El taller de Jar II (Segunda época)

lunes, 29 de agosto de 2011

Arqueología submarina







Viernes 12-08-2011 Montevideo, Uruguay

El País Cultural


Arqueólogos uruguayos en la Patagonia

El incendio del Hoorn


 
Daniel Veloso


EL VIENTO no paraba de soplar, pero el tiempo apremiaba y los marinos holandeses debían calafatear el casco del Hoorn, el navío más pequeño de los dos que los había traído hasta la Patagonia. Aprovechando la marea baja, con el barco sobre la playa, los hombres pasaban fuego para sacar las colonias de moluscos adheridos a la madera cuando, de improviso, las llamas alcanzaron la cubierta sin que pudieran controlarlas. "Se quemó entero ante nuestros ojos", escribió en su diario el comandante de la expedición Jacob Le Maire. El Hoorn ardió toda la noche.

 


 



Casi cuatrocientos años después de esos hechos, un equipo internacional de arqueólogos viajó hasta Puerto Deseado en la Patagonia argentina, para buscar vestigios de aquella accidentada jornada de diciembre de 1615. La primera campaña arqueológica fue organizada a fines del verano de 2004 en la que participaron los arqueólogos y buzos profesionales uruguayos Alejo Cordero y Valerio Buffa. Fueron invitados por los argentinos Cristian Murray, Damián Vainstub, Ricardo Bastida y por el arqueólogo holandés Martijn Manders. El libro Tras la estela del Hoorn (Vázquez Mazzini Eds., 2008) documenta el trabajo arqueológico realizado para dar con los restos del navío, así como la historia de la expedición de Le Maire. Aquellos navegantes holandeses de comienzos del siglo XVII tenían como misión encontrar otra ruta al sur del Estrecho de Magallanes, y al hallarla, cambiaron la historia del mundo.



Planisferio de Rumold Mercator, de 1587.
Sudamérica está separada por el Estrecho de Magallanes de la Terra Australis
y la isla de Tierra del Fuego aparece como parte de esta. (Wikipedia).


MÁS AL SUR. Después de los primeros viajes de exploración, los mapas representaban a América del Sur unida a la mítica Terra Australis, la actual Antártida. Luego de que en 1520 Fernando de Magallanes encontrara el estrecho que lleva su nombre, los cartógrafos comenzaron a dibujar a los dos continentes separados por éste. A pesar de la importancia de su descubrimiento, el cruce del Estrecho de Magallanes era lento y peligroso. Por ello los navegantes de la época especulaban con la posibilidad de que existiera otro pasaje más al sur que uniera el Océano Atlántico con el Pacífico.
 

La ciudad de Hoorn



En 1605 Isaac Le Maire, próspero comerciante de la ciudad de Ámsterdam, se separó de la poderosa Compañía de las Indias Orientales que controlaba las rutas marítimas que llevaban a las islas de la "especiería". La compañía no utilizaba una de esas rutas, la del Estrecho de Magallanes, pero tampoco permitía su uso a otras empresas rivales. Intentando romper con el monopolio, Le Maire se traslada en 1615 a la ciudad portuaria de Hoorn, en los Países Bajos, y funda la Compañía Austral. Allí equipa dos barcos, el Eendracht y el Hoorn, con los que intentaría encontrar un paso al sur del Estrecho de Magallanes. Puso al frente de la expedición a su hijo Jacob y al experimentado marino Willem Schouten.



Jacob Le Maire.


Tras un viaje de siete meses llegan a Puerto Deseado en diciembre de 1615. Los viajeros conocían por narraciones de expedicionarios anteriores, como el holandés Van Noort, que allí se podía encontrar agua dulce, provisiones y un lugar seguro para reparar los barcos antes de continuar la travesía. Los grabados que ilustran los diarios del viaje muestran que durante su estadía los marinos holandeses se dedicaron con entusiasmo a cazar pingüinos y lobos marinos. El 17 de diciembre comenzaron las tareas de mantenimiento de los barcos, hasta que se incendia el Hoorn.
 




Los comandantes de la expedición, sin desanimarse, tomaron la temeraria decisión de continuar el viaje sólo con el Eendracht. "Fue muy arriesgado lo que hicieron de continuar el viaje", dice Alejo Cordero. "No se podía hacer un viaje trasatlántico con una sola nave", aclara.
Sin embargo la fortuna los acompañará y tras pasar frente al Estrecho de Magallanes y seguir la costa de Tierra del Fuego, el 25 de enero de 1616 encuentran un pasaje entre ésta y la Isla de los Estados. Tal como confiaba Isaac Le Maire, sí había un pasaje más al sur. En su honor será bautizado como Estrecho de Le Maire. El Eendracht continuó rumbo hacia el oeste, pasando al sur del Cabo de Hornos, un promontorio rocoso ubicado al sur de la isla del mismo nombre. Habían avistado el punto más al sur del continente americano. Los navegantes lo bautizaron Kaap Hoorn, aunque con el tiempo el nombre derivaría a Cabo de Hornos.

 

Mapa del extremo sur del continente Sudamericano.
Se aprecia el Estrecho de Le Maire, la Isla de los Estados
y el Cabo de Hornos. (Wikipedia).
 


UN PUZZLE EN LA PLAYA. El primer día en Puerto Deseado, al hacer una observación preliminar de la playa de la ría, encontraron una serie de piedras que no correspondían con la geología del lugar. Estas formaron parte del lastre de la embarcación, arrojadas a la playa para poder inclinarla y así calafatear su casco. Gracias a las piedras de lastre el equipo pudo delimitar el lugar donde se quemó la nave.
En la ría Deseado, la diferencia entre la bajamar y la pleamar o marea alta, es muy grande, de cinco metros. "Las piedras de lastre que señalan el lugar donde se quemó el Hoorn están cubiertas por el agua la mayor parte del día", dice Valerio Buffa. 



Piedras de lastre en la playa de la ría.


