El taller de Jar II (Segunda época)

viernes, 9 de julio de 2010

Cambio climático.

En 2005 escribí un artículo sobre el cambio que se está dando en el clima del planeta. Pero traté de enfocarlo en el país y de averiguar que efectos tendría sobre la economía y sobre la población. ¿Llovería más? ¿Haría más calor? ¿Se terminarían los inviernos gélidos? ¿Cómo afectaría al agro?
Para armar la nota hablé con los meteorólogos Mario Caffera y Mario Bidegain y con el oceanógrafo Gustavo Nagy.
Ya pasaron cinco años y aunque habría que actualizar la nota, prefiero por ahora publicarla tal como salió. Las predicciones aún están en pie. Habría que investigar sobre qué se hizo en Uruguay sobre la prevención de incendios o en materia de planificación energética. Será trabajo por hacer...






El País Cultural


Viernes 5 de agosto de 2005

Montevideo - Uruguay


Cambio climático en Uruguay


El clima que se viene




Daniel Veloso



DURANTE 200 años la humanidad ha liberado a la atmósfera toneladas de dióxido de carbono al quemar combustibles como madera, carbón y petróleo. Este gas cumple una función importante al impedir que la radiación solar escape al espacio. El fenómeno es conocido como "efecto invernadero", que habilita las condiciones para que se desarrolle la vida en continentes y mares.





El problema surge cuando este efecto se incrementa, reteniendo más calor y elevando la temperatura. Esto no sería algo nuevo en la larga historia geológica del planeta, en la cual se han alternado períodos cálidos con otros muy fríos como las eras glaciales. Pero sí para las sociedades humanas que son vulnerables a los cambios del clima. La producción de alimentos se vería afectada, por ejemplo.
La civilización actual ha transformado el entorno y ha afectado al clima, iniciando una serie de cambios que apenas se comienzan a avizorar. Detectado hace unas décadas, el cambio climático ya está en marcha.
Para comprenderlo, los científicos utilizan programas informáticos que simulan con precisión la evolución del clima en el globo. Estas simulaciones hacen infinidad de cálculos con los datos recogidos por los meteorólogos.Tras el proceso, las computadoras ofrecen un resultado: el mundo se hará más cálido durante el siglo XXI. La temperatura promedio ascenderá entre 1‚ y 4,5‚ centígrados, y las lluvias aumentarán entre un 3 y un 15 por ciento, especialmente en las regiones templadas. En cambio, en algunas regiones tropicales lloverá menos, con los riesgos que traerá para las selvas. Pero, como dice el meteorólogo Mario Caffera, esto es "como pararse en la Luna y ver que la temperatura de la Tierra aumentó un grado". Es preciso tomar la lupa y acercarla al mapa para ver en qué cambiará el clima en cada región.





 

MÁS LLUVIA. Los Modelos Complejos de Circulación General (GMCs), son herramientas informáticas que permiten dar pronósticos sobre un hemisferio, sobre un continente o sobre un océano. Pero para conocer la evolución del clima sobre una región se debe aumentar la resolución. Cada cuadrado de la rejilla del mapa en el que se representa al mundo, tiene 250 km de lado. Uruguay apenas llena un par de ellos. Un equipo de científicos que prepara un informe para la DINAMA, ha conseguido un programa que genera un modelo con mayor precisión. Para ello se valen de las "salidas" o resultados, de varios modelos globales. Confeccionan con ellos un vistazo al futuro climático del país. Están generando tres escenarios correspondientes a las décadas 30, 50 y 80 de este siglo. En todos estos escenarios se comprueba un aumento de las precipitaciones, llegando al 2080 con un 10% más de lluvias. El incremento de las precipitaciones en el país y la región comenzó a fines de la década de los setenta, conjuntamente con un cambio en la circulación atmosférica del Hemisferio Sur.






La temperatura en Uruguay también ascenderá un grado durante este siglo, siguiendo la tendencia mundial. Esto no quiere decir que deje de haber inviernos fríos. Uruguay conservará en su clima lo que se conoce como variabilidad climática, típica de las latitudes templadas, expuestas al choque de masas de aire cálido y húmedo con masas de aire seco y frío provenientes de las regiones sub polares. Cuando estas dos masas se encuentran, forman un frente que generalmente produce precipitaciones. Si las diferencias entre las presiones atmosféricas son grandes, pueden generarse temporales.
Mario Bidegain, meteorólogo de la Dirección Nacional de Meteorología, explica que los modelos no pueden reproducir estos fenómenos singulares de precipitación, por producirse en un tiempo menor al que toma como escala el programa para generar los escenarios. Muestran escenarios cada diez años y los temporales apenas duran 48 horas.



Temporal del 23 y 24 de agosto de 2005. Montevideo.


URUGUAY 2080. Un meteorólogo dijo en una ocasión que era más fácil mandar un hombre a la Luna que predecir el clima. Tal vez tenga razón. Son muchas las fuerzas implicadas en esa delgada capa de aire que separa a la vida del vacío. Pese a la dificultad, los científicos, lentamente, van imaginándose ese mundo diferente. Uruguay dentro de siete décadas tendrá veranos más lluviosos y más calurosos. Sus inviernos tal vez sean más cortos, pero quizá no menos fríos. En los jardines de las ciudades, las plantas serán más exuberantes, y hasta muchas especies exóticas crecerán fuera de los invernaderos. Habrá más insectos, incluidos los mosquitos, peligrosos transmisores de enfermedades como el dengue. Pero los cambios importantes los notará el agro. Un cultivo como el arroz se verá favorecido, ya que es una planta que crece mejor en climas tropicales.
En cambio otros cultivos, los llamados de invierno, el trigo y la cebada, que necesitan períodos de frío, serían perjudicados por el exceso de humedad y el crecimiento de hongos. La uva también puede verse afectada si las lluvias se dieran durante la vendimia, en febrero. Otro sector perjudicado puede ser el lácteo. El ganado lechero, especialmente la raza Holando, es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura. Esto quizá signifique una merma en la producción de leche, por lo menos al norte del Río Negro.




