El taller de Jar II (Segunda época)

martes, 18 de marzo de 2014

Entrevista inédita a Eduardo Darnauchans


El País Cultural

Viernes 09.11.2012, Montevideo, Uruguay.




No hay poetas de oscuridad


 Daniel Veloso

VEINTE AÑOS no son nada, o casi. En julio de 1993, sin querer, logré reunir a los poetas Washington Benavides (Bocha) y Víctor Cunha, junto al intérprete y compositor Eduardo Darnauchans (Darno) en la casa del primero. El objetivo era entrevistar a Darnauchans (15/11/53-7/3/2007). Pero no sería tan sencillo. Entre los cuatro formábamos un círculo. Frente a mí, Darnauchans de pie, fumando. A su izquierda estaba Cunha sentado en una silla contra la pared. A mi derecha, un serio Benavides, como si fuera un mago presidiendo una reunión de druidas, cerraba la rueda. La luz amarillenta de la bombita se fijaba a los libros, a las fotografías, a los recuerdos y obsequios traídos por amigos y visitantes de toda América Latina.
Washington Benavides fue el primero en romper el hielo; contó que en Tacuarembó, en su juventud, se reunía con amigos "en un monte de eucaliptos" a leer poemas, "sobre todo en verano". Lo llamaban "la colina del alto viento". Aquella "comuna" de poetas no sólo se juntaba a leer poesía, también "jugábamos al fútbol en la playita del Tacuarembó".
Darnauchans interrumpió diciendo que siempre "había que discutir por algo" y que cualquier tópico servía, por ejemplo "un tema era las cina-cinas". Didáctico como era, dijo que "la cina-cina si algo es, es populosa en espinas y parca en flores". Nos explicó que la planta "tiene unas flores pequeñitas amarillas y rojas". Benavides, como buen profesor amplió la descripción: "Son plantas para cercos; es una planta muy cristiana", dijo burlón.
Contrariado por un comienzo tan difuso, les pregunté las edades. Benavides dijo que tenía 63 años y Darnauchans 39.




 




Experto en conducir relatos, Benavides dio una mano: "Yo lo vi a Darnauchans jugar de golero, en el San Javier", un equipo local. "En esa época también él pertenecía al sector de los batracios", sentenció jocoso, haciendo referencia al sobrenombre de "sapo" que le habían puesto en su pueblo.
Darnauchans se defendió: "No por la apariencia física, sino por un salto de sapo que hice, cayendo en un tajamar, y como la natación no era mi deporte favorito, tuve que hacer una flotación de tipo batracio". Un estallido de risas en el grupo. "Por un tiempo le llegaron a decir Sapito", agregó Benavides. "Al Darno se le cortó la carrera a aspirante de Mazurkiewicz [el arquero de Peñarol y de la selección uruguaya] por una fractura".
El cantante explicó que fue una fractura de clavícula. "Intentaba ser el golero titular. Jugaba en el equipo opuesto de la iglesia; en mi barrio había dos equipos: el Esparta y el Atenas". Este último "era el equipo laico. Siempre fui muy adepto a Palas Atenea; a la gorda Helena, por lo general no, porque se dejó raptar", dijo, en referencia al mitológico juicio de Paris.
Ayudando a mantener el hilo de la narración, Benavides continuó con una broma: "Después retomo a Darnauchans en el liceo como profesor de literatura. Creo que lo martiricé algunos años, menos en cuarto".
"Tomé al Bocha en el 67", precisó Darnauchans. A su favor señaló que "era un alumno disciplinado, por la casa de la que venía; la pequeña burguesía, el respeto". En su clase "había una barra tenebrosa, conspicuos repetidores. No recuerdo que el Bocha haya echado a nadie".
Benavides intercedió: "Yo era un camarada de un numeroso grupo de alumnos del liceo. Íbamos a jugar al fútbol y un día nos echaron a todos juntos del San Javier. Nos gritaban ¡ateos!". Y agregó entre sonrisas: "Es que íbamos ganando".










LOS BEATLES EN TACUAREMBÓ


"Recuerdo una vez en la que estaba sentado en un bar con Daniel Viglietti y había una sinfonola. Los dos nos paramos, apretamos los botones y pusimos los discos simples de los Beatles". Cerca estaba el director del liceo de Tacuarembó. Se les acercó y les dijo: "¡Pero cómo les puede gustar ese ruidaje!", contó Benavides. "En las clases mezclábamos el rock", logrando que "la atmósfera fuera distinta".

Aquella generación de amigos se reunía a leer y tocar música como "un grupo formidable donde cada uno de sus integrantes tenía una personalidad muy especial".
Pero ¿existió una vez el Grupo de Tacuarembó? Benavides: "Nunca existió. La peor forma de romper un mito es intentar romperlo, cada vez se solidifica más. No hubo nunca un grupo de Tacuarembó; nos reuníamos en mi casa y en el taller de Gustavo Alamón. Se escuchaba música, se leía. Era gente que estaba un paso adelante en música con respecto a la capital. En Montevideo estaban con los epígonos de la Bossa Nova. Si hay un término que probablemente defina lo que ocurrió entre todos nosotros sea: fluidez de trato".
El Darno, que escuchó atento, agregó un detalle: "Comíamos empanadas de perdiz, perdón, codorniz". Siguiéndole el juego, Benavides acotó: "Tomábamos algún espeso y griego vino de la sexta sección de Tacuarembó, comíamos torta del Alba que tan buena es para los poetas y los músicos, cuya receta es un secreto alquímico". Para cerrar el tema, indicó que "aquel no fue un taller de poesía; yo me consideraba uno más".






Washington Benavides, en su casa.