Cuenta que los arqueólogos argentinos los invitaron a participar a raíz de una ponencia que presentaron en un congreso en Argentina, sobre un naufragio encontrado en el Fortín de Santa Rosa, Canelones. "Era uno de esos veleros que hacía la carrera del guano por el Cabo de Hornos", cuenta Buffa. "En aquel naufragio estudiamos la dinámica y las energías que trabajan en la costa", comenta Cordero.
En Patagonia esta experiencia les fue útil para hallar pequeños restos del Hoorn, como piezas de metal o de terracota que aparecían muy repartidas por la orilla. Así encontraron "dos partes de un sello de una botella de cerámica, uno en cada punta de la playa". El sello fue ensamblado y enviado a los Países Bajos. Los estudios revelaron que pertenecía a la época de la expedición de Le Maire, permitiendo identificar así al Hoorn.
 



El equipo no pudo encontrar el navío en el fondo fangoso de la ría, si es que ahí está. Puede que las maderas del casco fueran usadas por los indios tehuelches. No obstante, los arqueólogos afirman que el objetivo de hallar los restos del naufragio para su conservación como patrimonio cultural marino, y como legado para las generaciones futuras, está cumplido.

  


En la foto se ve la diferencia entre la marea baja y la alta, en la playa de la ría.


TIBURONES Y PUMAS. Ambos arqueólogos uruguayos bucearon en las frías aguas de la Ría Deseado buscando restos del navío. La escasa visibilidad dificultó el trabajo, que tenía que hacerse al tacto. Para evitar perderse los buzos se sumergían siguiendo un cabo tirado desde un bote. Ellos nunca sospecharon que mientras trabajaban bajo la superficie estuvieran en peligro. "Después de haber hecho cuatro inmersiones nos llevaron a visitar la Caleta Tiburón donde se hace la pesca deportiva del tiburón tigre". Grande fue su sorpresa cuando en el club de pesca de Puerto Deseado vieron las típicas fotos de los tiburones capturados, exhibidos como trofeos. Allí comprendieron que debajo del agua no habían estado solos. A partir de ahí, "cada vez que algo nos tocaba abajo del agua nos sobresaltábamos", dice Buffa.
 

  Ría Deseado.


Patagonia es una región donde el clima impone sus condiciones. "Hay viento permanente" cuentan los arqueólogos. "Hay gente que no aguanta el viento, que se enloquece". A este aspecto se suma el paisaje desolado. "Es un lugar donde no hay alambrados ni actividad humana, sólo hay manadas de guanacos, y también pumas". Alejo Cordero cuenta que estos camélidos andan en manadas guiadas por un padrillo. "Este siempre te está vigilando y dicen los lugareños que cuando en vez de mirarte está mirando para otro lado es porque cerca hay un puma".
 

 Ría Deseado. Miradores de Darwin.

Un día salieron a caminar por la ría, a un paraje de gran belleza conocido como los Miradores de Darwin, visitado por el naturalista en 1833. Los arqueólogos volvían caminando por la orilla de la ría cuando vieron que sobre sus huellas, estaban impresas las de un puma que los había estado siguiendo. Había olfateado la comida que llevaron para el paseo. Sin pensarlo demasiado, volvieron a la camioneta antes de que cayera la noche.


Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014



Algunas fotografías fueron tomadas del libro Tras la estela del Hoorn (Vázquez Mazzini Editores, 2008).









domingo, 20 de febrero de 2011

Pateando la estantería.





El País Cultural
Viernes 14.09.2007 | Montevideo, Uruguay

 
Nueva teoría cosmológica





 

La luz del primer día
 

DANIEL VELOSO



JOÃO MAGUEIJO, físico y cosmólogo portugués de 40 años, ha conmocionado toda la estantería de la física actual al proponer que la luz era mucho más veloz en los comienzos del universo, contradiciendo el postulado de Einstein de que la luz viaja a velocidad constante.
Pese a la oposición, Magueijo tuvo el suficiente coraje para mantener firmes sus convicciones. Algo así le pasó antes al propio Einstein que, en 1905 -a los 26 años de edad-, publicó en un artículo la idea de que la luz viajaba siempre a la misma velocidad, causando una revolución en el pensamiento científico y derrumbando la concepción newtoniana del universo que había permanecido firme por 250 años. El dato que indica que la velocidad de la luz es siempre la misma, unos 300.000 km. por segundo, es de vital importancia para muchas teorías que surgieron después de la Teoría de la Relatividad. Las teorías cosmológicas que explican el origen y la naturaleza del universo fueron construidas sobre esta información. 


 




Al pretender cambiar semejante dato, Magueijo tuvo que decidir entre poner en riesgo su carrera como físico o abrazar su teoría y proseguir en su profundización. La teoría de la velocidad variable de la luz o VSL, por sus siglas en inglés, surgió por necesidad. La teoría del big bang, la gran explosión que originó el universo hace 15 mil millones de años, es aceptada por todos los cosmólogos, pero no ha podido contestar varios enigmas, conocidos precisamente como enigmas cosmológicos. 










INFLACIÓN Y DESPUÉS. Para intentar resolver estos enigmas, el físico estadounidense Alan Guth desarrolló la Teoría de la inflación. Ésta explica que en sus primeros segundos de vida, el universo, que estaba comprimido, se expandió a una gran velocidad, inflándose y aumentando de tamaño. Aunque aún no se han encontrado pruebas experimentales que confirmen esta teoría, es aceptada por muchos cosmólogos. A pesar de su buen recibimiento, sin embargo hace tiempo que no conformaba a todos, entre ellos a Magueijo. Para él se mantenía hasta hace poco el enigma, y la forma de resolverlo llegaría si se rompiera una regla sagrada: la velocidad constante de la luz. 








