lunes, 11 de junio de 2012

Defensa del patrimonio arqueológico subacuático




En setiembre de 2011 se organizó en Colonia de Sacramento, Uruguay, el Taller sobre Manejo y gestión de los recursos culturales subacuáticos, organizado por UNESCO, Ibermuseos, la Comisión de Patrimonio y el Ministerio de Educación y Cultura. Invitado por los organizadores, tuve la oportunidad de conocer y entrevistar a los arqueólogos españoles Xavier Nieto y Carmen García Rivera y al arqueólogo argentino Cristian Murray.






Viernes 13.01.2012

 El País Cultural

Con el arqueólogo Xavier Nieto



Patrimonio subacuático

Daniel Veloso

DIECISIETE toneladas de monedas de plata y oro componían el tesoro que la Odyssey Marine Exploration, una empresa estadounidense dedicada a la búsqueda y explotación de naufragios, anunció haber encontrado en mayo de 2007. En ese momento la empresa dijo que las quinientas mil monedas halladas formaban parte de la carga de un navío inglés naufragado en 1697 en el Atlántico Norte, pero no dio detalles del lugar exacto. Dos días antes de informar a la prensa, Odyssey había enviado en secreto las monedas por avión a Estados Unidos, a través de Gibraltar. España sospechó que la empresa había obtenido el tesoro de un naufragio español e inició una demanda en un tribunal estadounidense. Tal como se confirmó más tarde, el tesoro pertenecía a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. El navío con un cargamento de monedas acuñadas en Perú, había partido de Montevideo y se dirigía a Cádiz cuando fue hundido en octubre de 1804 por una flotilla inglesa frente a la costa sur de Portugal.
 



Nuestra Señora de las Mercedes

 

España acusó a Odyssey de expoliar el patrimonio histórico español, además de llevarse ilegalmente las monedas. Tras una larga disputa, el 22 de diciembre de 2009 un juez federal de EE.UU. dictaminó que la empresa debía devolver el tesoro al Estado español, sentencia que fue ratificada el 21 de setiembre de 2011. *
El arqueólogo español Xavier Nieto, Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, ARQUA, estuvo en setiembre de 2011 en Colonia del Sacramento, Uruguay, como profesor invitado al Taller sobre "Manejo y gestión de los recursos culturales subacuáticos", organizado por UNESCO, la Comisión de Patrimonio, Ibermuseos y el MEC. Consultado sobre la querella entre su país y Odyssey, el arqueólogo dijo que para España lo principal no es recuperar las monedas: "el objetivo es evitar que algo que pertenece a la nación caiga en manos de privados y que la historia del país se pierda". Argumenta que los métodos de trabajo de los cazatesoros "no permiten recuperar la historia" y que sólo sirven para sacar los objetos que tienen valor económico. "En ese sentido la arqueología es totalmente diferente". Agrega que la política de España es permitir sólo las actuaciones que tengan una finalidad científica, para que los materiales "vayan a museos públicos, al servicio de los ciudadanos".
 




Relata que su país ya tiene un precedente con el caso de las fragatas La Galga y la Juno, naufragadas en 1750 y 1802 frente a la costa Este de Estados Unidos, y explotadas por Sea Hunt, otra compañía cazatesoros. "España le presentó demanda por expolio de patrimonio nacional y en los tribunales de ese país ganó el juicio, pero lo que es significativo es que de todo lo recuperado no ha demandado más que un ancla".
Las piezas sacadas de los dos naufragios permanecen en EE.UU. y son exhibidas en un museo construido para ese fin por España. "El ancla de hierro, ahora en el ARQUA, no tiene ningún valor económico pero es un elemento emblemático para marcar la postura española de que no pretende quedarse con los barcos, sino rescatar la historia de España, es decir, la información". Afirma que esto desmiente "la campaña que están haciendo los cazatesoros de que España quiere el oro".

 

 Ancla de la Juno.