AQUELLAS BALADAS


Pregunto a Darnauchans por qué se dedicó a componer baladas en vez de formar una banda de rock. Puso como ejemplo a Bob Dylan y a los Rolling Stones y preguntó si el origen de sus baladas "vendría de las baladas célticas. Nunca separé la balada del rock, o la milonga de la balada". Citó como influencia a Donovan, un cantautor escocés que en sus inicios hacía folk. Junto a los músicos con los que tocaba "decidimos hacer un tipo de milonga, porque no hay diferencia; si escuchás country y música tradicional irlandesa no vas a encontrar ninguna diferencia y si sumás country más la veta negra vas a encontrar rock and roll".

Benavides intervino: "El Darno es un artista de la melodía, de una línea musical que se tenía que emparentar con la creación de un tipo de música de una profundidad de siglos, pero creaba el presente a través de algunosrepresentantes de diferentes países, que eran baladistas". Darnauchans como poeta "queda disimulado, igual que Alfredo Zitarrosa, por la voz carismática y la música; él se estaba proyectando a través de sus textos". Lo definió como "tan ferozmente autocrítico como Zitarrosa".
Insistiendo sobre la imagen que a mis veinte años percibía de él, le pregunté si se sentía cómodo con "la imagen que da de un ser oscuro".

Darnauchans reaccionó casi enojado: "La parte oscura de cada vecino, de renuncia a la vida ¿quién no la tiene?, ¿por qué me tocó esta vida?, ¿en qué parte de la Biblia debo creer?, ¿en el Eclesiastés? ¿en el Sermón de la montaña? No hay poetas de la oscuridad ni poetas de la luz".








APRENDIZ DE LA DUDA


En aquellos años en que era una preocupación personal cómo hacer para publicar, les pregunté si tenían necesidad de publicar poemas y editar discos. Benavides fue enfático: "hay necesidad, pero no significa que crees tu pedestal". Puso de ejemplo la canción de Darnauchans "El equilibrista", para referirse a que en la "canción cantada y en la palabra escrita ya no hay retroceso; las correcciones vendrán si se te concede tiempo y talento". A su vez, Darnauchans agregó: "Yo edito, pero también tengo la oportunidad en la escena de representar y volver a representar".

Washington Benavides asintió y reconoció que el Darno como músico "puede corregir, modificar; en cambio el poeta que escribe ahí en el libro, lo modificará escribiendo otro poema, o sustituyendo versos. El hombre de tablas puede ir modificando a través del tiempo lo que parecería inamovible en las notas musicales y en el texto".
Un poco molesto, Darnauchans intervino: "La diferencia entre ambos es que usted no interpreta y yo sí interpreto", y tras una pausa: "el poeta cada tanto puede que lea".
"Una cárcel de papel", dijo por lo bajo el Bocha, y reflexionó diciendo que no era posible que Darnauchans hubiera seguido cantando igual aquellas canciones de los setenta porque "ya no es el que ganó a los dieciséis años el concurso de la canción joven".
En ese momento de la entrevista intervino Víctor Cunha: "El público tiene la felicidad de la versión", dijo. La gente quedaría "en la concordancia que queda entre la memoria, el modelo y la versión que está escuchando". Dirigiéndose a Darnauchans, le puso como ejemplo a la compositora y cantante uruguaya Sylvia Meyer, "que canta canciones tuyas; se evade del modelo, pero la canción sigue siendo tuya".
Entusiasmado, Cunha expresó que era una práctica habitual de Darnauchans cambiar versos de sus canciones. "`Mujer flaca` es una canción que está todo el tiempo siendo cambiada; nunca se sabe con qué letra la va a cantar", señaló el poeta. "Pero él está jugando con que hay una letra madre que está fijada y es la que la gente tiene más o menos en la memoria y él de repente asedia la imagen, superponiendo otra versión, con la que contrasta. Es otra manera de ver lo que ya decía".
Darnauchans, que ha cambiado de lugar, tal vez incómodo, se refiere a Cunha. "Él oficia de poeta, tiene más de coraje, de valentía, que mi trabajo que se parece más al varieté, que tiene que ver con la diversión".
La última pregunta al Darno fue si escribía poesía: "No he escrito una sola línea que no pueda ser musicalizable; yo pienso antes en una melodía".
Benavides, desde su silla, inclinado hacia delante, con una mano apoyada en una pierna, se dirigió al Darno: "En vos no hay ningún rompimiento, es una sola raíz. Interpretás textos de otros y vos has dicho que a partir del momento que interpretás un texto, ese texto es tuyo". Hizo un largo silencio, miró alrededor y concluyó: "Es un aplicado aprendiz de la duda".








DESPEDIDA


La noche se hacía mayor y todos habíamos quedado cansados, en ese punto en que ni el entrevistado ni el periodista saben qué más decir.
Fue así que me despedí, bajé las escaleras y salí a la calle. Estaba muy molesto. No había encontrado lo que había ido a buscar; la nota sencilla de esquema clásico que imaginaba, en la que el Darno hablara sobre sus orígenes, su trayectoria, sus canciones y sus nuevos proyectos. En cambio encontré en estas personas que se conocían desde hacía mucho tiempo, todo un país, una geografía que apenas podía comprender. Como el Tacuarembó mítico que habían ayudado a crear, con sus valles y sus cerros.
En qué situación estaba la relación entre el Bocha y el Darno, antiguos alumno y profesor, en ese momento de sus vidas, sólo lo sabrían ellos, y esos son datos que se los llevó el tiempo.
De igual modo tampoco se puede saber qué ocurría con Darnauchans durante aquel invierno, cuando se encaminaba a cumplir los cuarenta años. Acaso pesaban el largo y terco esfuerzo empeñado para conseguir un estilo propio, una forma de cantar, un sello. Eran artistas que habían dado su vida en la convicción de que ese era el camino correcto, por el que obtendrían su arte, tal como lo imaginaban, y quizá también, la felicidad.
Demasiados retos de interpretación para un joven aprendiz de periodista. Tal vez, pero al fin y al cabo este es el texto, hijo de aquel encuentro y de aquel tiempo.