Tormenta frente a las costas del departamento de San José. 2002.




Estos posibles cambios tienen actualmente un precedente en Argentina, con el corrimiento de la frontera agrícola 400 km hacia el oeste. Lo que antes era la "pampa seca, zona ganadera de pocas lluvias", ahora es "el único lugar donde la cosecha está asegurada", dice Caffera. Ahora allí se cultiva soja, girasol y trigo. "Los cambios climáticos que se dieron en Uruguay, se dieron al mismo tiempo en que en la pampa seca comenzó a llover más", refiriéndose a fines de los setenta.
El hecho de que aumenten las precipitaciones no implica que el país esté a salvo de sequías. El aumento de lluvias puede que calme la sed de energía que tendrá la sociedad uruguaya del futuro, pero al mismo tiempo no hay que olvidar que también aumentará la evaporación. Tal vez el agua recogida por los embalses se evapore tan rápido como llegue.




Incendio forestal en el balneario Guazubirá. Noviembre de 2008




ESTAR PREPARADOS. El cambio climático, aunque sea sutil, va a influir en la vida de los habitantes de la región y del país. Más días calurosos y lluviosos forjarán la personalidad de los futuros uruguayos. Quizá se vuelva a la vieja costumbre de la siesta. Según Mario Caffera, ni las instituciones ni la población están preparadas para el cambio en el clima. "Para poner en evidencia estos cambios se necesita toda una serie de recursos dispuestos con ese fin, e investigadores y fondos para mantener esa investigación", dice. Opina que los resultados de todos estos trabajos que se están haciendo deben ser transmitidos hacia la medicina, la agropecuaria, y la industria. Explica que hay más días con niebla producto de estos fenómenos climáticos, generando peligro para el transporte. A raíz de esto, Caffera se pregunta si las empresas de seguros no deberían reinvertir una parte de sus ganancias en el servicio meteorológico. Y piensa que la razón de que los uruguayos no presten atención al cambio, reside en un "problema cultural", que se sustentaría en la creencia
de que Uruguay está a salvo de cualquier catástrofe natural.




Inundaciones en Durazno. Mayo de 2007


Cree que es preciso prepararse, construyendo una estructura de detección de fenómenos y otra de protección a los afectados. Los recientes incendios forestales han puesto en evidencia la falta de previsión para enfrentar estos avatares climáticos. Sin contar la falta de planificación en el aspecto energético y en el agropecuario. Antes de la sequía de los años 1999-2000 se dio un alerta, pudiéndola enfrentar mejor que durante la de 1988-1989. Pero una vez pasada la crisis, tanto el gobierno como los productores olvidaron lo pasado hasta que fueron sorprendidos de nuevo, como en la sequía del 2004, "donde nadie le dio corte", aludiendo a que justo era año electoral. Es difícil imaginar a las autoridades de entonces adoptando medidas tales como cortes y restricciones de energía. Pero al no disponerlas, según Caffera, se gastó la reserva de agua de Salto Grande. "No estamos preparados para los extremos climáticos, aún bajo la hipótesis falsa de un clima no cambiante" —afirma el meteorólogo—.



Frente salino del Río de la Plata


 Por otro lado, si algunos uruguayos parecen estar inconscientes de las dificultades que se avecinan, otros, como los pescadores artesanales de Pajas Blancas, han aprendido a migrar detrás de la pesca. Desde hace años, han recurrido a la estrategia de establecerse en el balneario San Luis, en Canelones, cuando los peces no llegan hasta el lugar acostumbrado. Este fenómeno es producido también por el cambio climático, asociado al lejano fenómeno de El Niño, que se da en aguas del Océano Pacífico Ecuatorial. La zona de mezcla del agua salobre con el agua dulce del Río de la Plata, fluctúa año en año en función del caudal del río Uruguay. Cuando el "frente salino" llega hasta Pajas Blancas, aparecen especies de peces como la corvina. Si esto no ocurre deben subir sus botes sobre un camión y desplazarse hasta la Costa de Oro. Al parecer, la premisa para enfrentar estos cambios en el clima es la adaptación.





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miércoles, 23 de junio de 2010

Otra historia sudafricana.


Para estar a tono con el Mundial en Sudáfrica, acá va una historia sobre el escritor y documentalista inglés Laurens van der Post y el pueblo San.





El País Cultural
Viernes 12.10.2007 Montevideo, Uruguay


Viajes de Laurens van der Post (1906-1996)

 
Las huellas del bosquimano




DANIEL VELOSO



EL PEQUEÑO hombre bajó corriendo la duna de arena rojiza hacia el lecho de un río seco ya hace siglos. Se detuvo en medio del viejo cauce y comenzó a escarbar introduciendo todo su brazo hasta encontrar arena húmeda. Luego tomó una caña fina y con sus dos manos la empujó hacia el fondo del pozo. Hecho esto comenzó a sorber con fuerza por el extremo de la caña produciendo un verdadero milagro. Encerrada en el lecho del río seco, el agua asomó a través del diminuto conducto y el bosquimano, de a sorbos, llenó los huevos de avestruz huecos que usaba como cantimploras. Detrás de él un asombrado van der Post no podía creer lo que veía. Su sueño de la infancia se había hecho realidad: demostrar que el pueblo bosquimano o San, no había desaparecido. De niño escuchaba con atención los cuentos que hacían sus abuelos, colonos holandeses de Sudáfrica, sobre los hombres del bosque, los bosquimanos, como los llamaban. La expansión de los europeos desde las costas sureñas del continente africano hacia el interior había destruido el mundo antiguo en el que vivían los bosquimanos. 