Este hecho es el segundo postulado de la Teoría especial de la Relatividad publicada por Albert Einstein en el famoso artículo de 1905. El fenómeno había sido comprobado ya en 1887 con el experimento Michelson-Morley, en el que se demostró la inexistencia del éter, supuesto medio por el que se desplazaba la luz. Ante estos datos Einstein se dijo: "si la velocidad de la luz no cambia, entonces tendrán que cambiar otras cosas". Estas cosas fueron el tiempo y el espacio, derribando la idea de que hay un espacio y un tiempo universales. Einstein describió un universo en el que el espacio-tiempo puede curvarse y cambiar, expandirse y contraerse según los movimientos relativos del observador y del objeto observado. Lo único que no cambia es la velocidad de la luz, afirmó. 






UNA POSIBLE SOLUCIÓN. Uno de los enigmas que no puede contestar la teoría del big bang es conocido como el "problema del horizonte". Anclados en la Tierra, los astrónomos sólo pueden ver una pequeña porción del universo. Este horizonte lo establece el límite de la velocidad de la luz. "Cuando vemos una estrella, la vemos como fue en el pasado", recuerda Magueijo. La luz de una galaxia distante tuvo que viajar millones de años por el vacío para llegar hasta esta región donde se encuentra el sistema solar. A medida que se mira más profundamente en el espacio, más atrás en el tiempo se va. Esas distancias determinan nuestro horizonte cosmológico. Eso significa que la luz emitida por objetos aún más distantes, todavía no ha tenido tiempo de llegar hasta la Tierra.
Pero lo que le preocupaba a Magueijo era el tamaño del horizonte inmediatamente después del big bang. Si la luz en ese comienzo se hubiera desplazado a la velocidad actual, cuando el universo tenía un año, el radio de su horizonte era de sólo un año luz. Eso daría un universo que estaría fragmentado en varias regiones que no tendrían contacto entre sí porque la luz no hubiera tenido tiempo para llegar hasta cada una de ellas. Este argumento contradice el hecho observable de que el universo actual se presenta como homogéneo. Hacia donde apunten sus telescopios, encuentran la misma cantidad de materia.  



 
 



El problema surge en que para que un sistema llegue a homogeneizarse, sus partes tienen que entrar en contacto, como el café cuando se mezcla con la leche. Pero en los comienzos del universo, cuando éste comenzó a expandirse, la luz, a sus 300.000 km. por segundo actuales, no hubiera podido alcanzar todos los extremos como para que estos estuvieran conectados entre sí y así hubiesen podido mezclarse.
La solución a este enigma pasaría por pensar que al comienzo el universo tuvo una luz en extremo veloz. Para imaginar a qué velocidad iba esa luz primigenia, hay que agregarle a la cifra actual, nada menos que 32 ceros. Entonces, explica Magueijo, "un año luz veloz sería mucho mayor que 15.000 millones de años luz comunes". 



 Alexander Friedman

SUPERVELOZ. Otro misterio cosmológico, que atormentaba a Magueijo es el de la planitud. En 1910, el físico ruso Alexander Friedman, partiendo de las ecuaciones de campo de Einstein, llegó a la conclusión de que el universo estaba en expansión. El físico alemán, que se había dejado llevar por los prejuicios de la época, había optado por un universo estático. A regañadientes tuvo que aceptar que Friedman podía tener razón. Friedman se imaginó tres tipos de modelos de universo: los espacios esféricos o cerrados; los seudoesféricos o abiertos y los universos de geometría "plana". 









En un espacio cerrado la expansión del universo es frenada por la gravedad haciendo que colapse sobre sí mismo hasta finalizar en un big crunch, que posiblemente diera origen a un nuevo big bang, lo que se conoce como universo pulsante. En uno abierto, la expansión vencería a la atracción gravitatoria, separando cada vez más a las galaxias y terminando en un cosmos vacío y oscuro. Un universo de geometría plana es aquel que ha llegado a cierto equilibrio en que ni se supera la "densidad crítica" en el que actuaría la gravedad y lo convertiría en uno cerrado, ni se está por debajo de la misma, cosa que lo llevaría a convertirse en uno abierto. La observaciones astronómicas hacen pensar que el cosmos actual es uno de tipo "perturbado", que tiene fluctuaciones de densidad. Es decir, posee zonas en que la densidad es más baja de lo normal, lo que las asemejaría a un pequeño universo abierto, y otras zonas en que la densidad sería mayor, pareciéndose a uno cerrado. 






Magueijo



LA LUCHA POR PUBLICAR. Al principio los amigos de Magueijo lo trataron de tonto y le recomendaron que se dedicara a cosas más serias. Esto no lo hizo desistir; procuró conseguir un socio para afrontar la difícil tarea de darle forma a la teoría. Ese fue al fin el cosmólogo Andy Albrecht, el más importante del Imperial College de Londres, donde trabaja actualmente Magueijo. Juntos redactaron el primer artículo en que exponen sus ideas. Lo enviaron a la revista de divulgación Nature, y pasado un año de espera recibieron una nota en que se les respondía que su enfoque "no era profesional". Por eso lo publicaron en Internet.
En 1992 John Moffat, físico de la Universidad de Toronto, había ideado una teoría similar a la de Magueijo, pero como se la habían rechazado y no tuvo ganas de darse la cabeza contra una pared, prefirió publicarla en una revista de menor difusión. Magueijo no estaba enterado del trabajo de Moffat, pero ante las protestas de éste ambos aceptaron reunirse hasta que salvaron toda disputa y difunden juntos sus especulaciones.  






MÁS RÁPIDO QUE LA VELOCIDAD DE LA LUZ, de Joao Magueijo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2006,  270 págs.







Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014



domingo, 6 de febrero de 2011

El viejo mar... depredado.