Cerro Batoví, Tacuarembó. Foto del autor, mayo 2012.




PERIODISMO JOVEN


D. V.

TENÍA VEINTIDÓS años. Era el invierno de 1993. Cursaba 2º año en la UTU Periodismo, como le llamábamos al Curso Técnico de Comunicación Social. En mayo había publicado mi primera nota, en la sección de cultura del diario El Día, en su breve segunda época, sobre un concurso de historietas. El periodista que me aceptó aquella primera nota fue Raúl Forlán Lamarque (1958-2004).
Luego de entrevistar al músico Tabaré Rivero, y de que me rechazaran la nota, apunté a lograr una entrevista con "el Darno". Busqué en la guía el teléfono de Pupa`s, la casa de empanadas que quedaba sobre 18 de julio a un lado de la Biblioteca Nacional, donde sabía que Eduardo Darnauchans paraba casi cada noche.
Llamé desde casa. Atendieron. Se escuchaba el bullicio del lugar repleto de gente.

-¿Está el Darno?-, pregunté.

- Sí -me dijo una voz. -¡Darno!, teléfono para vos- gritó.

Unos instantes más tarde era el propio Darnauchans el que atendió el teléfono. Le dije todo asustado que quería entrevistarlo. Le conté que conocía a Washington Benavides y le sugerí hacer la entrevista en casa de este. Le pareció bien. Arreglamos para el siguiente jueves, a las ocho de la noche. Ya estaba: tenía mi nota sobre el Darno.
De aquella noche recuerdo que hacía frío, que había salido con poco tiempo para la entrevista y que además la casa del "Bocha" me quedaba a trasmano, sobre Garibaldi, a muchas cuadras de donde me dejaba el ómnibus.
Corrí y corrí para estar en punto, pero el Darno no había llegado. Con Benavides estaba el poeta Víctor Cunha, que creo me informó que era el representante de Darnauchans. Estaba allí para fiscalizar lo que se dijera en esa entrevista. Ya no me gustaba el asunto. Cunha, con su barba oscura, intimidaba. Burlón y hosco, me miraba no muy convencido de mis credenciales de periodista.
A Benavides lo había ido a visitar un año atrás. Me impresionó su larga biblioteca, que dominaba toda una pared de su apartamento. Allí atesoraba y almacenaba libros, recortes de diario y casetes por cientos, con grabaciones de autores de toda América Latina. El "Bocha" me parecía algo así como un musicólogo, un folklorista.



Algo parecido a lo que encontraría en la casa donde viviera el antropólogo Renzo Pi Hugarte, con otra biblioteca llena de casetes con mil músicas de Bahía y del nordeste brasileño, y cientos de libros y otra vez, recortes de diarios. Esa biblioteca dispararía mi deseo de formar una propia, pero igual que la de Renzo, con un sesgo más temático que literario*.


Los minutos pasaban y yo me inquietaba. También ellos estaban incómodos. Eran casi las nueve y el Darno no llegaba. Hablaron un poco sobre él, hasta que de improviso apareció.
Se notaba que había tenido que esforzarse para llegar. Se le veía cansado, transpirado. Imagino que vendría de alguna tertulia. Posiblemente del mismo Pupa`s donde tenía cuenta.
La entrevista fue complicada. Los entrevistados hilvanaban ideas con lo que decía el otro, llevándome de un lado a otro y, para colmo, por lo menos eso pensé en ese momento, Cunha intervenía cada tanto. Hoy agradezco esas intervenciones.
Darnauchans esa noche estaba disperso, cansado, socarrón. Tal vez mi porte de estudiante de periodismo, más que de periodista, les llevara a pensar que esa entrevista nunca vería la luz, tal como sucedió. Hasta ahora, cuando pasaron veinte años y se cumplen 59 de su nacimiento.
Después de ese día juré que nunca más iba a hacer una entrevista a más de una persona a la vez. De hecho he sido un feroz propagandista contra la entrevista múltiple. Después no tuve más remedio que hacerlas.
Los años pasaron y los apuntes de la "desgrabación" de aquella entrevista aparecieron tras varias mudanzas, mezclados entre mis papeles.
En diciembre de 1993 anoté en un cuaderno sobre aquel encuentro: "no me gustó para nada; salgo de allí bajoneado". Escribí también que me molestó que Darnauchans dijera frases en latín que en ese entonces interpreté como una pose petulante. Ahora lo veo sólo como un problema de comunicación intergeneracional; nada grave.
Pasó mucho tiempo, es cierto. El Darno murió en marzo de 2007. Cuando lo entrevisté tenía sólo treinta y nueve años. Ahora tengo más edad que él en aquel momento, pero qué raro cómo lo recuerdo. Tan gastado y a la vez tan imperecedero, tan inmortal.
El "Bocha" ya es un hombre de ochenta y dos años. Hace un tiempo me lo encontré en la calle, cerca de la Facultad de Humanidades, donde era profesor de Letras. Cuando me vio pareció que había visto un fantasma. Eso me alegró. Me recordaba. Recordaba a aquel gurí que con un cuaderno lleno de poemas había ido a su casa una mañana, en bicicleta, y nos quedamos charlando hasta el mediodía.
Así que pasado el tiempo, decidí tomar los viejos apuntes de aquel encuentro para terminar lo que empezó aquel periodista de veintipocos años y pelo largo.







Caprichos


ANTES de que Darnauchans llegara a la entrevista (se demoró casi una hora) Víctor Cunha y Washington Benavides estuvieron hablando sobre él. Dijeron que el Darno era capaz de quejarse por tocar dos días seguidos, "pero a su vez si él lo desea puede esforzarse sin que pueda ser disuadido", dijo Cunha. Y contó una anécdota: tenía que cantar el viernes en el Teatro Solís y el sábado en Laberinto, un boliche que quedaba en Maldonado esquina Florida. "No tuvo mejor idea que aceptar cantar en un acto en solidaridad con los vascos. Se arregló que cantara tres canciones, pero como una conocida murga no pudo ir, él se ofreció a seguir cantando y no se le podía hacer entender que tenía dos actuaciones los dos días siguientes".