Cazados como plagas y expulsados hacia el desierto del Kalahari, este pueblo fue considerado extinto durante la primera mitad del Siglo XX. Sin embargo el hombre que observaba al bosquimano extrayendo agua estaba consiguiendo pruebas de lo contrario. Un camarógrafo sudafricano rodó imágenes para la cadena británica BBC, para ser emitidas por televisión. Ese programa, y el libro en que narró su aventura en el Kalahari no sólo lo hizo famoso, sino que contribuyó a que el público conociera el drama del pueblo que lo obsesionaba de niño.

 



VIDA DE PELÍCULA. Laurens van der Post nació en África del Sur el 13 de diciembre de 1906. Su padre y su madre eran de origen holandés y alemán. Tenían 15 hijos de los cuales Laurens era el decimotercero. Su padre era colono y luchó en la Guerra de los Bóers (1899-1902) por la independencia de los Estados holandeses de Orange y Transvaal y contra el Imperio Británico. En 1925 el joven Laurens consiguió trabajo como periodista en la ciudad de Durban, a orillas del Océano Índico. En 1926 publicó junto a otros dos escritores "rebeldes" una revista de estilo satírico llamada Voorslag, que podría traducirse como El Látigo, en la que criticaba el sistema de segregación racial o apartheid imperante en Sudáfrica. La revista duró tres ediciones y fue cerrada por presiones políticas. En 1931 Laurens se mudó con su familia a Inglaterra. Allí se vinculó al grupo literario de Bloomsbury donde conoció a la escritora Virginia Woolf y a su marido Leonard Woolf, quienes le editaron en 1934 su primera novela, En Provincias, bajo su sello Hogarth Press. En el libro arremetió una vez más contra el racismo en Sudáfrica.
 



Además de escribir, Laurens compró una granja y se dedicó a la lechería. Sin embargo su amor por África lo llevó a viajar constantemente. En una de estas travesías por mar se enamoró de la actriz Ingaret Giffard, quien será más adelante su segunda esposa. Esto incidió sobre su matrimonio, provocando que su esposa regresara a Sudáfrica con sus dos hijos pequeños. Desesperado, cayó en el alcoholismo. La Segunda Guerra Mundial lo encontrará separado de su familia. Se ofreció como voluntario y fue asignado al servicio de inteligencia. Primero fue destinado a Abisinia, en el Mar Rojo y luego, en 1942, enviado a Indonesia a organizar la retirada de la población de la isla de Java ante el ataque japonés.
Es capturado y llevado a un campo de prisioneros, donde permaneció hasta el final de la guerra. En el campo ayudó a mantener en alto la moral de los prisioneros organizando cursos de instrucción básica y una huerta. Escribió sus memorias en el libro La semilla y el sembrador (1963), que inspiró la película del director Nagisa Oshima, ¡Feliz Navidad, Mr. Lawrence! de 1982, editada en Uruguay como Furyo, con la actuación protagónica del cantante británico David Bowie.
 


 

EL EXTERMINIO. Pensar que los bosquimanos siempre vivieron exclusivamente en el desierto del Kalahari es un error. Es verdad que han demostrado ser uno de los pueblos más adaptables del planeta. Soportar el intenso calor, la escasez de agua y alimento no es fácil incluso para ellos. El hecho es que los San, que quiere decir "forastero" en la lengua de la etnia Khoi, vivían hace milenios en las fértiles tierras que hoy ocupan los hombres llegados de Europa.
Los bosquimanos se extendían por todos los territorios del sur, desde Ciudad del Cabo al Oeste hasta las montañas Drakensberg al Este. En las paredes de las cuevas de esta cordillera los San dejaron registros de su paso por el mundo. Muchas pinturas, de tres mil años de antigüedad, representan animales como elefantes y antílopes y su simbología mágica. En las más recientes aparecen figuras humanas y ya en las últimas los San dibujaron barcos y jinetes a caballo, registro del invasor. En 1905, en una expedición contra los bosquimanos mataron al último pintor rupestre. Cuando Laurens les mostró unas fotos de las pinturas a unos bosquimanos en el desierto del Kalahari, "...los dos más viejos, hombre y mujer, comenzaron a llorar como si se les hubiese partido el corazón, ocultando la cara entre sus manos".
 




Van der Post comienza su libro contando que de niño buscaba respuestas sobre el desaparecido bosquimano. Los manantiales cercanos a los campos de su familia conservaban los nombres que aquellos les habían dado. La ausencia del pueblo que habitaba esos cerros y quebradas despertó en Laurens la curiosidad. Interrogaba a los viejos sirvientes de las etnias hotentote y bantú que vivían en la granja familiar y estos le respondían enojados: "El bosquimano no vino de ninguna parte. Era como la tortuga, el lagarto de pecho amarillo y la gacela. Siempre ha estado aquí". Pero ya no quedaban más, los habían matado a todos, era la conclusión. 





 Pinturas rupestres de bosquimanos en la reserva natural de Bushmanskloof.


Ya por 1800 los vastos dominios del bosquimano se reducían a la región que circunda el río Orange, dónde se vendría a conformar el Estado Libre de Orange, y en las montañas Drakensberg. Allí resistió un par de años hasta sucumbir. "Justificaron su exterminio diciendo siempre que era poco más que un simple animal", escribió. Van der Post reflexionó: "los habíamos exterminado tras casi doscientos cincuenta años de contacto con ellos, pero sin saber en realidad a quién habíamos exterminado".
 