 

El País Cultural

Viernes 10.08.2007
Montevideo, Uruguay




Mares y oceanografía



La vida sin luz





DANIEL VELOSO


SE SABE MÁS del espacio exterior que de los mares de la Tierra, y de eso se quejan los oceanógrafos. El dinero que invierten los países desarrollados en estudiar el océano es una fracción mínima de lo que gastan en la exploración espacial y en la producción de armas. Sólo se invierte si hay posibilidades de obtener resultados económicos, como en la prospección de petróleo y gas natural en las plataformas continentales. Otro motivo para la exploración es el militar. Por ejemplo cuando se realizó la cartografía del fondo del mar por parte de la marina estadounidense durante la Guerra Fría. Para 1990 la marina de Estados Unidos había cartografiado cerca de la cuarta parte del océano mundial gracias al sonar multihaz. Al no difundir sus datos, los científicos tuvieron que financiar y construir sus propios sonares. Recién en 1981 la marina permitió que un barco oceanográfico pudiera utilizar un instrumento similar pero de menor resolución, con 16 haces en lugar de 61. 





A pesar de la falta de recursos, los oceanógrafos han develado bastantes misterios del océano, como qué fuerzas se manifiestan en su lecho, qué seres lo habitan o qué influencia tiene sobre el clima y sobre la vida en el planeta. En el libro "La exploración del mar", escrito con pasión y sencillez, Robert Kunzig, oceanógrafo y periodista, transmite justamente el estado actual de los conocimientos sobre ese universo líquido que la Humanidad apenas ha empezado a conocer.



Ilustración para 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne.


LAS PROFUNDIDADES. Los sabios del siglo XIX argumentaban que el fondo marino era un lugar plano, aburrido y desprovisto de vida. La presión aplastante y la ausencia de luz les llevaba a pensar que allí abajo el agua se estancaba y que no tenía contacto con la superficie. Fue duro vencer tales prejuicios. A lo largo de un siglo los científicos del mar se embarcaron en distintos buques oceanográficos en busca de pruebas. El buque oceanográfico HMS Challenger en 1876 descubrió la cordillera submarina que recorre la parte central del Océano Atlántico de Norte a Sur, conocida como la Dorsal Meso atlántica. Este descubrimiento probaba que el fondo oceánico no era plano y daba una pista sobre el origen de los continentes y las cuencas marinas.




En 1912 el alemán Alfred Wegener lanzó su teoría sobre la Deriva de los Continentes, en la que explica que las masas continentales se deslizan sobre un océano de roca fundida, el Manto. Esta idea, muy resistida, fue confirmada en los 60` cuando se pudo probar que en el fondo del Atlántico se estaba creando corteza terrestre nueva. La lava aflora en un angosto valle tectónico en medio de la cordillera atlántica y, al solidificarse, forma nuevo fondo marino, empujando hacia ambos lados las placas africana y sudamericana. Esta última deriva hacia el oeste, obligando a las placas del Pacífico a sumergirse debajo, creándose una profunda fosa marina, además de la elevación de la Cordillera de los Andes. Se podría decir que el Atlántico crece a expensas del Pacífico. Este descubrimiento ocasionó una verdadera revolución en la geología. No era que los continentes derivaran, sino que era el fondo marino el que se expandía.


Chimenea submarina, rodeada de una colonia de gusanos tubícolas.



OASIS DE VIDA. El fondo del mar, tan poblado de animales como una selva tropical, es muy distinto al mundo sin vida imaginado en el siglo XIX. Lo habita una gran variedad de especies como gusanos planos llamados holoturias o pequeños crustáceos, conocidos como anfípodos además de los animales gelatinosos como las medusas de largas y pegajosas redes.





El 23 de enero de 1960 el batiscafo Trieste, diseñado por el explorador suizo Auguste Piccard y tripulado por su hijo Jacques, descendió hasta el fondo de la Fosa de las Marianas, en el Pacífico Occidental. Lo primero que pudo descubrirse cuando el sedimento del fondo se disipó fue un pez plano similar a un lenguado. La profundidad era de 10.915 metros y allí había vida que soportaba esa presión descomunal, 1100 veces la que se siente a nivel del mar. Hoy día sigue sin conocerse cómo es que sobreviven estos animales a esa presión.





En 1977 otro sumergible famoso, el Alvin, estaba siendo utilizado por una expedición que exploraba la cordillera submarina conocida como Dorsal del Pacífico Oriental, al norte de las islas Galápagos. Los hombres que guiaban el submarino no podían creer lo que veían. Vapores calientes de sulfuro salían de chimeneas submarinas. Pero lo más espectacular fue descubrir verdaderos oasis de vida arracimados en torno a esas fuentes de agua hirviendo. Largos gusanos tubícolas del color de la sangre se apretaban como flores. Cangrejos y peces albinos habían hecho su hogar a 2.500 metros de profundidad y en la más absoluta negrura. Entonces no se sabía cómo hacían todos esos animales para vivir sin seres que generaran alimento a partir de la luz solar, como lo hacen las plantas a través de la fotosíntesis. La respuesta está en que el agua alrededor presenta nubes blancuzcas, ni más ni menos que bacterias que extraen su energía del azufre.





Esos ecosistemas se sustentan no en la fotosíntesis sino en la quimiosíntesis. Tan asombrosa es la adaptación de estos organismos a ese medio hostil que, por ejemplo, los gusanos tubícolas que no tienen tubo digestivo, se alimentan a través de las bacterias que viven en sus cuerpos. Pero estos oasis no son eternos y prosperan lo que dure el agua termal, a lo sumo un par de décadas, siempre y cuando no ocurra una erupción volcánica y toda la vida quede cocinada.






DEPREDACIÓN. Muchos de los preconceptos sobre el mar y sus recursos cayeron a lo largo del siglo XX. Algunos gracias a la ciencia y otros, por la fuerza de los hechos. En 1883, el biólogo inglés Thomas Huxley escribió: "Creo que la pesquería de bacalao y probablemente todas las grandes pesquerías marinas son inagotables, es decir, que nada de lo que hacemos afecta seriamente al número de peces". No podía estar más equivocado. La población de bacalao, un pez que habita las aguas del Atlántico Norte, ha visto descender su número a lo largo de todo el siglo pasado. Lo comenzaron a pescar en el siglo XV vascos e ingleses, intensificándose la captura con la aparición de los barcos a vapor provistos de redes de arrastre. Este tipo de redes devasta el fondo al capturar no sólo las especies de valor comercial sino a muchos otros animales. Poco después, la captura de las especies comerciales se vio disminuida.