* (Fragmento inédito que escribí unas semanas antes del fallecimiento de Renzo Pi, en agosto de 2012).




Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014



Jay Gould


Antes que pase más tiempo, cuelgo el recuadro sobre el paleontólogo Stephen Jay Gould que hice para el número especial dedicado a Charles Darwin.







El País Cultural





Viernes 11 de diciembre de 2009






Stephen Jay Gould






Daniel Veloso




UNA ENTREVISTA de 1995 cuenta como al pasar que Stephen Jay Gould ya llevaba "más de diez años trabajando en un voluminoso tratado de más de mil páginas". Siete años más tarde, en 2002, unos meses antes de morir, Gould consiguió publicarlo, no sin esfuerzo, por problemas de salud.

El libro, La estructura de la teoría de la evolución (Tusquets Metatemas/Urano) es voluminoso, por cierto, pero no pesado. Sus miles de lectores saben que Jay Gould, sencillo y claro, era un gran comunicador de la ciencia.






Durante todos esos años este paleontólogo estadounidense fue escribiendo lo que sería una historia del pensamiento evolucionista. Se propuso crear las bases para "una teoría de la evolución revisada y expandida", donde el núcleo de la lógica darwiniana permaneciera bastante intacto, aunque no "las ramas principales que parten de él".

Gould advierte que los tres "compromisos centrales" del darwinismo (las patas del trípode, como les llamaba), "no han sido debidamente apuntalados o defendidos" por los sostenedores de la síntesis moderna de la evolución. Como Niles Eldredge, afirmaba que la primera de estas patas, la idea de que la selección natural es resultado de la competencia entre individuos, no siempre se aplica. Propone en cambio tres niveles de jerarquías: competencia entre genes, entre poblaciones y entre especies. El segundo soporte, la selección natural como mecanismo casi exclusivo del cambio evolutivo, también es puesto en duda. El genoma, por ejemplo, puede propiciar cambios que incidan en la evolución, independientemente de los que ocasiona el ambiente sobre los organismos.



Su Teoría jerárquica de la evolución también comprende una interacción entre los distintos niveles (el gen, el organismo, la especie). Por último el gradualismo, la idea que la evolución se da en forma lenta y por acumulación de pequeños e imperceptibles cambios, también es discutida. Jay Gould afirma que la evolución puede ser impulsada por catástrofes, como la colisión de la Tierra con un asteroide.





Gould era consciente de los reparos que recibiría su libro, al que no podría defender. Por eso simplemente escribió que esperaba que de las críticas a los tres soportes del "darwinismo estricto", emergiera una nueva "arquitectura teórica".




Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014

Ciclones tropicales en el Océano Atlántico Sur.

 
 Huracán Danielle, en el Atlántico Norte, agosto 2010.
 


Viernes 07.01.2011 Montevideo, Uruguay



El País Cultural

Huracanes en el Atlántico Sur


Un futuro tormentoso





Daniel Veloso



EL CICLÓN CATARINA, en marzo de 2004, asoló las costas de los estados brasileños de Santa Catarina y de Rio Grande do Sul, causando la pérdida de vidas humanas y provocando grandes destrozos en más de cien mil viviendas. Un año más tarde en Uruguay, el temporal de la noche del 23 y la madrugada del 24 de agosto de 2005 ocasionó innumerables daños materiales y causó la muerte a diez personas. En marzo de 2010 se volvió a formar frente al sur de Brasil otro ciclón tropical, Anita. Pero esta vez la fortuna estuvo del lado de las poblaciones costeras ya que, después de amenazar tocar tierra, finalmente se internó en el Océano Atlántico.
 

Tanto estos dos ciclones tropicales, inéditos para la historia reciente de Brasil como el temporal de 2005 en Uruguay, a simple vista parecen similares pero las apariencias engañan. Los ciclones tropicales son alimentados por la evaporación del agua caliente de los trópicos, mientras que los ciclones extratropicales, muy comunes en la región del Río de la Plata, son generados por inestabilidades baroclínicas, es decir, por la diferencia de temperatura entre dos masas de aire vecinas. El nombre de ciclón hace referencia al giro ciclónico de los vientos que rotan sobre un centro de baja presión. En el Hemisferio Norte lo hacen en sentido antihorario y en el Sur en sentido horario.


Los científicos que estudian la atmósfera se preguntan si estos ciclones tropicales del Atlántico Sur, a pesar de las condiciones adversas que en teoría impedirían su formación, no son producto del Cambio Climático Global.

El calentamiento de la superficie del mar, un hecho ya observado, podría hacer que la frecuencia de tormentas tropicales y huracanes creciera en el futuro. La pregunta es si algún día estos fenómenos podrían alcanzar las costas uruguayas.



9 de marzo de 2010. Anita se intensifica frente a la costa sur de Brasil.
 

Un buen susto. Las tormentas tropicales son raras en las costas de los estados del sur de Brasil, siendo más típico que sean alcanzados por las mismas depresiones extratropicales que afectan a Argentina y a Uruguay. Los primeros días de marzo de 2010 la empresa de pronósticos meteorológicos MetSul, con base en la ciudad riograndense de Sao Leopoldo, venía observando un sistema de baja presión que, proveniente del sur, se ubicaba en el Océano Atlántico, frente a las costas de Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

Unos días después, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos comenzó a monitorearla. Sus modelos matemáticos pronosticaron que esa "baja" podría transformarse en un ciclón tropical y si esto ocurría, el núcleo del mismo, donde los vientos son más peligrosos, pasaría muy cerca de la costa.

El lunes 8 de marzo por la mañana, el sistema de baja presión que estaba sobre el mar se intensificó, dirigiéndose hacia la costa del sur de Brasil.