EL VIAJE. Los cambios de rumbo que tomó su vida lo alejaron de aquel pacto que había sellado consigo mismo cuando era niño, aunque su idea de buscar al bosquimano estaba presente en cada conversación que tenía con sus amigos. Cuando tomó la decisión de organizar una expedición al Kalahari, convenció a la BBC para que lo apoyara y financiara una serie para la televisión. También consiguió cuatro vehículos todo terreno británicos, indispensables para enfrentar las duras condiciones del desierto.
A mediados de 1955, la expedición se internó en el desierto del Kalahari, que no es el clásico "erg" de interminables dunas, sino que "tiene matorrales y maleza en abundancia". Cuando empiezan las lluvias en el verano austral, los animales migran desde las llanuras hacia el desierto florecido. Primero llegan los elefantes, seguidos de cebras, jirafas, antílopes, todos con los carnívoros pisándoles los talones.
 




No pasó mucho tiempo para que van der Post encontrara sus bosquimanos. Tímidos al principio, se mostraron abiertos con los exploradores después. Apenas si tenían algo, en el sentido occidental. Unas chozas bajas protegidas por arbustos formaban su poblado. Las mujeres sólo llevaban un lazo en su cintura adornado con cuentas hechas de cáscara de huevo de avestruz. Su mayor riqueza eran sus relatos, su tradición oral. Laurens se esforzó por registrar aquellos "verdaderos tesoros". Los San le contaron su versión del origen del mundo y del primer hombre. También se maravilló por la habilidad que tiene este pueblo para "leer" los rastros de los animales. Un día Laurens le preguntó a Nxou, un joven san, sobre una huella que parecía muy rara. "Nxou me preguntó si yo era tan bobo como para no reconocer el rastro de mi propio cocinero", escribió. 




 



El documental fue un éxito, constó de seis capítulos y se emitió en 1956 para la TV británica. En 1958 van der Post relató su expedición en El mundo perdido del Kalahari, su libro más popular. En 1961 lanzaría El corazón del Cazador, también sobre los San.
Hoy los Bosquimanos son un pueblo repartido entre varios países del sur africano. Sólo la gran resistencia que han demostrado ante las adversidades impidieron que "la gente verdadera" como les gusta llamarse, desapareciera de la historia.
 
EL MUNDO PERDIDO DEL KALAHARI. En busca de los bosquimanos, de Laurens van der Post. Ediciones Península, Barcelona. 2007. Distribuye Océano. 304 págs.

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domingo, 16 de mayo de 2010

Imposibilidades



El País Cultural

Viernes 07.05.2010, Montevideo, Uruguay


Último libro de Michio Kaku

La física imposible


DANIEL VELOSO

EL JOVEN estudiante Michio Kaku quería ser como Albert Einstein y terminar la "Teoría del Todo" que el genio alemán había dejado inconclusa al morir. Pero antes -decidió- debía estudiar física teórica. Como parte de sus estudios construyó en el garaje de su madre, un colisionador de átomos con 200 kg de chatarra de un transformador que obtuvo de una fábrica. Con este aparato, que consumía seis kilovatios (toda la potencia eléctrica de su casa) pretendía generar un haz de rayos gamma para crear antimateria. Kaku no explica si el artefacto funcionó, pero al presentarlo en la Feria Nacional de Ciencias llamó la atención de la Universidad de Harvard, que le ofreció una beca de estudios. Su tenaz búsqueda de lo imposible había comenzado.
 




Michio Kaku nació en 1947 en Estados Unidos, en el seno de una familia de emigrantes japoneses. Luego de estudiar en Harvard pasó a la Universidad de California donde se doctoró en 1972 y actualmente es docente en la Universidad de Nueva York. Cofundador de la teoría de campos de cuerda, es uno de los físicos teóricos más respetados.
Kaku también desarrolla una intensa actividad como divulgador científico, tanto en prensa como en radio. Aparece muy a menudo como científico invitado, o conductor, en documentales como "El tiempo cósmico" o "La vida en 50 años". Varios de sus libros han sido traducidos al español: El universo de Einstein (2005), Hiperespacio (2007) y Universos paralelos (2008), entre otros. Su último libro se convirtió en un éxito de ventas en su país.
Michio Kaku divide en tres categorías las tecnologías que son vistas como imposibles. Las Imposibilidades de clase I, "son tecnologías que hoy son imposibles pero que no violan las leyes conocidas de la física". Opina que podrían ser factibles en este siglo o en el próximo. Incluyen el teletransporte, los motores de antimateria, los campos de fuerza y la invisibilidad.
Las Imposibilidades de clase II, son definidas como tecnologías "situadas en el límite de nuestra comprensión del mundo físico". Kaku dice que para que fueran posibles, la humanidad tendría que desarrollarse a lo largo de miles o incluso millones de años. En esta sección aparecen las máquinas del tiempo, el viaje por el hiperespacio y la construcción de agujeros de gusano.
Por último están las Imposibilidades de clase III, "tecnologías que violan las leyes de la física conocidas", que si fueran realizables, "representarían un cambio fundamental en nuestra comprensión de la física".





El plasma de la tv. Cuando se lee a Michio Kaku es inevitable la comparación con otro gran divulgador estadounidense, el longevo Martin Gardner, de 95 años. Ambos tienen la capacidad de escribir sobre ciencia y literatura, especialmente sobre Ciencia Ficción, con la misma pasión y claridad. Igual que otros divulgadores, como Carl Sagan e Isaac Asimov, apelaron a este género literario para situar en contexto a sus lectores. Kaku utiliza esta herramienta en forma continua, como cuando hace referencia a la serie de televisión "Viaje a las estrellas" (Star Trek), para hablar sobre los campos de fuerza. En ese programa, cada vez que la nave espacial Enterprise es atacada, alza sus escudos, una especie de "barrera delgada, invisible e impenetrable" que la protege de los disparos enemigos. Pero según el autor estas barreras protectoras propuestas por la ciencia ficción no son posibles con las actuales leyes de la física.