 

Xavier Nieto explica que los cazadores de tesoros utilizan métodos como el uso de mangueras para succionar sedimentos y dejar al descubierto los restos. "No usamos esos artefactos porque para un arqueólogo es más importante la posición en que se encuentra un objeto que el propio objeto". Primero, aclara, "hay que dejar todo en su lugar, hacer planos y documentar". Luego en el laboratorio el arqueólogo podrá reconstruir cómo era la vida a bordo, ya que ese universo que era el navío, al hundirse conservó como congelado en el tiempo un momento de la historia.
Para Nieto lo verdaderamente valioso de un naufragio es el conocimiento que se puede extraer de él y no el posible tesoro. "De monedas de oro todos los museos están llenos, ¿para qué queremos más?", dice sonriendo. Señala que este punto es "difícil que el público lo entienda, porque para la arqueología lo importante no es recuperar sino investigar".

 



Investigando un naufragio en aguas de Cerdeña. © UNESCO/E. Trainito



MAR ANTIGUO. Los orígenes de la arqueología subacuática pueden rastrearse en la Antigüedad, pero fue gracias a la escafandra autónoma desarrollada por Jacques Cousteau y Émile Gagnan en 1943, que por fin la humanidad pudo asomarse a las maravillas del mundo submarino. Gracias a ese invento el joven Xavier Nieto se convirtió en buzo. Fue sencillo entonces unir la vocación por la arqueología con su afición al buceo y así, "junté la arqueología con el mar". En 1976 realizó su primera excavación y al poco tiempo, en 1981 se le ofrece dirigir el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña. A partir de diciembre de 2010 es nombrado Director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, el ARQUA, en Cartagena. Además da clases en la Universidad de Barcelona. Su especialidad es la arqueología de la época romana. "He excavado barcos griegos del siglo VI a.C. y también romanos". Dice que su preocupación es comprender cómo funcionaba el comercio en la Antigüedad. "La gran aportación de la arqueología subacuática es el estudio del comercio en todas las épocas".

 


ARQUA: reproducción del barco fenicio Mazarrón 2 (Laverdad.es - J. M. Rodríguez)



El ARQUA, uno de los pocos museos dedicados a la arqueología subacuática en el mundo, posee entre sus joyas más preciadas los Barcos de Mazarrón, dos navíos fenicios del siglo VII a.C. "Mazarrón es un pequeño pueblo al sur de Cartagena, donde desde tiempos históricos hubo minas, sobre todo de plomo". Estas embarcaciones transportaban mineral de plomo ya fundido, en forma de tortas.
Por otra parte el ARQUA cumple la doble misión de ser un museo abierto al público y también de ser el Centro Nacional de Arqueología Subacuática, organismo designado para la protección del patrimonio cultural subacuático. El arqueólogo cuenta que la costa de la Península Ibérica tiene restos de todas las culturas del Mediterráneo, como la fenicia, la griega o la romana. "Esto ha producido una acumulación enorme de barcos hundidos y de restos arqueológicos".

 
 © Archivo del Centre d'Arqueologia Subaquàtica de Catalunya.
Excavación de la nave griega arcaica de Cala Sant Vicenç, Pollença, Isla de Mallorca, España.



LOS DÍAS CONTADOS. La extensión del deporte del buceo y el accionar de los cazadores de tesoros han puesto en riesgo ese patrimonio sumergido que por tanto tiempo fue inaccesible. Es así que para frenar el saqueo y la destrucción de estos yacimientos arqueológicos, en 2001 se firmó la Convención de la UNESCO sobre el patrimonio cultural subacuático. Nieto cuenta que la han firmado cien países y cuarenta la han ratificado. Explica que la Convención, que cumplió diez años en noviembre de 2011, alerta sobre "la necesidad de conservar el patrimonio, de no venderlo, y de colaborar entre todos los países en su estudio y conservación". Además permite a los gobiernos que tienen presión de los buscadores de tesoros, escudarse en la autoridad de la UNESCO. "Creo que los cazadores de tesoros tienen los días contados y ellos lo saben; por eso están haciendo campañas de presión a los gobiernos, incluso llegando al chantaje y al soborno". Nieto dice que presionan a los países para que no firmen la Convención "porque se les acaba el negocio". Explica que el gran negocio de los buscadores de tesoros, son las acciones en bolsa. Al otro día de que Odyssey anunciara haber descubierto el tesoro "sus acciones subieron como la espuma; ¿Qué hicieron los responsables de la compañía? Vendieron las acciones", explica Nieto.

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* Tras un largo juicio, el 22 de diciembre de 2009 un juez federal de EE.UU. dictaminó que Odyssey debía devolver el tesoro al Estado español. Finalmente el 25 de febrero de 2012 las monedas llegaron vía aérea a España.