El meteorólogo brasileño Eugenio Hackbart, escribió en su blog que estaba molesto con sus colegas por no prestarle atención al fenómeno. Argumentaba que en los últimos años se habían formado centenares de ciclones extratropicales en las costas de Argentina y Uruguay, pero que sólo una vez se había formado un ciclón tropical: Catarina, en 2004, que llegó a Huracán grado dos, con vientos de 160 km/h.

Anita el 10 de marzo de 2010, "parado" frente a las costas de Rio Grande do Sul.



Esa noche, las imágenes mostraban al ciclón con un "ojo" característico, que avanzaba hacia el litoral gaúcho. El riesgo principal de estos sistemas no es sólo el viento y los tornados que pueden formar, sino la gran cantidad de lluvia que provocan, ocasionando inundaciones, y deslizamientos de tierra. La NOAA, la agencia meteorológica de Estados Unidos, que seguía al fenómeno con uno de sus satélites (GOES) midiendo la intensidad del viento y la presión mínima en su centro, alertó sobre la posibilidad de que el ciclón se convirtiera en un huracán y tocara la costa. La NOAA advertía a las autoridades brasileras en su informe: "prepárense para lo peor".

El martes 9 de marzo por la noche, el meteorólogo Luiz Fernando Natchigall informó que, a pesar de que el ciclón tropical estaba casi parado frente a la costa, había aumentado de intensidad. El viento sostenido en su centro alcanzó los 35 nudos (64,8 Km/h), convirtiendo al fenómeno en tormenta tropical.

Imagen en 3D de la NASA que muestra la estimativa de lluvia y la estructura vertical de la tormenta.
Las torres convectivas alcanzan los 12 km de altura.



Por fortuna, el miércoles 10 de marzo de madrugada, llegaron "noticias tranquilizadoras". Dos modelos internacionales en sus "salidas" señalaban al ciclón sobre la costa, pero no sobre tierra firme. Durante toda la noche el sistema tormentoso casi no se movió, pero por la mañana empezó a derivar hacia el Este, alejándose de la costa.

Hackbart explicó que al ciclón le faltó muy poco para convertirse en un huracán de categoría 1. De haberlo hecho hubiera sido el segundo en ser documentado en la historia del Atlántico Sur. Con esto remarcaba lo extraordinario del fenómeno y lo afortunados que habían sido: "Nunca estuvimos tan cerca de tener un nuevo Catarina". El 11 de marzo el ciclón tropical Anita, bautizado en honor de la esposa brasileña de Giuseppe Garibaldi, al transitar sobre aguas más frías, se convirtió en extratropical pasando a tener un núcleo frío.


Marcado con un óvalo aparece la zona de convergencia de vientos que propicia la formación de huracanes en el Océano Atlántico Norte, frente a las costas de África. En rojo se muestra la elevada temperatura del agua de mar.



Motor a vapor. La primera fase en la formación de estas tormentas es la depresión tropical. Si la presión atmosférica en su centro baja a menos de 980hPa y los vientos a su alrededor superan los 63Km/h es considerado un ciclón o tormenta tropical. Si estos vientos se mantienen y superan los 119km/h pasa a considerarse como huracán. Según la velocidad que alcancen sus vientos se va midiendo su potencial destructivo, hasta el grado cinco de la escala de Zaffir-Simpson. Un huracán de este tipo fue Katrina, que el 28 de agosto de 2005 pasó sobre la ciudad de Nueva Orleáns en Estados Unidos, inundándola y matando a 1.800 personas.

 Trayectoria del Huracán Katrina, que golpeara la ciudad de Nueva Orléans en agosto de 2005.

Dependiendo de la región del planeta donde se formen, llevan distintos nombres. En el Pacífico Oeste, sobre las costas de Japón o China, se les llama tifones. En el Caribe, Golfo de México y Estados Unidos se les llama huracanes. Tanto en el Pacífico Sur como en el Atlántico Sur se les llama ciclones. Pero todos son el mismo fenómeno meteorológico. En la jerga de los meteorólogos la palabra ciclón equivale al de tormenta tropical, el segundo estado de desarrollo, entre la depresión tropical y el huracán. También según la latitud donde se formen, tienen características diferentes. Están los ciclones tropicales, los sub-tropicales y los extra-tropicales y todos ellos son originados por áreas de baja presión.


 El profesor Marcelo Barreiro, Director de la Unidad de Ciencias de la Atmósfera de Facultad de Ciencias de la UDELAR, explica que la diferencia entre un ciclón tropical y un extra-tropical "es de dónde sacan energía para vivir".

Los ciclones tropicales que afectan al Caribe se forman en el Atlántico Ecuatorial, frente a las costas de África en una zona llamada de convergencia intertropical. Allí se dan las condiciones para que se originen áreas de baja presión. Barreiro explica que un ciclón tropical obtiene la energía del calor latente que absorbe de la superficie del océano. "Cuando el agua está muy caliente, evapora y al subir (convección), condensa y libera calor". De ahí el ciclón obtiene la energía para moverse. Por esta razón se dice que el núcleo del ciclón tropical es cálido.



Huracán Earl, a fines de agosto de 2010.



Mario Bidegain, Director de la Escuela de Meteorología y Profesor de la Facultad de Ciencias, lo compara con el acto de "poner un motor en funcionamiento". Explica que el ciclón se va desarrollando con los días, desde su inicio como depresión tropical, luego como tormenta tropical y si las condiciones lo permiten, pasa a etapa de huracán. "El proceso puede durar hasta una semana". Justamente, es allí, frente a África Ecuatorial que se dan las condiciones para que se formen huracanes."Hay convergencia de vientos en superficie, las aguas están cálidas y el cortante vertical de vientos es débil".