 



Entonces Kaku propone una salida: utilizar plasma para imitar algunas propiedades de un campo de fuerza. El plasma, de lo que están hechas las estrellas, "es el cuarto estado de la materia". Sólidos, líquidos y gases son los estados de la materia más comunes para el Hombre, pero la forma más abundante de materia en el universo es el plasma, un gas de átomos ionizados. Los átomos en un plasma "tienen sus electrones sueltos". De esta manera, como el plasma está cargado eléctricamente, puede manipularse mediante campos magnéticos y eléctricos, como en las pantallas de los televisores de plasma de uso doméstico.
Si se calienta un gas a alta temperatura, a 7.000º C, se crea un plasma, el cual puede ser moldeado con campos magnéticos y eléctricos para darle forma de lámina. Estas "ventanas de plasma", inventadas con fines industriales por el físico Ady Herschcovitch en 1995 en Estados Unidos, son útiles para separar un vacío del aire. Igual Michio Kaku duda de que estas ventanas de plasma soporten el disparo de un cañón; a menos, explica, que estén acompañadas de una batería de láseres y de una red de nanotubos.
Más futuro le ve a los campos de fuerza para lograr vehículos que leviten como los autos voladores del film El quinto elemento (1997). El autor imagina carreteras de cerámica sobre la que los vehículos flotarán sobre potentes campos magnéticos.





Un millón de años más. Hace apenas 100 mil años que el Homo sapiens comenzó la larga migración desde el sur de África que lo llevó a colonizar todos los continentes. Difícil imaginar entonces que la especie humana sobreviva un millón de años más, como para desarrollar las tecnologías que posibiliten, por ejemplo, viajar en el tiempo.
Nikolái Kardashov, astrofísico ruso nacido en 1932, pionero de la búsqueda de señales inteligentes de origen extraterrestre, diseñó una escala del desarrollo de las civilizaciones. Conocida como Escala de Kardashov, divide las civilizaciones en tres categorías, según la cantidad de energía que utilizan.

 



Kaku explica que una civilización Tipo I, es cientos de años más avanzada que la humana. Usan toda la energía de su planeta y controlan el clima, los terremotos y los volcanes.
Si no se autodestruye, esta civilización se expandirá "por un factor de diez mil millones para poder tener el poder de su estrella, de su sol", convirtiéndose en una civilización Tipo II. Gracias a que poseen el poder de la fusión termonuclear, el mismo que se da en el núcleo de las estrellas, pueden desplazarse de un lado al otro de la galaxia, usando agujeros de gusano e incluso pudiendo viajar en el tiempo. Luego de agotado el combustible de su estrella "se vuelven galácticos", pasando a ser de Tipo III. Una civilización así tiene acceso a enormes y vastas regiones de la galaxia.
El autor explica que si la civilización Tipo II es diez mil millones de veces más poderosa que la de Tipo I, la Tipo III es a su vez diez mil millones de veces más poderosa que la de Tipo II. Entonces Kaku se pregunta: "pero respecto a esta escala, ¿dónde estamos nosotros?". La respuesta: "nosotros somos tipo cero".

 

 
En una entrevista realizada en 2008 por la publicación digital SF Signal, Michio Kaku explicó que "una civilización Tipo III podría ser irreconocible desde nuestro punto de vista. Imagínese caminar por una carretera y encontrarse con un hormiguero. ¿Te agachas y le dices a las hormigas: les traigo tecnología nuclear, enséñenme a su líder?". Agrega que la distancia entre las hormigas y la Humanidad es muy pequeña comparada con la distancia entre civilizaciones Tipo 0 y Tipo III.
Una civilización así podría tener algo tan contrario a las leyes físicas como son las máquinas de movimiento perpetuo y atributos dignos de los dioses griegos como la precognición.
En la tradición de su admirado Carl Sagan, Michio Kaku ofrece en su libro, didáctico y disfrutable, más que especulaciones y referencias a sus novelas favoritas de ciencia ficción. Está repleto de explicaciones auxiliares como, por ejemplo, qué son las partículas subatómicas o las fuerzas nucleares, lo cual confirma a este libro como una buena obra de divulgación científica.

FÍSICA DE LO IMPOSIBLE, de Michio Kaku. Debate, Barcelona, 2009. Distribuye Random House Mondadori. 383 págs.


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jueves, 18 de marzo de 2010

Lentes Gravitatorias




 



País Cultural - Viernes 29.01.2010


Con la astrofísica uruguaya Verónica Motta





Las lentes de Einstein






Daniel Veloso



ALBERT EINSTEIN, con su Teoría General de la Relatividad, predijo que un rayo de luz que pasara cerca de un objeto muy masivo, como una estrella, se desviaría. La sorprendente explicación es que el espacio alrededor de la estrella está curvado. La teoría de Einstein predecía que la luz de una estrella lejana al pasar cerca del Sol sería desviada en un ángulo de 1.75 segundos de arco. En 1919, Arthur Eddington consiguió medir esta desviación durante un eclipse de Sol. El astrónomo inglés fotografió una estrella cuyos rayos de luz pasaban muy cerca del disco solar, en ese momento invisible gracias a la interposición de la Luna. La noticia de que la teoría había sido comprobada dio vuelta al mundo, convirtiendo a Einstein en una celebridad de la ciencia.




