cosa.
Rosiña fue el primer desaparecido político. Cuando lo atraparon lo llevaron a la Argentina y después no se supo más nada de él.
Yo creo que es distorsionar la historia, porque al final queda centrada en eso.



SUS IDEAS

LA EDUCACION LIBERTARIA.


En la enseñanza yo soy laicista, mi padre también a tratado de no influir en mí.
Claro que es difícil. Porque además, la educación libertaria, no tiene que decir que es libertaria, basta que sea libre. Al ser verdaderamente laica, ya hay libertad.
Mi padre me decía "piensa con tu cabeza, no pienses con la mía".
Cuando yo le decía "soy anarquista", entonces él respondía "a tu edad no es serio decirlo, tú lo vas a pensar pero con tu cabeza, vas a decidirte", y bueno, más adelante, en otro momento, fuimos dos compañeros.
La primera vez que di una clase de historia de acuerdo con mis ideas, fue en la Escuela de Bellas Artes, invitada por Jorge Errandonea para dar una clase sobre Anarquismo. Entonces pude exponer mi pensamiento, porque por lo general las conclusiones que yo saco no las expongo, en cambio allí me pidieron una clase anarquista.






ANARQUISMO COMO AFIRMACION DE LIBERTAD.


Yo no sé porque se sigue utilizando la misma palabra "Libertad", para cosas tan distintas. Para hablar, por ejemplo, de "la libre empresa", que no es libre, que es justamente la negación de la libertad, y por otro lado de la libertad de prensa, de palabra y de reunión. Digamos que no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Pero esta es una confusión muy rendidora. Se ha jugado mucho con ello.


El anarquismo fundamentalmente es una afirmación de la libertad.
Hay quienes piensan, que la organización del hombre en sociedad es la negación de la libertad individual. Para mí se internan en un berenjenal, porque entonces, ¿cómo hacen para explicar el lenguaje?

Para mí la sociedad de la palabra es una sociedad anarquista porque es libre. Nadie va preso si comete una falta de ortografía, pero cuando hay muchas de esas faltas, el objeto del idioma, que es la comunicación, desaparece. Entonces la falta se corrige por si sola, porque si uno quiere hacerse comprender tiene que corregir esa falta.
Por otra parte el lenguaje es lo más individual, la palabra nunca es la misma, porque siempre está relacionada con otra palabra. El eco de cada palabra es distinto cada vez que lo pronunciamos. Entonces lo que nosotros hablamos, como individuos, es lo más individual, lo más colectivo, lo más libre y lo más organizado que existe.

El lenguaje es la prueba de que un hombre es capaz de la libertad, sino no hubiera podido crear el lenguaje, que es lo que lo distingue de las otras especies.
Las palabras son necesarias para "ser", ya que constituyen el pensamiento, digamos que la personalidad está formada de palabras, no existiría sin palabras y las palabras no son de uno, (son de uno y no son de uno) no hay propiedad privada de la palabra. Hay propiedad, si, cada vez que uno las usa, ya que en ese momento son suyas, pero a mí la palabra que usa el otro me sirve. Eso es comunismo en la forma más compleja.





EL ANARQUISMO EN TIEMPOS DE GLOBALIZACION


¿Qué haría un anarquista hoy en día para alcanzar una sociedad más libre?
Yo soy revolucionaria, en el sentido que soy partidaria de un cambio profundo por la acción directa, de los que se sienten oprimidos. No porque crea en la idea de revolución que tenían, no sólo los anarquistas, sino también los socialistas revolucionarios, a principio de siglo. Hoy no podemos tener esa misma idea.
No podemos hacer lo que hizo Malatesta en su momento, como por ejemplo, cuando quemaron todos los títulos de propiedad que encontraron en un pueblo.
Pero de todos modos estas acciones tuvieron su consecuencia positiva, ya que tuvieron un proceso con una popularidad muy grande, y eso fue lo positivo.

Hoy hay quien cree en la guerrilla, yo personalmente pienso que la guerrilla ha quedado en manos de los nacionalistas, de los patriotas, ya no es terreno nuestro. En general la violencia en el siglo XX ha estado en manos de los nacionalistas.
Considero que hay otros caminos. La ocupación de tierras, por ejemplo, si esta bien hecha, con criterios adecuados, como lo hace el movimiento de los "Sin Tierra en Brasil", yo la encuentro positiva. Este no es un movimiento necesariamente violento. También estoy siguiendo la situación de Chiapas con mucho interés.

Se ha producido en los últimos años, en el mundo un alud de hechos nuevos: ¿como afectan estos sobre la concepción anarquista?
Hoy las grandes formaciones económicas multinacionales, están adquiriendo un peso político crecientes.
Cuando los anarquistas, los primeros anarquistas, hecharon las bases de la corriente, Proudhon, Bakunin, el mismo Malatesta, el poder se identificaba con el Estado, ahora nosotros asistimos a un proceso en que las multinacionales están adquiriendo más poder que los Estados Nacionales.
Esta pérdida de poder por parte de los Estados, es un hecho muy interesante pero muy grave.
Pero el neoliberalismo está entrando en crisis. El capitalismo salvaje con su pretendido progreso tecnológico, va dejando atrás al mundo de los marginados. Estos marginados tiene que organizarse. Es necesario impulsar la organización de los desocupados, para luchar por sus derechos, para construir un proyecto económico distinto, comunitario. La nueva organización social debe construirse "desde abajo", a partir de la libre asociación de los individuos en cooperativas de producción, consumo, vivienda y educación, más que de lucha es de creación, de autogestión. En esta nueva etapa la importancia de lo parcial aumenta y las ilusiones de una victoria completa disminuyen.
Porque como ya dije, las cosa no pueden pasar hoy día, por el terreno de la fuerza física, hay que abandonar la idea de Revolución Social como resolución a todos los problemas, ya que hoy existe un nuevo factor que es el de la energía nuclear, ante la cuál estamos en inferioridad de condiciones.
Este factor es un hecho muy importante porque por primera vez en la historia está en juego la continuidad de la especie y, estaría por decir, de todas las especies.





¿Que le podría decir a la juventud desesperanzada, especialmente la que vive en el tercer mundo?

Era completamente desesperanzada la juventud en el 85, cuando terminaba la dictadura. Yo estaba dando clase todavía en la Universidad, y mis alumnos estaban todos en la lona, tenían reivindicaciones sí, pero ni siquiera estaban organizados como estudiantes. Pero en secundaria, en cambio, pasó otra cosa. En secundaria nunca se sintió nada, y ahora parece que la televisión, los mass media en general, hacen madurar mas pronto al ser humano.
Puedo comprender el estado de desesperanza en que se encuentran los jóvenes hoy, pero qué pensar entonces de aquellos jóvenes que vieron con su ojos la pérdida de la República Española, y aquella otra que sobrevivió a la segunda Guerra mundial. Esos jóvenes, pese a sus desgracias siguieron adelante.


Luce Fabbri de Cresatti era ensayista social y literaria. Llegó en su temprana juventud al Uruguay huyendo del fascismo en Italia. Aquí militó en el anarquismo y
contribuyó con sus escritos a la teoría del pensamiento libertario.
Paralelamente a sus escritos políticos -El camino, El anarquismo más allá de la democracia- ha sido una fina crítica literaria, especialista en estudios Dantescos y en la poesía de Leopardi.