Esas estructuras nubosas, con corrientes de aire caliente hacia las capas altas de la atmósfera están desordenadas, pero pueden darse condiciones que las ordenen y formen un huracán. Pero para que esto suceda se necesita la convergencia de vientos en superficie. De esta manera, los vientos alisios del hemisferio sur se juntan con los alisios del norte que vienen de las costas de África del Norte, ambos con dirección Este-Oeste, y empujan a las depresiones tropicales hacia el Caribe.



Gráfico del Centro Nacional de Huracanes de setiembre de 2010. Señala un huracán, Earl y dos tormentas tropicales (o ciclones), Fiona y Gastón. También muestra frente a África una zona donde podía formarse un nuevo huracán, aunque le asignaba sólo un 10% de probabilidades.

 Tres condiciones. En teoría, la región del sur de Brasil no es propicia para la formación de ciclones tropicales, aunque posee una de las tres condiciones: temperatura del agua de mar superior a 26º. Las otras dos juegan en contra. No hay convergencia de vientos en superficie como en Atlántico Ecuatorial y hay una cortante vertical de vientos muy grande en altura. Barreiro explica que la tormenta forma "una columna que atraviesa la atmósfera y una cortante de vientos rompería la estructura y el huracán se moriría". La temperatura es una condición aunque no la única, pero "en el caso de la tormenta Anita se dieron las tres".

Mario Bidegain dice que el requisito de los 26º de la superficie del océano "impide que frente a Uruguay haya tormentas tropicales, porque a esa temperatura el agua no llega por más que sea pleno verano". Pero sí en las costas de Brasil, sobre todo en marzo, y tanto Catarina como Anita se formaron en esa época del año.



Para Bidegain el obstáculo principal son los vientos que actúan en las capas altas de la atmósfera. Explica que los vientos predominantes en latitudes templadas vienen del Oeste y al contrario, los vientos de latitudes tropicales son de componente Este. "Por eso en el caso de Katrina estos vientos lo dirigieron contra el Golfo de México".

Treinta grados de latitud, en ambos hemisferios, es el límite entre los vientos que son de componentes Este a Oeste y los que son de Oeste a Este. "Nosotros estamos justo en el límite", dice Marcelo Barreiro.

Animación que muestra el desarrollo de Anita frente a las costas
del sur de Brasil. 9 de marzo de 2010.



El viento del Oeste. Anita no empezó como una depresión tropical sino como una extratropical de las que ocurren en estas latitudes todos los años y que son desplazadas por los vientos del Oeste, hacia el Este. "Eso es lo típico para cualquier tipo de depresión extratropical", dice Bidegain.

La depresión que formó a Anita, llegó a latitudes en el Océano Atlántico, entre los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

En Uruguay, la noticia fue recogida por la prensa sobre todo por una foto satelital que mostraba que el ciclón llegaba frente a la ciudad uruguaya de Chuy, en la frontera con Brasil. Bidegain explica que lo que se ve en la foto "es la circulación de la depresión tropical, que pasa frente al Chuy". Pero aclara que la zona de vientos más intensos alrededor del ojo del ciclón, estaba frente a las costas de Brasil.

Anita frente al Chuy el 11 de marzo de 2010. El ciclón ya se alejaba de la costa, 
convirtiéndose en un ciclón extratropical al pasar sobre aguas más frías.




Bidegain recuerda que lo curioso de Anita es que estuvo casi tres días estacionada frente a la costa. Opina que cualquier meteorólogo hubiera dicho "que esa baja estaba envejeciendo y por desaparecer". Pero lo que sucedió y que fue anómalo, es que llegado al día 8 de marzo a la noche y el 9 por la mañana, "el ciclón comenzó a caminar hacia atrás y en vez de dirigirse hacia el Este, empezó a ir hacia el continente, hacia el Oeste". Aclara que fue por pocas horas, "pero hizo sonar angustiosas alarmas en Brasil". Al mismo tiempo reconoce que en ese caso no era sencillo pronosticar qué haría Anita, ya que en marzo de 2004 con Catarina ocurrió algo similar. "Comenzó a caminar hacia atrás, pero fue peor porque llegó a tocar tierra, hubo destrozos innumerables y muertos y no hubo ningún tipo de alerta".
La pregunta entonces, es por qué Catarina migró hacia el Este y Anita no.



Mario Bidegan explica que en latitudes templadas, los vientos predominantes vienen del Oeste. "Por eso todos estos fenómenos tienden a moverse hacia el Este". Pero a fines del verano austral, muchas veces en las latitudes de 20, 25 grados sur, "hay una penetración de la franja tropical en nuestras latitudes, y entonces empiezan a predominar vientos de componente Este, típicos vientos de los trópicos". Su explicación es que Anita, tras un par de días fluctuando frente a la costa, gracias a esos vientos del Este, tuvo condiciones propicias para migrar hacia el oeste. Pero el desplazamiento fue por poco tiempo."Luego ocurrió lo esperado: volvieron a cambiar los vientos y empezaron nuevamente a influenciar los vientos del Oeste y el ciclón se internó en el océano".


 Imagen de la NASA de un ciclón extratropical afectando la
Provincia de Buenos Aires y Uruguay. 31 de octubre de 2010.


 

Menos y peores. Para el Atlántico Sur los modelos climáticos pronostican escenarios opuestos. Mario Bidegain dice que uno de ellos es que para mitad del siglo XXI puedan ocurrir tormentas tropicales y huracanes en la costa sur de Brasil. Explica que esto se debería a que a medida que aumenta la temperatura del aire también lo hace la de la superficie del océano. Con ello se tendría una de las condiciones. A esta se le añadiría "que la franja tropical se ensanche y con ello se tendría en esa región de Brasil mayor predominancia de vientos del Este". Ese escenario, temperatura alta del agua y convergencia de vientos en superficie sería muy favorable para la formación de tormentas tropicales a finales del verano austral.

Sin embargo, si ocurrieran estos huracanes del futuro, Bidegain no cree que llegaran por ejemplo a las costas de Rocha: "es muy difícil, diría que casi nulo".