Décadas más tarde los astrónomos utilizaron la luz desviada por objetos muy lejanos y masivos como cúmulos galácticos, como lentes de aumento para ver otras galaxias que se encontraban detrás. Gracias a ello, fue posible ver galaxias muy débiles. La luz de éstas demoró millones de años en viajar hasta la Tierra, razón por la cual los astrónomos las ven tal como eran en el pasado. Cuanto más lejos se llega a ver, más cerca de los orígenes del universo se está.
Este fenómeno se llama lente gravitatoria y es el campo de estudio de la astrofísica uruguaya Verónica Motta. En febrero de 2008, junto a un equipo internacional de astrónomos, descubrió la galaxia más lejana y antigua conocida hasta entonces.






 El cielo del Sur. Verónica Motta vivió de niña en el balneario Salinas. Cuenta que su padre la alentó en su interés por la astronomía, pero el hecho decisivo fue cuando su maestra le prestó el libro El Universo, de Isaac Asimov. Después, en el liceo de Atlántida, tuvo buenos profesores de matemáticas y de astronomía. A mediados de los ochenta, como toda una generación, vio la serie de TV "Cosmos", de Carl Sagan, que la fascinó. "Reunía todo lo que me interesaba: arte y ciencia". En 1995 se licenció en Astronomía en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y en el 2002 se doctoró en Ciencias Físicas en el Instituto de Astrofísica de Canarias, Universidad de la Laguna, en Tenerife, España. 


  
Telescopios sobre el Cerro Paranal, Chile.


En 2003 se mudó a Santiago y hasta el 2006 se mantuvo concentrada en la realización de un postdoctorado conjunto entre la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y la Johns Hopkins University de Estados Unidos. En Chile fue contratada para formar parte del proyecto de búsqueda de las primeras galaxias del universo, utilizando cúmulos de galaxias que actúan como lentes gravitatorias. Este proyecto constaba de dos grupos: el grupo de la PUC que trabajaba con observaciones del telescopio VLT (Very Large Telescope), instalado sobre el cerro Paranal, en Chile. Y el grupo de la Johns Hopkins que trabajaba con datos del telescopio espacial Hubble.





Contratada en 2006 por la Universidad de Valparaíso creó un área de estudio de lentes gravitatorias, al tiempo que mantuvo la búsqueda de galaxias lejanas en colaboración con astrónomos europeos y estadounidenses.

El trabajo en la universidad también implica dar clases, investigar e intervenir en charlas de divulgación a escolares, liceales, universitarios y público en general. También da charlas en Uruguay, en el Planetario de Montevideo, generalmente en febrero, durante sus vacaciones.
Verónica Motta reconoce que ha logrado integrarse a la sociedad chilena. Cuenta que la astronomía en Chile ha crecido mucho en los últimos años con la instalación de grandes telescopios. Relata que el crecimiento es tal que Chile no cuenta con suficientes astrónomos. "Por eso hay muchos extranjeros en esta disciplina y creo que ellos son conscientes de este hecho y nos asimilan más fácilmente". Un ejemplo de esto es que en marzo de 2009 fue votada por sus colegas para ser parte de la Directiva de la Sociedad Chilena de Astronomía.




En esta foto se aprecia el efecto de lente gravitatorio 
causado por el Cúmulo galáctico Abell 2218.
 


Súper lupas. Las lentes gravitatorias son un fenómeno parecido al de los espejismos. El ejemplo más común es durante un día caluroso, ver al final de una carretera, en el horizonte, la imagen de un árbol al derecho y otro debajo al revés. "Esto ocurre porque los rayos de luz viajan por dos caminos distintos hacia nosotros. En un camino viajan en línea recta y llegan hasta nuestros ojos y vemos el árbol al derecho y en el otro camino los rayos de luz que van hacia el suelo se curvan debido a que el aire cerca del suelo está mucho más caliente. Esos rayos de luz siguen un camino curvo y también llegan hasta nuestros ojos y vemos el árbol invertido".
En el espacio ocurre un fenómeno similar, pero en este caso es la gravedad quien curva los rayos de luz, tal como lo explica la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Cuando un rayo de luz pasa cerca de una galaxia, entonces su camino se curva. "Cuando una galaxia se interpone entre nosotros y una galaxia más lejana, lo que vemos son dos imágenes de la galaxia más lejana y a esto se le llama lente gravitatoria. En este efecto ambas imágenes son `espejismos` de la galaxia lejana".





 También las lentes aumentan la luz de los objetos lejanos como si se tratara de una gigantesca lupa. Un efecto curioso observable en las imágenes obtenidas por el Hubble utilizando las lentes gravitatorias, es cuando aparecen los anillos o las cruces de Einstein. Motta explica que con la imagen distorsionada los técnicos pueden "recomponer la forma de la fuente original". Para ello se hace un modelo matemático de la lente y se calcula como se vería la fuente "revirtiendo" el efecto. Así se obtiene la imagen de la galaxia oculta por el objeto que sirvió de lente.



Esta es una ilustracion mostrando las "épocas cósmicas" del Universo desde el Big Bang hasta el presente. La recientemente descubierta galaxia A 1689-zD1 aparece indicada en el dibujo, sólo 700 millones después de la Gran Explosión.