En los años veinte, con la invención del filete congelado, la explotación pesquera creció. El eglefino, pariente del bacalao pero más sabroso, fue diezmado. En 1929 se capturaron 120.000 toneladas en el Golfo de Maine, en Estados Unidos. En 1934 sólo se logró extraer 28.000 toneladas, pero nadie atendió al aviso. Mientras, el bacalao volvió a respirar, hasta la aparición en 1954 del primer barco factoría. En pocos años, buques de varias nacionalidades pescaban frente a aguas del Labrador. En 1968 se capturaron 810.000 toneladas de bacalao, el triple de lo que se obtenía antes de los barcos factorías. Frente al desastre que se avecinaba, en 1977 los pescadores estadounidenses consiguieron que se expulsara a los barcos extranjeros fuera de las 200 millas marinas de la costa. Pero el resultado fue peor. Los estadounidenses aumentaron más el "esfuerzo de pesca", impidiendo que algunas especies lograsen su recuperación. En 1992 Canadá suspendió la pesca del bacalao y en 1994 Estados Unidos tuvo que cerrar amplias zonas del mar para darle un respiro a estas especies. A pesar de las advertencias de los científicos, y de que las poblaciones marinas son ya muy pequeñas, no se ha dejado de pescar.




El océano es lo bastante grande como para comprenderlo con facilidad, dice Kunzig, pero "es lo bastante pequeño para estropearlo". La advertencia está centrada en la urgencia de entender el poder que tiene el Hombre para afectar al mar. El calentamiento global causado por el aumento de emisiones de carbono a la atmósfera, por ejemplo, puede hacer que las corrientes oceánicas cambien su rumbo, desencadenando una nueva pequeña era glacial sobre Europa, como la ocurrida en el Medioevo.





LA EXPLORACIÓN DEL MAR. La extraordinaria historia de la oceanografía, de Robert Kunzig. Laetoli-Océano. Navarra, 2006,  387 págs.


Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014



jueves, 9 de diciembre de 2010

Ficcionario.




En Mayo de 2010 tuve la suerte de entrevistar al dibujante y guionista argentino Horacio Altuna, en Montevideo. Generalmente cuelgo las notas tal como salen en el diario, luego del trabajo de edición que hace el equipo del Cultural. Pero esta vez voy a poner la nota tal cual la envié al suplemento. Por una cuestión de espacio, algún párrafo que otro tuvo que ser sacado. Aprovechando el blog, acá va la nota completa. Amigos, muchas gracias por leer.

Octubre 2010

Este post estaba trancado hace rato. Ha sido un año largo, complicado y bello a la vez. El otro día, mi amigo Marcos me preguntó por qué no colgaba las versiones de las notas que mandaba al suplemento antes de que tuvieran que achicarlas. Insisto, no por mala onda, sino por espacio.
Acá va una versión larga. Gracias

Diciembre 2010.






Con el dibujante Horacio Altuna.



Las puertitas del Sr. Altuna



Daniel Veloso


LA ÚLTIMA VEZ que estuvo en Montevideo, recuerda Horacio Altuna, fue en 1967. Tenía veinticinco años y hacía poco que había empezado su carrera como dibujante. Aquella vez vino al Estadio Centenario a ver a su Racing de Avellaneda salir campeón de la Copa Intercontinental, contra el Celtic de Escocia. Su segunda vez, en mayo pasado, fue para participar de Montevideo Cómics.
Altuna nació en 1941 en la provincia de Córdoba, y ya desde muy joven consiguió que sus dibujos fueran publicados por Columba, la editorial que dominaba el mercado de revistas de historietas en Argentina. En las revistas de Columba como D'Artagnan o El Tony  dibujó varias historietas como Big Norman, con guión del paraguayo Robin Wood, y Kabul de Bengala, de Héctor Germán Oesterheld, entre otras.
En 1974 a través de la revista Satiricón, conoció al guionista Carlos Trillo, del que se hizo amigo y con el que formó una de las duplas más importantes de la historia del cómic, creando historietas mundialmente reconocidas como Las Puertitas del Sr. López, El Loco Chávez o El último recreo.






Por convención, en las tapas de los libros de historietas se separa al dibujante del guionista, como si uno no tuviera influencia sobre el trabajo del otro. Esto hace que la paternidad de la idea sea atribuida al guionista. Altuna muestra especial celo en aclarar cada vez que puede la coautoría de los trabajos publicados por el dúo. “Todas las historietas las hicimos juntos”, dice.
Fue por 1976 que Altuna empezó a trabajar para dos revistas de Gran Bretaña, sin embargo no le gusta hablar de esa época. “Mi carrera profesional tiene dos etapas: una, que no me interesa, de 1975 para atrás, que es cuando hacía los guiones por encargo. Del 75 para adelante es mi carrera como autor”. Después de esta etapa,  Altuna dice que se convierte en un “autor integral” y es a partir de ahí que comienza “a dibujar lo que quería”.
Cuando los militares dan el golpe de estado en marzo de 1976,  Horacio Altuna publicaba en el diario Clarín, la tira diaria El Loco Chávez, sobre un periodista irreverente y sus aventuras.
Es muy común, cuenta, que cada vez que visita Argentina, en el aeropuerto por ejemplo, un funcionario al leer su documento de identidad exclame: “Altuna, el del Loco Chávez”. Explica que la gente se acuerda de las historias y enredos amorosos de aquel periodista, que salió diariamente durante trece años en el diario en formato de tira cómica. “El Loco Chávez ocupó un espacio importante en el imaginario de la gente”.
En el contexto de censura que imponía la dictadura, la tira mostraba “un trasfondo” que podía ser vinculado por el lector a la situación política del momento, pero no mucho más.
Cuenta que un funcionario de la dictadura apareció un día, para decirles que cambiaran el personaje, que debía ser “más moral, porque era mujeriego, no le hacía caso a su jefe y era un tipo díscolo para la estupidez que gobernaba en aquel entonces”.
Altuna dice que en El Loco Chávez casi no aparecen guiñadas al lector, pero igual “la gente muchas veces encontraba mensajes en las cosas que nosotros poníamos”.