 El Huracán Earl visto desde la Estación Espacial Internacional, el 30 de agosto de 2010. 
Se aprecia el Soyuz, el módulo de descenso ruso.

Marcelo Barreiro es todavía más escéptico. Dice que no conoce ningún trabajo que diga que vaya a haber un aumento de huracanes en América del Sur. Explica que los modelos que pueden hacer eso, cuando son corridos para representar huracanes en nuestra región fallan. El problema es de medición, dice. "Antes de 1990 no se tenía la cantidad de información que se tiene ahora". Ese déficit de información histórica lo tiene todo el Hemisferio Sur, aclara. "No es que estos fenómenos nunca pasaron, tal vez ocurrieron antes, pero no hay forma de saberlo, a menos que hayan tocado tierra". Explica que para hacer un pronóstico de si habrá un aumento de tormentas tropicales al sur de Brasil y si Uruguay podría estar expuesto a la acción de alguna de ellas, se debe investigar las dos condiciones que están en duda. Se sabe que la temperatura del mar va a aumentar pero no si habrá un aumento o disminución en la cortante vertical de vientos en altura y si habrá convergencia de vientos en superficie.

Otro ciclón extratropical afectando a Uruguay. 14 de setiembre de 2010.


Según Barreiro, los resultados de un modelo del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) de la ONU, publicado en 2006, daba que las condiciones del cortante vertical para el año 2100 iban a aumentar. Con este aumento la estructura en columnas de los huracanes no podría formarse. Sin embargo, admite que los últimos modelos, que tienen mejor resolución, señalan que va a haber menos huracanes en el futuro próximo, pero que estos serán de mayor intensidad."En esta ciencia no hay recetas, siempre es una serie de precondiciones, y no una sola cosa, lo que da lugar a un fenómeno".




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Vida extrema.




En setiembre de 2009 se realizó en Uruguay la Segunda Escuela Iberoamericana de Astrobiología, organizada por la Oficina Regional de Ciencia para América Latina y el Caribe de la UNESCO y por la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República.

Durante los días que duró la escuela, pude entrevistar a los científicos españoles, el bioquímico Ricardo Amils y el astrofísico Álvaro Giménez. También entrevisté al bioquímico mexicano Antonio Lazcano (link a la entrevista con Lazcano).

La entrevista con Ricardo Amils fue en la cafetería del hotel donde se realizó la escuela de astrobiología. Ya era tarde y  Ricardo estaba cansado pero igual aceptó charlar conmigo. Fue una entrevista muy amena llena de anécdotas sobre sus años de estudios en Buenos Aires, de sus viajes por América Latina (y sus visitas a Uruguay), sobre cómo empezó a estudiar a los extremófilos y sobre cómo conoció al río con el que tiene un gran compromiso. Muchos hombres y mujeres tenemos un río en especial, al que regresamos cada vez que podemos. En este caso, Ricardo Amils tiene a su río Tinto.



Ricardo Amils midiendo el PH de las aguas del río.



Viernes 14.01.2011, Montevideo, Uruguay




El País Cultural



Con el bioquímico español Ricardo Amils





Un río marciano




Daniel Veloso



IMAGINE UN BARCO de navegantes fenicios, en el siglo VIII a.C., que tras cruzar las columnas de Hércules, el actual Estrecho de Gibraltar, y al seguir la costa, diera con la desembocadura de un río de aguas rojas como la sangre. "Los primeros que llegaron allí, remontaron su curso, porque aquel río tenía que venir del infierno", relata el profesor Ricardo Amils de la Universidad Autónoma de Madrid, una de las autoridades mundiales en el río Tinto. Este río de la provincia de Huelva, en el sur de España, que nace en las minas de cobre y oro, explotadas desde la antigüedad por iberos, fenicios y romanos, guardó durante mucho tiempo un gran secreto. Llamado Azije (ácido sulfúrico), por los árabes, posee aguas muy ácidas, con un pH 2.3, (el agua tiene PH 7, neutro). Por esta razón al Tinto se lo creyó sin vida y hasta en la era moderna se lo describía como un río contaminado. Al contrario, Ricardo Amils y sus colaboradores han descubierto no sólo que hay vida en el río Tinto, si no que son las propias formas de vida, bacterias que se alimentan del hierro que hay en el subsuelo, las que le dan las características al propio curso de agua. Estas bacterias, muy resistentes a ese medio tan hostil, forman parte de un grupo de seres conocidos como extremófilos. Se los encuentra en salinas, en aguas termales y hasta en centrales nucleares. La curiosa habilidad de estos organismos para soportar condiciones extremas ha llevado a la NASA a estudiar el río Tinto en colaboración con investigadores españoles, por las similitudes que tiene geológicamente el subsuelo del río con Marte.


Mapa de Andalucía, donde se señala el río Tinto atravezando la provincia de Huelva.






AL EXILIO. Ricardo Amils, nació en 1947 en Barcelona y es químico por tradición familiar como fue su abuelo y su padre. En 1969, Amils era delegado estudiantil en la Universidad. Ese año el régimen franquista reprimió duramente al movimiento estudiantil. La situación del joven estudiante se volvió peligrosa, y "se me aconsejó que sería bueno que desapareciera por un tiempo". Entonces decidió hacer un curso de posgrado en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Allí estudió una bacteria termófila que crece a 65ºc, siendo su primer contacto con extremófilos. Entonces se creía que estos seres debían tener propiedades distintas, pero no. "Hoy en día considerar 65º una temperatura extrema es ridículo, ya que hay microorganismos que crecen a 120º".

En 1973 Amils viaja a Estados Unidos a continuar con sus estudios y en 1977, coincidiendo con el regreso de la democracia, vuelve a España, a la Universidad Autónoma de Madrid. "Allí empecé a trabajar con termófilos, pero ya en serio, con los que crecen a 90 o 95 grados". Estudió al Sulfologus acidocarbularius, un microorganismo que crece en Italia, en las sulfataras del volcán Vesubio.