El universo primitivo. En febrero de 2008 surgió la noticia de que un grupo de astrónomos, entre los que se encontraba Verónica Motta, había descubierto la galaxia más lejana hasta el momento. Nombrada como A1689-zd1, su luz demoró 12,8 mil millones de años en llegar hasta la Tierra. Menor en tamaño que la Vía Láctea, es descrita como una protogalaxia, una galaxia en formación. "La vemos cuando el universo tenía el 5% del tamaño actual". Motta explica que aún es pronto para saber si estaba formada por estrellas muy masivas, ya que "ésta es la galaxia más lejana, y la única por ahora a esa distancia, así que no podemos generalizar con sólo un objeto conocido". Los modelos teóricos predicen que las primeras galaxias tendrían este tipo de estrellas, pero "también los modelos predecían que no podrían verse galaxias tan lejanas y sin embargo encontramos una".



Galaxia A 1689-zD1 (en los recuadros de la izquierda).





El problema de obtener más información de sus estrellas es que la galaxia A1689-zd1 "es tan débil y nos llegan tan pocos fotones, que no es posible tomar un espectro y determinar su composición química".
Verónica Motta piensa que aún se podrá ver más lejos con los nuevos telescopios espaciales como el James Webb que operará en la órbita terrestre en 2013, pero aclara que existe un límite. "Hubo una época al comienzo del universo, en que los fotones no podían escapar de la `sopa` de partículas elementales que lo formaba, así que no podremos ver más allá".

Actualmente Motta tiene varios proyectos de investigación en curso, sobre lentes gravitatorias. "Un proyecto busca el porcentaje de agujeros negros en galaxias lente, otro la proporción de materia oscura respecto a materia bariónica o normal, en grupos de galaxias lente y por supuesto todavía participo en la búsqueda de galaxias lejanas".
Hoy se conocen ciento cincuenta lentes gravitatorias y, como lo recuerda Verónica Motta, cada vez que se encuentra una nueva, se está comprobando la Teoría General de la Relatividad de Einstein.





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sábado, 20 de febrero de 2010

Yo también soy América

  



La primera vez que leí sobre Langston Hughes fue en un artículo de un diario  de Orense, España, en que hablaba de que este poeta estadounidense había estado en Madrid en 1937 durante el sitio del ejército franquista a la ciudad.
A partir de ahí me puse a investigar en la Biblioteca Nacional y encontré un libro maravilloso, I Wonder as I Wander, que en la edición en español se titula Yo viajo por un mundo encantado.
En él cuenta como se enroló como marinero en un carguero y como recaló en distintos puertos de África, donde los negros africanos que él consideraba sus hermanos,  lo trataron como un hombre blanco.
También relata su estadía en la ya terriblemente pobre Haití, en donde él y su amigo que estaban en un pueblito de la costa, eran los únicos que tenían zapatos, su pasaje por Cuba y el viaje que junto al poeta cubano Nicolás Guillén hicieron a la República Española, asediada por el fascismo. El resto del libro describe su viaje por la URSS estalinista de fines de los años treinta.
De ese libro saqué información para escribir este artículo.
Langston Hughes fue un gran poeta y un activo defensor de los derechos de los afroamericanos. Vale la pena leerlo.




 
País Cultural



Viernes 18.02.2005
Montevideo, Uruguay




LANGSTON HUGHES (1902-1967)



"Yo también soy América"







Daniel Veloso





JAMES LANGSTON HUGHES nació en 1902, en Joplin, Missouri, al sur de Estados Unidos, el mismo año en que nacieron Rafael Alberti y Nicolás Guillén. Tuvo una infancia solitaria. "Vivía con mi abuela y me sentía muy solo y triste. Fue entonces cuando recurrí a la lectura y empecé a creer en los libros...", recordó. Su padre, figura complicada para el joven Langston, abandonó el hogar para irse a México. No se consideraba negro, y despreciaba a aquellos de su mismo color. Años después lo llevó con él. En México el poeta adolescente aprendió español, fue al teatro, donde presenció obras de Margarita Xirgu, y a las corridas de toros de las que se volvería aficionado.





Le pidió a su padre que lo enviara a estudiar a Nueva York, a la Universidad de Columbia. Eligió estudiar allí para estar cerca de su gente y de Harlem. Durante los años veinte, este barrio de Manhattan estaba en plena ebullición creativa. Escritores y músicos negros de varias regiones del país habían elegido esta ciudad para vivir. Era en Harlem y en sus clubes nocturnos donde se reunían. Langston compartía la idea de que la gente negra debía defenderse de la marginación que le imponía la sociedad mayoritariamente blanca, y desarrollarse como cultura independiente. Tenían su forma de hablar y de expresarse, habían inventado el jazz. La poesía de Hughes se expresaba en esos términos. El joven poeta fue recibido con alegría por sus pares en la "Metrópoli Negra".








Ya afincado, escribió poesía, cuentos y obras de teatro. Frecuentaba todas las noches los clubes y teatros. Incluso se dice que conoció a Federico García Lorca cuando éste visitó Nueva York en 1930, ya que lo llevaron a visitar estos escenarios.

Pero no todo era poesía. Los problemas de dinero lo acuciaban, así que consiguió trabajo de mozo en un barco mercante que lo llevó rumbo a Africa. Allí advirtió que él no era tan negro como hubiera querido. Para los africanos era un hombre blanco más. Descubrió que para unir a sus pueblos habría que superar problemas mayores que el mar que estaba de por medio. Años después viajó a Cuba, donde conoció a su compadre Nicolás Guillén, muy conocido por Sóngoro Cosongo, poemario en que utiliza el lenguaje de la población afrocubana de la isla. Cuando en 1937 la República Española, asediada, pidió apoyo a los escritores del mundo, Hughes y Guillén navegaron juntos hacia España.