CRUZANDO EL UMBRAL. En cambio con Las puertitas del Sr. López corrieron el riesgo. Fue publicada por primera vez en la revista EL Péndulo en 1979 para luego pasar a Humor. En esta revista tenían más libertad para expresarse que en el diario, dotando a sus historias de una intención política más clara.
Así aparecieron episodios donde el Sr. López , tras atravesar la puerta de un baño, visita un mundo extraño donde los personajes aparecen con los globos vacíos, sin palabras dentro. “Era un mundo dónde estaba prohibido hablar”.
Altuna dice que allí el lector sí podía encontrar mensajes disimulados, pero aclara que “era una época en donde era fácil encontrar muchas lecturas en muchas cosas”.
De aquella época recuerda en especial la historieta en que el Sr. López es elegido presidente. En su discurso de asunción del mando dice que va a mejorar las condiciones del pueblo pero inmediatamente aparece un general y le dice que una junta militar asumirá su puesto. López, estereotipo del hombre cobarde que no enfrenta su destino, saldrá de la casa de gobierno por la puerta por donde entró. “Eso salió publicado en plena dictadura”, señala.
 




En la revista Humor, Trillo y Altuna se arriesgaban a criticar al régimen militar, no así en Clarín, aunque niega que hubiera un representante de la censura dentro del diario. “Todo el mundo tenía un censor adentro de la cabeza”, explica.  El dibujante dice que eso funcionaba en los trabajadores de la prensa como un instinto de conservación. “Cualquiera que trabaje en un medio sabe cuáles son los límites de lo que se puede decir, y por ahí sin ser autocensura uno ya tiene establecidas las reglas de juego”.
Altuna cuenta que, paradójicamente, fue con el retorno de la Democracia que fue atacado por publicar una viñeta. “Hice un chiste sobre Raúl Alfonsín, y la Fundación Plural, que era del Partido Radical, pidió mi cabeza”. Era un momento complicado para la presidencia de Alfonsín (1983 – 1989), tras los levantamientos armados de los ‘carapintadas’, que buscaban  impedir el juzgamiento a los responsables de los crímenes cometidos durante la Dictadura.
El tema de la censura continúa siendo una de sus preocupaciones. Hoy le molesta la que percibe en España. Allí “la censura la pone el lector”. Cuenta que en la península “hay más censura que acá”, ya que “lo políticamente correcto ha invadido y censura todo”. Dice que ya no es posible recurrir a chistes “que puedan tener un tinte machista” por ejemplo. “Eso no quiere decir que uno sea machista, ni antisemita, ni un desgraciado que esté en contra de los discapacitados”, pero se queja de que esto impide al humorista expresarse.  Cita a los grandes humoristas gráficos españoles como Chumy Chúmez , “que si hoy viviesen no podrían hacer aquel humor”.





 



FUTUROS CERCANOS. En 1982 decide emigrar a España con su esposa y sus dos hijos. Era una jugada arriesgada porque iba a un país donde no conocían su trabajo. Atrás dejaba una situación laboral privilegiada, ya que en pocos años había conseguido trabajar para Clarín y para Humor, alcanzando “el techo profesional que se podía tener en Argentina”.
Se instala en Cataluña, en el pueblo de Sitges, al sur de la provincia de Barcelona. Comienza a trabajar de forma independiente haciendo historietas, al mismo tiempo que se va haciendo más tenue la colaboración con Carlos Trillo.
Las dificultades que ofrecía las comunicaciones de la época fueron erosionando la viabilidad del lazo entre dibujante y guionista. “Era un caos aquello, con doce mil kilómetros de distancia entre Argentina y España y las cartas que demoraban una semana y pico, y a veces hasta se perdían”.
Pero la causa principal fue que por fin podía dedicarse a contar sus propias historias. “Siempre me había gustado decir mis cosas y cuando tuve la posibilidad de hacer mis propios guiones dejé de hacerlos con Trillo”.
De esa época son sus álbumes con guión propio: Ficcionario, Chances, o Time out.
Algo comparten estas historias, un futuro hostil para los seres humanos. Altuna dice que esas visiones pesimistas se deben en parte a los requerimientos de Zona 84 una revista española de cómics de ciencia ficción para la que trabajaba. Añade que nunca le gustó ese género, pero como “eran las reglas de juego, yo hacía una historieta en donde el futuro era muy cercano, en donde había una dispersión, una exageración de la vida cotidiana de entonces y así quedó como un cómic de ciencia ficción”. Pero insiste en que su intención era hablar “más sobre la condición humana que sobre el futuro y lo que nos esperaba”.
Agrega que los cómics de aventuras no son su pasión, en cambio se desenvuelve mejor dibujando la vida cotidiana.  Eso es lo que prefiere: “ambiente urbano, costumbrismo, algún contenido social,  humor, e ideología también, porque yo estoy muy ideologizado”, dice riendo.
Por ejemplo, cuando el lector lee Ficcionario, desarrollada en una ciudad del futuro (donde la gente está hacinada y contenida por un aparato represivo) lo primero que ve, en segundo plano y sentados contra una pared, es a toda una galería de personajes, como drogadictos e indigentes. Dice que escenas así eran algo común en la España de los ochenta. “Era sensible a esas cosas que veía porque tenía hijos adolescentes y entonces tenía mis miedos también”.