Un puente romano cruza el río Tinto cerca de la localidad de Niebla.

 

LAS AGUAS BAJAN ROJAS. A fines de los ochenta, su equipo de microbiólogos participó en un proyecto europeo de biominería en las minas de Río Tinto. "El proyecto no funcionó pero aprendimos sobre los microorganismos del río".

Debido a su alta acidez y a su color rojo, por el hierro en solución, el río siempre se consideró contaminado. Pero lo que descubrieron es que el río ya tenía esas condiciones, mucho antes de que fueran explotadas las minas, hace 5.000 años. "Desde siempre se ha creído que el río era producto de la actividad minera y hemos podido demostrar que eso no era verdad".

Al poco tiempo Amils es invitado a integrar el Centro de Astrobiología, una institución española asociada a la NASA y al Astrobiology Institute. "Cuando los investigadores de la NASA empezaron a oír en los congresos sobre el río Tinto y las propiedades que tenía, se interesaron en el tema y de ahí surgió el Proyecto Marte".





El proyecto duró de 2003 a 2006 y consistió en hacer perforaciones en la Faja Pirítica Ibérica, formación geológica de 200 kilómetros de largo, rica en pirita, un sulfuro compuesto mitad de azufre y mitad de hierro. "Los microbiólogos queríamos aprender qué había en el subsuelo y los ingenieros de la NASA querían probar toda la parafernalia que han diseñado para perforar en Marte". En río Tinto los ingenieros consiguieron bajar siete metros de profundidad. "Eso es un gran logro, no son los metros que a todos nos gustarían pero mejor eso que una piedra". Al perforar han encontrado colonias de microorganismos, como el Leptospirillum ferrooxidans, que se alimentan y obtienen energía solubilizando la pirita. Luego el agua aflora a la superficie transportando el hierro.




Organismos quimiolitoautótrofos aislados del agua del río Tinto o de zonas adyacentes. (A) Crecimiento
sobre medio sólido de bacterias oxidadoras del Fe; (B) Fotografía al microscopio electrónico de transmisión (MET) de Acidithiobacillus thiooxidans; (C) Fotografía al MET de una bacteria oxidadora de Fe, posiblemente  Leptospirillum sp.; (D) Fotografía al MET de un aislado quimiolitoautótrofo y termófilo,
posiblemente una arquea Sulfolobal; (E)  Leptospirillum ferrooxidans al microscopio  óptico con contraste de
fases; (F) Bacterias quimiolitoautotrofas alrededor de un grano de azufre elemental. (Ver fuente).



 

LA VIDA BAJO TIERRA. Para Amils lo que se pretendía con la perforación era mostrar cómo la actividad microbiológica patrocinaba las condiciones para que el agua se cargara con ácido sulfúrico y con hierro. "Cuando salen con la corriente de agua, esos mismos microorganismos ya no viven en el interior de la piedra sino que continúan su vida a lo largo del cauce del río que tiene 90 kilómetros de largo".

Al evaporarse el agua los minerales se acumulan dándole al río un aire de paisaje alienígena. "Ahí empiezan a aparecer a orillas del Tinto los sulfatos de hierro, la jarosita, la goethita y los óxidos de hierro como la hematites". Algunos de estos minerales han sido encontrados en Marte por los dos robots todo-terreno de la misión MER. En 2004, el rover Opportunity detectó jarosita, interpretándose como una prueba de la existencia, en el pasado, de agua líquida en Marte.


Esta afloración rocosa, analizada por el rover Opportunity, contiene “jarosita”, un mineral que contiene azufre. La imagen de detalle muestra un ‘blueberry' (arándano) de hematita, que se cree que se ha formado por la acción del agua. La jarosita ha sido utilizada históricamente como pigmento, aunque su descubrimiento por la ciencia fue reciente, en 1852, tomando el nombre del lugar de su descubrimiento: el Barranco Jaroso (Almeria). (ver fuente de la imagen)




Amils afirma que de los dos rovers, el Spirit y el Opportunity (que fueron diseñados para durar tres meses y ya cumplieron siete años en el planeta), se han obtenido muchas enseñanzas. Estas serán usadas para diseñar la próxima misión, el MSL (Mars Science Laboratory), que llevará un perforador.
Explica que su compromiso con la búsqueda de vida en Marte no es una obsesión, al contrario, es una cuestión práctica: "Sé que puedo alcanzar la exploración de Marte, pero la de Europa, una de las lunas de Júpiter, la harán los jovencitos", dice riendo.



 El Opportunity.


 También Marte lo estimula porque es similar a río Tinto. "Creo que lo que hemos encontrado en río Tinto puede ser que exista en Marte, porque hay demasiadas casualidades para que sea imposible que no haya vida allí". Una prueba es que los minerales que hay en Marte están en río Tinto. "En el pasado ha habido mucha actividad volcánica en Marte y si hubo un océano, también hubo actividad hidrotermal submarina". Esta produce sulfuros metálicos, que podrían haber ofrecido condiciones para que surgiera vida que obtuviera su energía de estos minerales igual que lo hacen las bacterias del Tinto. "Puede que fueran producidos geológicamente, pero al haber agua, que de eso no hay ninguna duda, permite pensar en otro tipo de posibilidades y la vida lo único que necesita es una posibilidad".


"Arándanos" de hematites.


Ricardo Amils explica que hace unas décadas se pensaba "que la vida era muy sutil, y que sólo se podía dar en determinadas condiciones, pero ahora se sabe que no es así". Dice Amils que la vida, si encuentra los materiales para poder obtener energía, como en río Tinto, también los podría hacer en otros sistemas planetarios. Asegura que la posibilidad de que haya vida en Marte existe, pero habrá que demostrarla "y no será fácil porque esta vida estará en el subsuelo y habrá que perforar y no es lo mismo que perforar en el planeta Tierra".







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