MADRID 1937. El viejo ómnibus avanzaba veloz por la carretera polvorienta. El cielo despejado irradiaba todo el calor del campo en verano. A ambos lados del camino, se veían los cráteres de los obuses, huellas de los intentos por cerrar el cerco sobre la capital. Apretados en ese ómnibus viajaban los dos hombres negros. Nicolás Guillén, liviano de equipaje, llevaba el son del Caribe; Langston Hughes traía una valija llena de discos de jazz. La República Española, agredida por la sublevación de sectores reaccionarios, había convocado a escritores de todo el mundo en busca de apoyo. Plumas contra balas, tal era la propuesta de los viajeros.

La noche había caído cuando los dos poetas llegaron a Madrid, que permanecía a oscuras, buscando evitar delatarse como blanco para la aviación enemiga. Se hospedaron en la Alianza de Intelectuales, presidida por el escritor católico José Bergamín, y dirigida por el poeta Rafael Alberti y su esposa María Teresa León. El caserón estaba sobre una colina, presentando un buen blanco para la artillería franquista.


Federico García Lorca, María Teresa León y Rafael Alberti en 1934.




Ingenuamente Hughes aceptó uno de los mejores cuartos con vista a las afueras. "Los escritores españoles pensaban que todos los norteamericanos nos parecíamos a Ernest Hemingway y creían que nos gustaba vivir frente a las armas", escribió medio en broma. Su amigo, el poeta cubano Nicolás Guillén fue mucho más astuto y eligió una habitación de servicio, en medio de la casa. Todos los días cañoneaban la ciudad, sobre todo los barrios más pobres. Una madrugada el cañoneo fue especialmente violento. María Teresa León dirigió a todos hasta el pabellón de recreo, que estaba protegido por un edificio vecino. Para soportar la tensión, acostumbraban poner música clásica, hasta que llegó Langston con su valija mágica llena de discos de Benny Goodman y Duke Ellington. Se jactaba de que la potencia y el volumen de sus discos "ahogaban mejor las detonaciones de las granadas de Franco que estallaban afuera en las calles".






Los bombardeos diurnos sobre Madrid eran cosa de todos los días. Cuenta que cuando llegó, "el pueblo de Madrid, que ya había vivido un año bajo el fuego, había vencido el terror. La mayoría de los bombardeos eran tratados como chaparrones, y la gente cruzaba sencillamente al lado de la calle opuesto a aquel hacia el cual disparaban los cañones..., como cuando la lluvia cae oblicuamente y la vereda de enfrente ofrece un refugio más seco".

Algunos edificios eran blancos habituales. Uno de ellos era el Hotel Florida, donde se hospedaba Ernest Hemingway: "hasta ese momento unos veinte proyectiles de artillería habían atravesado las paredes". Langston admiraba a los madrileños por su capacidad de seguir riendo pese al frío, al hambre y la muerte. En su estadía conoció a muchos escritores importantes. En el viaje de París a Barcelona pudo hablar con Pablo Neruda, con André Malraux y con Louis Aragon entre muchos otros. Junto a Alberti y a Manuel Altolaguirre tradujo al inglés el Romancero Gitano de Federico García Lorca. "Habían conocido intimamente a Lorca, y todavía sufrían por su fusilamiento", escribió.

Otro visitante que el poeta negro tuvo el privilegio de conocer fue Miguel Hernández. Vino de visita desde Valencia, y se quedó una semana en Madrid, según cuenta Pablo Neruda, porque él mismo se lo pidió. Hughes describe al poeta, ex pastor de ovejas, como un joven con "zapatones de campesino", aunque no consiguió entablar amistad con él.










LUCHA POR LA IDENTIDAD. Hughes también había ido a España como corresponsal del diario Afro-american. Su intención era informar sobre la situación de los afronorteamericanos integrantes de las brigadas internacionales desplegadas en el frente. No eran muchos, quizá llegaban a cien, pero algunos se habían destacado por su trabajo y su valor. Hughes los conoció como soldados y oficiales de las brigadas internacionales, pero también como cocineros y enfermeros. Su preocupación central era difundir y potenciar la identidad de ser negro.




En Estados Unidos la resistencia a que la población negra obtuviera realmente igualdad de derechos era bastante dura. En ese entonces el Ku-Klux-Klan mataba impunemente a varias personas al año y los tribunales aplicaban leyes anteriores a la abolición de la esclavitud para encarcelar manifestantes. En su poema "El negro" se aprecian sus reivindicaciones: "Llevé desde Africa hasta Georgia mis canciones/ Yo inventé el Jazz/ (.) / Los belgas me cortaron las manos en El Congo/ y ellos me linchan hoy en Texas". En otro poema, "Yo también", hace hincapié en la condición del negro, hombre libre y con los mismos derechos que el blanco: "Mañana/ me sentaré a la mesa/ cuando lleguen las visitas/ Nadie se atreverá a decirme: / "Vete a comer a la cocina"/ Entonces/ Además/ Verán cuán hermoso soy/ y se avergonzarán./ Yo también soy América".





DESPEDIDA. Nicolás Guillén subió una tarde a su cuarto expuesto a los obuses, a decirle que ya era suficiente, que debían irse. Cuando la mayoría de los visitantes hacían "turismo de guerra" por Madrid, ellos se habían quedado cinco meses. El invierno estaba cerca, y el poeta cubano extrañaba el Caribe. La última noche en la ciudad, Langston no durmió y tampoco hizo las valijas. Ernest Hemingway y otros periodistas le ofrecieron una "fiestita de despedida" en un hotel. Al regreso, cuando fue a empacar, notó que su equipaje había aumentado al triple. Sus amigos escritores le habían regalado libros con dedicatorias y un torero le había obsequiado unas banderillas. En eso apareció Guillén desesperado. Iban a perder el único ómnibus a Valencia. Liviano de equipaje, el poeta cargó las valijas de su amigo, una vez más, y se fueron de la ciudad bombardeada.




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