 



LA BATALLA DE LOS ÁNGELES. Altuna reconoce que está muy influenciado por la cultura de masas estadounidense: “soy un tipo muy colonizado por Estados Unidos; me gusta la cultura americana pero no me gustan sus gobiernos”. Se declara fanático del teatro, del cómic, de la literatura y el cine estadounidense.
En ese sentido, varias de sus obras han sido ambientadas en ese país, como Charly Moon, en los estados sureños, Merdichesky, en Nueva York o Hot L.A., en Los Ángeles. “Hablo de EEUU y de esas realidades, pero de lo que más hablo es de la libertad, o de la condición humana, o del lugarcito al sol que todo ser humano busca”.
Charly Moon realizado con Carlos Trillo en 1979, relata la historia de un adolescente en un pueblo del sur de Estados Unidos de los años treinta. El cómic se destaca por el uso de planos y ángulos en las viñetas, como si se tratara de una película. “Cuando hago una historieta siempre la pienso como si estuviera filmando”. Sus historietas agrega, “en parte son como un story board”.








 

 Charly Moon


Esta habilidad no pasó desapercibida por el director argentino Luis Puenzo que lo llamó para trabajar en la película Gringo viejo de 1989.
No realizó el story board propiamente dicho, aunque sí colaboró con su armado, pero eso dibujos se han perdido. “Lo que yo hice es algo que en cine se llama ‘concept’, pero en los créditos de la película aparezco como sketch artist”.
Altuna trabajó en todos los planos generales de la película con el diseñador de producción de la película, Bruno Rubeo. “Después vi la película y se parecía bastante a mis dibujos”. Desde entonces con Puenzo son muy amigos.
Una de las características por las que se le ofreció ese trabajo fue por su seriedad a la hora de documentarse para construir sus historias. 













  

Este es el caso de HOT L.A. que trata sobre la rebelión civil que vivió durante seis días la ciudad de Los Ángeles entre abril y mayo de 1992.
Los disturbios estallaron ni bien la población de los barrios pobres del sur de la ciudad,  conoció la noticia de que un jurado absolvió a cuatro policías que habían sido filmados golpeando a un taxista negro. La violencia se apoderó de las calles y se hizo incontrolable. Dos días después el gobierno envió al ejército para detener los disturbios durante los cuales murieron sesenta personas, fueron saqueados comercios e incendiados cientos de edificios.
Altuna explica que la documentación para HOT L.A. está sacada de los diarios de Los Ángeles de esos días. “Sólo le di una vuelta de tuerca y le agregué personajes, pero lo que pasa en la historieta es documental”. Por ejemplo la unión inesperada de las dos pandillas callejeras más importantes de la ciudad, los Crips y los Bloods, contra la policía.
 Opina que de ocurrir una revolución social en el mundo “va a ocurrir en EEUU, porque es el único país que tiene el primer mundo y el tercer mundo dentro”.
 



 

MIRADA CRÍTICA. Imaginario es la historia de un paparazzi que sale a la calle con una cámara a buscar notas para un canal de noticias, y cuando la encuentra sale directamente al aire. Escrita y dibujada entre 1987 y 1988 anticipaba el mundo despiadado de la competencia por la audiencia. En la historieta, los camarógrafos mueren por una primicia.
Así veía a los medios masivos durante la década de los ochenta, pero hoy dice que los ve peor. “Soy muy crítico con los medios, por ejemplo he dejado de comprar y de leer periódicos porque mienten sobre la realidad de América Latina”. Cuenta que entonces se informa por Internet y contrasta la información entre las distintas fuentes. “Me doy cuenta de que todos los medios deforman la opinión”. Incluso va más allá y describe a Europa como un continente donde domina “un pensamiento único” y define la situación política como “una dictadura ideológica encubierta”.
Dice que eso es palpable con la crisis económica que actualmente vive Europa. “La única salida a la que los medios apuestan es la que da el Fondo Monetario Internacional (FMI), que todos sabemos qué consecuencias trajo para América Latina”.
En su crítica a los medios europeos recuerda que “dos semanas antes del ‘corralito’ (la restricción de retirar dinero de los bancos que impuso el gobierno argentino de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001), decían que la economía en Argentina era modélica”. Agrega que las grandes calificadoras nunca advirtieron del desastre económico que vivió la Argentina, ni la reciente crisis mundial sufrida en 2008 en la banca mundial, “y ahora tampoco advirtieron este desastre de la crisis económica en Europa, que estamos pagando todos; eso es la prensa hoy”.











MUJERES BONITAS. Los personajes femeninos son uno de los fuertes del dibujo de Horacio Altuna. Atraen las miradas de sus lectores, pero también críticas. Altuna se defiende diciendo que su personaje femenino más recordado, Pampita, de la tira El Loco Chávez, es además de bonita, inteligente.
Dice que si fuera machista su esposa lo echaría. “Es una mujer muy independiente, muy culta, y no aguantaría un tipo así al lado”.
Cuenta que dibujar mujeres hermosas es una habilidad que tiene desde sus inicios. “Siempre me gustó manejar la figura humana y puedo hacer una  mujer muy guapa o una mujer como la esposa de López”. En el caso de las mujeres “esa habilidad empezó a tener éxito con los lectores y con los editores, y me dieron una especie de sello como dibujante de chicas guapas”. Dice que no es más que una convención del género historietas.
Sin embargo defiende que como su interés radica en hacer historias de vida cotidiana, costumbrista y como el sexo y el erotismo forma parte de ello, “entonces no sé porque si uno hace una historieta con violencia, no llama la atención, pero si uno hace una historieta con erotismo, dicen: ‘Ah, es un maníaco sexual’ o poco menos, es ridículo”.
Se queja de que es acusado de poner el acento en el sexo. Esta habilidad sin embargo le ha permitido publicar por doce años sus historietas en Playboy. Allí sí sus historietas contienen escenas de sexo. “Ese es otro material, donde ahí sí están las reglas de juego establecidas”.

 




FAMILIA TIPO. Reeditando aquel éxito que alcanzó con la tira diaria del Loco Chávez, Altuna desde hace ocho años dibuja para el Periódico de Catalunya, la tira diaria Familia Tipo, una historia sobre un matrimonio con dos hijos adolescentes.
En ella se enfoca en describir a las nuevas generaciones, con “una visión bastante amable”.  Por ejemplo, Gus, el hijo adolescente, “un personaje absolutamente popular para los lectores, es un ‘pasota’, es decir, que no le interesa nada, que pasa de todo”. Gus no estudia, no trabaja, sólo quiere pasarla bien, “trata de ligar, de levantar minas pero no puede, porque nadie le da bola, ya que es un tipo que no tiene ninguna capacidad de seducción, es poco listo, grosero y al mismo tiempo ingenuo”.






Su hermana, también muy popular entre los lectores, está en esa edad, dice Altuna riendo, “entre niña y mujer, en que te dan ganas de adorarla o estrangularla”.  Agrega que su personaje posee una convicción muy feminista de su género, “de no ser un objeto sexual ni ser usada, ser independiente y muy activa en la defensa de derechos de su sexo, al mismo tiempo que es coqueta y seductora, pero que es débil ante los chicos”.
La esposa de Familia Tipo es el eje fundamental del hogar, inteligente, culta, trabaja en su casa y tiene actividades que desarrolla fuera de su casa.
Luego está el padre que “vendría a ser una especie de ‘alter ego’ mío, en el sentido de que es un tipo ‘progre’, de izquierda, que trabaja en una multinacional, con la que está en descuerdo con las políticas que se llevan dentro de la empresa”. Como muchos de sus personajes, como Beto Benedetti en Ficcionario, ve con desazón “el deterioro de toda la situación social, de las redes de contención social, pero no tiene respuesta a eso y es un tipo que tiene que laburar”. Además agrega: “Y tiene miedo al desempleo, cosa que es muy común en España. El miedo al desempleo”.





EL INMIGRANTE. Altuna a pesar de vivir en España hace veinticuatro años no deja de sentirse un inmigrante y hasta lo lleva con orgullo. Es un problema de identidad, dice, “de llevar a cabo, allí donde estés tu identidad, lo que tengas de argentino o de latinoamericano”. Explica que forma parte del enriquecimiento mutuo entre el país anfitrión y el inmigrante. En ese sentido dice que como argentino se enorgullece de la “formación sólida” que le brindó su país. “Modestamente lo que uno hace cuando va a otro país, es llevar lo que puede aportar”.
Confiesa que le va bien en España y que es reconocido. Dirige la Asociación Profesional de ilustradores de Catalunya, “una entidad grande, con seiscientos socios únicamente en Cataluña”. Además señala que sus colegas catalanes hayan elegido a un sudamericano “que no habla catalán” para que los dirija, “es un rasgo de respeto y de generosidad catalana”.
Conciente de que es un caso especial, explica que el tema de la inmigración en España, concentra su atención. De hecho tiene una historieta sobre esta temática que salió en un libro titulado Los otros, publicado en 2007 durante la Semana Negra de Gijón, la feria de historietas y novela negra que se celebra cada julio en Asturias.
Cuenta que parte de la inmigración que va de América Latina para España, son muchachas que crían niños de matrimonios españoles. Le irrita pensar “que las  mamás de esos niños trabajan para pagar a la chica que va a criar a su hijo, mientras esa chica boliviana o ecuatoriana, deja a sus hijos, aquí en América Latina, y los cría la abuela”.
Considera que es un sistema “arbitrario, ridículo e inhumano” que hace que nadie cuide “a los hijos que le corresponde”. 





Relata que tiene una amiga boliviana que tiene dos hijos viviendo en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia y que los cría por Internet. “Ella chequea sus notas, les dice si pueden salir y les dice qué es lo que se tienen que poner para salir”. Está admirado de esas  madres jóvenes, “absolutamente generosas, que les dan educación, y quieren que sus hijos entren a la universidad”. Dice que tal generosidad y desprendimiento no lo ve en Europa. En cambio, cuenta que se molesta cuando madres españolas le preguntan cómo puede ser que estas muchachas dejen a sus hijos en sus países de origen.  “Estás dejando que a tus hijos los críe otra mujer mientras vos vas al pilates, en lugar de estar con tu hijo. Es ridículo”, dice enfadado.

 




ETERNO RETORNO. Horacio Altuna cuenta que en abril de 1982, en plena “crisis de los cuarenta”, dejó su trabajo y emigró con su familia a España. “Teníamos los billetes de avión para irnos el catorce y el dos de abril invaden las Malvinas”. Fue una situación muy difícil. “Cuando uno se va del país, es una decisión muy personal y es una determinación muy jodida, porque no sabés si estás traicionando algo que te dio el país”.
Al mismo tiempo cuenta que su padre le dijo: “si te tenés que ir andate. Vos tenés una sola vida para vivir”.
Entonces dice que fue una opción personal, y que el sentimiento era “me voy porque me siento mal acá”.
La Dictadura en Argentina ayudó. “Fueron años horribles en donde yo tuve miedo. El miedo es humillante. Es el sentimiento más asqueroso que pueda haber”.
Esa misma decisión difícil de tomar, se la hizo vivir a El Loco Chávez que en los últimos cuatro meses de la historia, emigra del país.
Ya en Barcelona, le escribe a su padre: “la primer carta que le escribí a papá, le dije que era la primera vez en cuarenta años que me sentía en libertad. Era algo que yo todavía no había evaluado, porque era una cosa que me venía de adentro para afuera. Porque en tres días en Barcelona yo no podía saber, en qué consistía la Libertad”.
En ese momento sentía que había cortado las ataduras que lo unían a su país, pero pasado el tiempo es conciente “de que nunca he cortado definitivamente” dice riendo y agrega “nunca me termino de ir de Argentina”.
Dice que ese es su lugar en el mundo, pero que su esposa, sus hijos y sus nietos viven en Barcelona, “¿qué voy a hacer solo en Buenos Aires?”. Lo piensa un instante y recuerda que tiene muchos amigos, y que es la razón por la que vuelve. “Uno vive tomando decisiones, algunas están bien, otras están mal y otras nunca vas a saber si están bien o si están mal”.





Copyright ®  Daniel Veloso Mozzo 2014